Vagabundeando por Julio Pirrera Quiroga
Aquella vez me vio llegar la blusa azul
tirada en un rincón, desamparada.
Me vio llegar y nada.
El ángel del recuerdo, atraviesa el trasluz
que pinta el sol en la vereda.
Igual.
Inmigrando de donde y empalomando besos,
aparece desnuda y azul igual desangelada.
Sudando primavera.
Me arruga el corazón, el entrecejo.
Nunca le dije nada.
La mañana amarillea y sin embargo azula el
recorrido, la blusa azul y yo.
Tal cual.
Escéptico de milagros en el puente de
los ojos la veo igual.
A un costado, azul y abandonada.
La flojera en los hombros espantando el
rechazo y la cintura, quebrándose.
Húmeda de abrazos.
Igual.
Sesteando en el trasluz que pinta el sol,
revolotea igual el desparpajo.
En un hueco celeste las ramas desgarran el
cielo iluminado, y los días iguales, el
viejo amor decepcionado.
Y la certeza volando alrededor desesperada.
Tal cual.
Mudos de aullidos perros los celos, muerden
el cuero del desprecio confirmado.
Igual.
Un charco en la mirada baldea la pasión.
Una bandada de pájaros sombrean la vereda
vivos, despiertos de volar amanecidos.
La blusa se destiñe de golpe en la ilusión.
Y el tranco, despabila el andar entumecido.