Desde lo alto de su bohardilla divisaba, entre la floresta,
las dos márgenes del río.
¿Por qué, una noche soñó que,
pescando en su bote y para que su vida actual tuviera un
sentido, debía hablar algo diferente, una tercera
orilla.
¿En
busca de qué va: paz, confianza, juventud? Hoy que
la vejez lo atormenta, su paso se ha vuelto inseguro y apenas
ve el río con su vista cansada, ¿para qué
una tercera orilla?
Las
aguas corren delante de él, son amarronadas, la vegetación
rala, los pájaros que antes acudían en bandadas,
ya no vienen.
Siente que cumplió con la vida: amo a sus semejantes,
se casó, tuvo hijos. Ahora está solo. Tiene
que buscar esa tercera costa, pero ¿cuál es
el camino?
De
pronto se le ocurre una idea: va en busca de su canoa y
comienza a remar. En el último recodo del río
se detiene...
La luz del sol en el cenit le impide observar con claridad.
Desciende de la embarcación, apoya sus pies en la
arena, unos pasos más allá entrevé
algo semejante a su sueño...
Por fin entra confiado en la tercera orilla...