"El
despertar", "Moradas", "Sentido de su
ausencia". Sobre la desesperación y la soledad
en la poesía de Alejandra Pizarnik.
Alejandra
Pizarnik nació en Buenos Aires en 1939 y en esa misma
ciudad abandonó voluntariamente la vida en 1972.
Desde entonces ha pasado a ser una de las voces "heterodoxas"
más representativas de la poesía en lengua
española. Los poemas de Alejandra "son lindos
animales un poco crueles, un poco neurasténicos y
tiernos, quizá una especie de chinchillas: hay que
darles sangre de lujos y caricias" (A. P. de Mandiargues)
EL
DESPERTAR (De "las aventuras perdidas",
1958)
A León Ostrov
Señor
la jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios
Qué
haré con el miedo
Qué haré con el miedo
Ya
no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos
Señor
el aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre
Es
el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada
Señor
Arroja los féretros de mi sangre
Recuerdo
mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de alegría
les destruía el corazón