>> IR AL ALTILLO
La sala de estar


PRINCIPAL
LA SALA DE ESTAR
EL ESTUDIO
EL PATIO DE ATRAS
LA COCINA
EL BARRIO
 
Descargar archivo

Ante a la frecuente demanda de padres que buscan orientación o acompañamiento frente las dificultades que se generan en el proceso escolar de aprendizaje, se comenta aquí la creación de un dispositivo que no consiste ni en clases de apoyo ni en tratamiento psicológico, sino en lo que han llamado "tutorías". Se trata de un acompañamiento que apunta a causar en el niño el deseo de aprender e investigar. www.tutorias.com.ar



Tutorías:
acompañamiento escolar.

Creando nuevos dispositivos desde el psicoanálisis


por
Ana Hirthe y Melina Pipkin


Ya desde hace unos años comenzamos a escuchar el pedido cada vez más frecuente de los padres por alguien que acompañe a sus hijos con las cuestiones escolares. Un pedido que muchas veces hacía hincapié en la función de orientación y organización que podía cumplir alguien cercano en edad y que tal vez hubiera pasado por la misma escuela que sus hijos, que pudiera ayudar desde otro lugar que no fuera el parental o el docente. La demanda no era de psicopedagoga ni de maestra particular. Era común escuchar que estos padres no estaban disponibles para asistir a sus hijos con las tareas escolares. Algunos no contaban con el tiempo o no tenían interés en hacerlo; otros no podían evitar enojarse y terminar peleando a la hora de encontrarse con sus hijos para tal fin o estaban atravesando situaciones conflictivas como pueden ser una mudanza, el fallecimiento de algún familiar o una separación.
El espectro de problemáticas con las que tomamos contacto eran muy variadas: desde cierta falta de interés y curiosidad en aprender, tal vez parte de los avatares esperables en el proceso de aprendizaje, hasta chicos que con su problemática escolar quedaban ubicados en un lugar pasivo, de objeto en relación a la demanda parental. Cada uno de los chicos había establecido un vínculo con el aprendizaje y/o con lo escolar que era singular y propio y las dificultades surgidas en este vínculo pocas veces coincidían con un déficit intelectual.
La pregunta ¿cómo acompañar a estos niños para facilitarles el aprendizaje? empezó a tener cada vez más peso ¿De qué manera propiciar un aprendizaje interesado? Ocupando el lugar de maestra que transmite conocimientos cerrados y que ya sabe de antemano no parecía tener resultado y, generalmente, reduplicaba lo que sucedía en la escuela: el niño se encuentra con la misma dificultad, es él el que tiene el problema cuando en realidad la problemática es más compleja e incluye a todos los que participan junto a él en el proceso pedagógico: los maestros, los padres y el contexto social.
¿Cómo utilizar el psicoanálisis como herramienta para abordar estas cuestiones? Pensar desde el psicoanálisis nos permitió enfocar las diferentes situaciones desde otra perspectiva, interrogando la consulta, deconstruyendo aquello que se presentaba como consistente, ubicando al niño en un lugar fijo que obstaculizaba todo cambio posible. Por ejemplo, frente a un niño que no puede prestar atención en clase no es lo mismo preguntarse qué será aquello a lo que está prestando atención, que etiquetar eso que le pasa con un diagnóstico, como ser el de ADD. Preguntarnos qué le ocurre a ese niño a la hora de prestar atención, es correrlo del lugar de objeto en que el rótulo de ADD lo sitúa.
Es así que el trabajo que comenzó como apoyo escolar fue tomando la forma de lo que llamamos Tutorías. Las Tutorías son un proceso de acompañamiento y orientación escolar por fuera del horario de clases siendo el lugar de trabajo la casa de los chicos. El objetivo principal es propiciar en el niño un aprendizaje apasionado en que él tenga protagonismo y no un aprendizaje repetitivo y de memoria en el que quede eclipsado por el objeto de estudio. Jugar con los niños y conversar con los adolescentes para que algo de lo que estaba obstaculizado abra paso al interés, al entusiasmo y a la curiosidad es a lo que apunta el tutor en los encuentros.
Para esto se hace necesario mantener entrevistas con los padres, conocer la historia del niño y su problemática y, de ser conveniente, con los terapeutas, psicopedagogos, maestros y demás profesionales que puedan estar trabajando con él o que han decidido derivarlo para hacer un trabajo conjunto. A partir de estas entrevistas se diseñará la modalidad de trabajo que será en función de aquello que obstruye el vínculo con lo escolar para cada niño en particular. Además el tutor trabaja junto con los demás tutores del equipo de Tutorias intercambiando cuestiones de su propia tarea y/o con los supervisores.
Las Tutorías no consisten ni en clases de apoyo ni en tratamiento psicológico. Más bien es un acompañamiento que apunta a causar el deseo de aprender e investigar.

Los papás de Angela, de 6 años, consultan porque no terminaba de cumplir con los objetivos esperables para primer grado, por ejemplo, si bien ha aprendido a escribir en imprenta no puede hacerlo todavía en cursiva. En los encuentros con ella, mirando los cuadernos, ayudándola con las tareas extras que le daban en la escuela para alcanzar este objetivo se podía observar que no lograba apropiarse de este modo de escritura, le insumía mucho tiempo y le resultaba forzado. A partir de que ella dice que le toma mucho tiempo escribir en cursiva el tutor propone un juego: medirse el tiempo que le tomaba a cada una escribir determinada palabra en cursiva, para luego reírse y ridiculizar lo ilegible de las letras que resultaban de este juego. Luego por propuesta de Angela este juego se transformó en escribir con los ojos vendados y destaparlos luego para sorprenderse con lo deforme de las letras al haberlas escrito sin mirar. Leer lo que le estaba pasando como un juego y acompañarla en él para que se pudiera desplegar posibilitó que se apropiara de las letras cursivas pudiendo usar este modo de escritura sin dificultad.
Guido de 14 años había sido diagnosticado con ADD, etiqueta que trajo como efecto en la madre el creer que a su hijo nada le podía interesar y que no era capaz de realizar ningún tipo de tarea escolar por sí solo. A partir de la renuncia de una maestra de apoyo escolar que se ocupaba de realizarle las tareas al igual que la madre, es que recibimos el pedido para comenzar a trabajar con él. Nos encontramos con un adolescente que no hacía nada por si mismo esperando que todo lo hiciera el tutor. Solo se mostraba interesado en jugar a la batalla de aviones en la computadora. Conversando con él acerca de esto que parecía ser lo único que lo entusiasmaba y a lo que podía prestar atención, el tutor descubre que no solo tenía un gran interés por los aviones de guerra sino que poseía un amplio conocimiento acerca de ellos y sobre diferentes tipos de bombas utilizados durante la segunda guerra mundial. Es así como se inició una serie de intercambios de libros y conversaciones sobre esta temática en los que Guido era el que tenía algo para enseñar. Así, este adolescente en principio apático, comenzó a mostrarse interesado y decidido a hacer por cuenta propia tareas que hasta ese momento eran realizadas por alguien más.


De esta manera, apuntalándonos en el psicoanálisis creamos este dispositivo como un modo posible de respuesta a situaciones como las aquí planteadas, que se derivan del complejo panorama de la escuela actual - padres desorientados, maestros desbordados, niños que no pueden aprender -.

 


Copyright © 2007 - Todos los derechos reservados -