Estamos
nuevamente en la intimidad de la cocina, con lo más
vivo de D.W.Winnicott, esta vez, ¡en chancletas!
Porque me gustaría reflexionar sobre la capacidad
de "estar/ser (como) en casa".
Dicen sus allegados que DWW exploraba todos los espacios
disponibles alrededor de sí, y los llenaba
con fragmentos propios, para edificar progresivamente
su mundo. Cuenta otra anécdota muy divertida,
que este inglés -muy inglés en ciertas
ocasiones, y no tanto en otras- solía ir en
chancletas a la ópera...
Los ingleses parecen conservar con la expresión
"Being at home"(estar en casa), la fuerza
de cierta libertad que Winnicott usaba en todas partes.
Y es que la gramática inglesa abona la idea
de un "estar" que implique una posición
subjetiva, ya que el verbo "to be" significa
estar y ser. Ser, entonces, es la condición
de estar, un estar activo, pero no atento, un "estar"
animado por lo más real del ser, un ser que-paradójicamente-
deberá ser lo menos consistente, lo menos acabado,
lo más incierto, lo más relajado.
"Estar (como) en casa" significa ocupar
un espacio sin contradecir la fugacidad del ser, del
tiempo, ya que es un estar en movimiento. En el prólogo
de "Realidad y Juego" se nos advierte sobre
la frecuencia con la que Winnicott usaba los verbos
sustantivados [(el) soñar, (el) jugar, (el)
ser, etc.], para transmitir una experiencia, un proceso,
una capacidad. De este modo "being at home",
"(el) estar en casa" implica libidinizar
un espacio-tiempo de modo que nos rodee íntimamente.
Supone apropiarse de un lugar -revestirlo con significaciones,
reconocerse en él, conquistarlo- y por consiguiente,
habitarlo también en el tiempo: recordarlo,
duelarlo (sólo se puede recordar un espacio
si éste se ha habitado, sino, simplemente lo
"guardamos" en nuestra memoria). Estar-ser,
espacio-tiempo. Para DWW, hacer del espacio-tiempo
algo personal, será metáfora de la madurez
emocional de un sujeto.
"Estar como en casa" compromete la capacidad
de relajarse, de dejarse estar, de descansar en la
vigilia -así como en el dormir-, de la atención
y la especulación. Esta capacidad estará
posibilitada -según la teoría winnicottiana-
por un cuidado materno que haya sostenido en el infans
un movimiento tranquilo entre ciertos estados de no
integración (estados de desorientación,
de relajación, de descanso, de incertezas)
y estados de integración (aquellos por los
cuales se recupera la atención, la vigilia,
la expectación, la certeza de uno mismo). Este
movimiento, al interiorizarse, produce en el yo la
riqueza psíquica entendida como salud psíquica
que habilita a vivir experiencias personales.
Esta "capacidad de estar" tendrá
su origen en una paradoja: Estar a solas en presencia
de alguien. Es la capacidad que Winnicott sitúa
como la más importante del desarrollo emocional.
Se trata de la experiencia vivida en la infancia de
estar solo en presencia de la madre: "Unicamente
al estar solo en presencia de otra persona será
capaz el niño de descubrir su propia vida personal"
(1)
. El infans no está solo, sino sostenido por
la presencia silenciosa de la madre. Esta presencia
silenciosa, al interiorizarse, posibilita luego el
disfrutar de la soledad, ya que "el estar"
siempre es en soledad, y, aún cuando se esté
en grata compañía -o justamente por
eso- será una soledad compartida.
Esta capacidad de estar a solas en presencia de alguien
será también para Winnicott la matriz
de la transferencia psicoanalítica, en este
caso será la capacidad de un sujeto de estar
solo en presencia de las palabras...y de los silencios.
(1)
D.
Winnicott, El proceso de maduración en el niño.