Espacio
Potencial: ¿Te hace -o te hizo ruido-, en tu
especialización en psicotraumatología, tu
inical formación en Psicoanálisis? En todo
caso, ¿qué te aportó?
Alicia
Galfasó: Mi primera formación fue
en Psicoanálisis y me apasionó, y me apasiona
todavía hoy la lectura de la teoría psicoanalítica,
pero nunca dejaba de preguntarme en mis primeros años
de práctica clínica, qué hacer cuando
llegaba a la consulta una persona en situación de
urgencia traumática. Sin embargo, en nuestro medio
la formación era de una ortodoxia bastante rígida,
de modo que no podía compartir demasiado esta inquietud.
Sólo uno debía "ajustarse" a un
"ahá", "humm", frente al paciente.
Y pensaba: ¿seré yo que soy tan impulsiva,
que me da ganas, en determinadas situaciones de "indicar"
algo, de pautar cierto tipo de intervenciones? me preguntaba
si era un problema mío. Después, cuando empecé
a trabajar en la clínica, y ya trabajando como docente,
me encontraba con preguntas de los alumnos que me planteaban
las mismas dudas. Cuando empecé a trabajar en el
Centro de Salud y me enfrenté con cuestiones de la
clínica que hacían a la experiencia de los
pacientes de fuertes factores traumáticos, me dije:
"no, a mí esto no me cierra, yo necesito trabajar
desde otro lugar, necesito verle la cara a esta persona,
verle los gestos, en algunos casos, con la palabra se dice
una cosa pero se dice otra con el cuerpo..." Y empecé
a observar y a pensar cuestiones como: con quién
venían, si traían algún objeto en especial,
al perro, etc., he atendido con perro, gato, parientes,
cochecitos, y todo ese folklore me aportaba elementos que
para mí eran sumamente valiosos y significativos.
Desde ahí también me fui dando cuenta de que
yo necesitaba apoyar mi clínica en diversos elementos...
Hice el post grado en Psiconcología, y ahí
me empecé a encontrar también con que las
herramientas de las que yo disponía no me servían,
que la intervención en ese marco era urgente, que
los tiempos eran otros. Por ejemplo alguien no podía
hacerse una resonancia mangnética porque le daba
terror meterse ahí dentro, entonces yo no tenía
demasiado tiempo para trabajar qué le pasaba con
esto, porque la resonancia era para la semana siguiente,
entonces, tenía que encontrar algún resorte
para ayudar a resolver esto de otra manera, y, en fin, a
partir de la oncología me fui dando cuenta de que
a mí el psicoanálisis no me ofrecía
demasiado respuestas clínicas, en algunos contextos
determinados en los que tenía que trabajar. Incluso,
a partir del impacto que producía el diagnóstico
de cáncer, empecé a investigar el concepto
de trauma, psicotraumatología y todo ese terreno.
Encontré que había, además de la experiencia
en oncología, muchas otras situaciones que requerían
otro tipo de intervención, acá en Argentina
no encontraba material que a mí me satisfaciera,
empecé a contectarme por todos lados, a seguir buscando
e investigando... Me llegaba mucho material de EEUU que
a mí no me servía porque me daban mucha información,
estadísticas, informes, pero yo sentía que
seguía sin las herramientas que necesitaba. En ese
momento llega a mis manos el libro de la Dra. Gisela Perren
Klingler, el único libro que está ahora en
castellano, y ahí me dije "es esto", exactamente
esto es lo que yo quiero hacer, esto me cierra, esto es
lo que a mí me interesa, esto es lo que pienso puesto
en palabras en un relato coherente y riguroso. Fue realmente
impactante para mí la lectura de ese libro y justo
ahí me entero que ella venía tres meses después
a dar unos cursos. Así que me metí de lleno
con todo eso, nos conocimos, tuve de entrada una muy buena
onda con ella, y decidí que me quería formar
con ella. Empecé a estudiar, como yo hablo alemán
ella me empezó a mandar todos sus escritos, una cantidad
importante de bibliografía, y me seguí contactando
con ella vía mail, hasta que me invita a estudiar
y trabajar en Europa este verano-invierno de Europa. Y así
fue que me fui para allá, a vivir con ella durante
dos meses y medio, acompañándola en su travesía
por diferentes países. Ella forma gente permanentemente,
forma en Psicotraumatología y equipos de emergencia,
y supervisa equipos de emergencia, intervenciones de estos
equipos, así que hice algo así como un curso
acelerado, porque aparte viviendo con ella eran 24 hs de
estar trabajando, estudiando, y charlando después.
Es una mujer de una generosidad impresionante, así
que pude disponer de su biblioteca, de todo su material,
de las consultas que a mí me iba despertando la tarea,
y -luego- fue un gran desafío pensar, bueno ahora
todo esto ¿cómo lo llevamos a Argentina? ¿Cómo
lo trasladamos a otra cultura, a otra realidad social, a
otra realidad económica, a otro contexto intelectual?,
con un concepto de persona totalmente distinto, reconociendo
otras necesidades. En fin, había que ir trabajando
desde las bases.
Entonces
la propuesta actualmente es trabajar desde la prevención.
Por eso, si bien yo hago los debriefing, me apasiona trabajar
en el campo de la prevención, entrenar a todas las
personas involucradas: bomberos, camilleros, enfermeras,
choferes de ambulancia, personal administrativo, a todo
aquel que tiene el primer contacto y que modifica el tipo
de relación que uno va a tener con aquella persona
que ingresa a una guardia y modifica totalmente lo que puede
pasar después.
E.P:
Y, tomando en cuenta la infraestructura que dispone Argentina
en casos de catástrofe y urgencias, y el marco asistencial
de nuestro medio, ¿sos optimista?
A.G: Sí, soy idealista más que optimista,
diría, soy apasionada. Esto me apasiona totalmente
y creo que desde ese lugar soy optimista. Si me siento a
pensar y veo lo que hay por hacer, lo que hay, te caés...
Trato de apelar a mis propios recursos y...
E.P: Nos poder contar en qué consiste
el equipo de debreifers...
A.G: El debriefing es una técnica dentro de
lo que sería la psicología de la emergencia.
Lo que proponemos, ante todo, es empezar bien de entrada
en una situación de catástrofe, por eso formamos
a la gente que actúa desde los primeros momentos.
Pero el debriefing se aplica recién a partir de los
tres días de ocurrido el evento. Tienen que haber
pasado tres días para implementar la técnica,
como mínimo, para que se produzca cierta sedimentación
de lo ocurrido...
¿Qué se hace en los primeros instantes? ¿Qué
hacer cuando se rescata a una persona que hace un intento
de suicidio? ¿Qué hacer con la gente que estaba
alrededor del lugar de la catástrofe? Todo este tipo
de situaciones tienen un tipo de intervención que
es estructurado, que tiene una forma determinada y una razón
de ser. Estas primeras intervenciones condicionan el pronóstico,
y pueden cambiar totalmente el pronóstico... Esto
lo empecé a ver cuando trabajaba en oncología.
La manera en que se le da el diagnóstico a una persona
que tiene cáncer condiciona el pronóstico
de la enfermedad, es muy distinto que a una persona le digan
"vos tenés cáncer de pulmón bla
bla bla"... de que lo sienten, en un marco de contención
familiar, que le muestren todas las variables, que lo acompañen,
que le indiquen el tratamiento posible, que lo contengan
... Esto cambia totalmente la situación y su efecto
posterior. Y con esto, en las emergencias, es lo mismo.
La intervención temprana cambia totalmente el pronóstico.
Entonces, después de esos primeros momentos, empezamos
a trabajar con lo que sería la salutogénesis.
Las intervenciones concretas de un equipo. Después
que se hicieron las derivaciones, todo aquel que tiene heridas
graves o requiere internación, por supuesto esa es
la prioridad, va a hospital y está atendido en contexto
hospitalario. Pero ¿qué pasa con los que tuvieron
heridas leves o no les pasó nada a nivel físico?
¿Cómo sigue la historia con toda esa gente
que generalmente queda por fuera de las primeras atenciones?
E.P:
¿Qué tiempo de desarrollo tiene este
tipo de intervenciones? Contanos un poquito la historia...
A.G: Esto arranca en Estados Unidos a partir de la
observación de los soldados cuando volvían
de la guerra, y se empieza a estudiar también a partir
del holocausto, la pregunta era ¿por qué había
personas que tuvieron reacciones traumáticas mucho
más graves que otras a pesar de que habían
vivido lo mismo?. Empieza a funcionar la idea de la resiliencia.
Qué pasa para que dos personas que vivieron situaciones
similares, una se suicide y otra pueda formar una familia,
seguir adelante con su vida de una manera más o menos
buena, ¿qué se jugó ahí? Se
empieza a investigar entonces toda esta cuestión
de los recursos personales. Aspectos que uno tiene consigo
mismo, no sé si como bagaje innato, pero sí
que forman parte de sus rasgos personales, y mientras que
otros seguramente dependen de su entorno social. Entonces
se analizan las cuestiones que tienen que ver con lo individual
y los factores de índole social, del contexto en
que se vive, de la comunicación o los que tienen
que ver con el apoyo del entorno. Y después se observa
que aquellos que han logrado elaborar una historia a partir
del suceso o hacer algo con esa historia, tienen más
posibilidades de salir adelante. Aquellos que la escribieron
o la transmitieron o pudieron de alguna manera significar
esa historia positivamente, hacer algo con ella a pesar
de ser tan dolorosa, dieron un paso más allá,
y no quedaron pegados a la muerte en la vida, pudiendo hacer
algo con ella. Entonces se hace claro el concepto de que
es muy importante la intervención temprana. Son las
primeras manifestaciones de lo que sería la prevención
concretamente porque el concepto de prevención es
viejo y está siempre en juego pero desde qué
momento prevenimos, qué prevenimos, y de qué
prevenimos.
E.P:
¿Hubo seguimientos de estas personas?
A.G: Hay seguimientos... No hay seguimientos en cuanto
al debriefing porque lo que dice el Instituto Psicotrauma
Suiza -y se está debatiendo- es que para hacer un
estudio de la efectividad del debriefing tendríamos
que tener un grupo testigo al que no se le haga el debriefing.
Y esto no se considera ético si se piensa que este
tipo de intervención es necesaria, hay gente que
lo requiere y está de acuerdo en hacerlo. Si se hicieron
estudios de intervenciones tempranas y cómo cambia
el pronóstico y de sus resultados y las diferencias
y es fantástico... Hay gente que no quiere hacer
debriefing pero igualmente recibe algún tipo de intervención
de una persona capacitada. En Europa todos los equipos de
emergencia tienen algún par espiritual, un área
espiritual. Y esto puede ser que haya un cura, un rabino,
un pastor evangélico, alguien reconocido y representativo
de esa comunidad que está siempre presente en el
momento de la emergencia. Y se le ofrece a las personas
afectadas hablar con ellos si quieren. El personal es rotativo,
y también interviene en la emergencia, se arremangan,
sacan gente de los fierros, pero representa esta parte,
están siempre presente, y hay gente que se siente
acompañada por ellos en ese momento y sale delante
de una manera distinta simplemente con esa presencia. Pero
el tener ese soporte desde el comienzo, el tener ese acompañamiento
es lo más importante, porque en ese momento quizás
no hay explicación que dar, la palabra no tiene mucho
lugar en esos momentos, el hecho de sentirse contenidos
y acompañados por ese par espiritual que quizás
después se sigue ocupando unos días más
de ver a esta persona, de explorar un poco su red social,
de normalizar un poco sus reacciones, de colaborar para
ayudarlo a reinsertarse en su vida cotidiana, esto cambia
no sólo su pronóstico sino la posibilidad
de que esta persona pida ayuda en caso de que vea de que
algo no funciona. Queda un lazo abierto.
Y después en situaciones catastróficas grandes,
como en el caso de Cromagnon, aún con las personas
que no han sufrido heridas graves, se trabaja con los recursos
de los que se disponen, todos los aspectos que pueden conectarlos
con la vida, que pueden darle un cierre a esa situación,
aún si no se aplica el debriefing de una manera ortodoxa,
pero algo parecido, tratando de conectarlos con sus propios
recursos para la vida.
E.P:
Cuando vos hablabas de las técnicas, pensaba
que el episodio traumático dispara cuestionamientos
y conmociones no sólo "hacia delante",
sino también "hacia atrás" -por
así decir-, porque la persona tiene que revisar una
rutina que, quizás se haya alterado irremediablemente,
repensarla...., y hacia el futuro, porque bueno, a partir
del hecho traumático quizás ya no sea el mismo,
entonces, cómo respetar ese "ya no ser el mismo...",
¿cómo impacta ese duelo y ese cambio?
A.G: Sí, y a veces ese "no ser el mismo"
puede ser una oportunidad para ser mejor porque lo que abrís
es un camino a los recursos personales positivos. A todo
aquello que quizás la persona nunca se había
dado cuenta de que disponía. Quizás todos
sabemos lo que no tenemos, lo que queremos tener pero no
todos sabemos lo que sí tenemos, con qué contamos.
Como cuando te lastimás un dedo y te das cuenta de
que no sabías cuán importante era ese dedo
hasta que te lo cortaste. Con esto es lo mismo, quizás
hay una serie de recursos personales de los que esa persona
disponía pero nunca había puesto en juego,
y los tenía totalmente naturalizados y olvidados
...
E.P:
El episodio traumático tiene -también- una
dimensión de "nueva oportunidad"...
A.G: Bueno esto no lo dice uno en esos términos,
pero es así... E intento de que a través de
la charla la persona lo vea. Por ejemplo uno le pregunta,
y ¿tenés amigos? "Sí, pero hace
veinte mil años que no me encuentro..." "Bueno,
quienes, cómo, por qué no los ves más?"...
Y así se va guiando los diferentes aspectos de su
vida. Y a reconocer diferentes cuestiones, del trabajo,
de la práctica de alguna actividad física
o de otro tipo.
E.P:
¿Se podría decir, en algún sentido,
el trauma que deriva de la eventualidad de una catástrofe
ilumina "otros traumas" que siempre existieron
en la vida del sujeto pero se mantuvieron silenciosos hasta
ese momento de crisis?
A.G: Exactamente, pero en realidad todo lo que detonó
fue el episodio traumático, cuando en realidad esa
persona tenía una vida de miércoles, eso no
tenía que ver con el hecho, la tenían desde
antes... Entonces te dicen, por ejemplo, que no pueden hacer
los ejercicios respiratorios porque no les da el tiempo,
que nunca tienen tiempo para nada. Y vos les sugerís
que se levanten diez minutos antes, y ahí se dan
cuenta que esos diez minutos que eran impensados antes del
accidente, están ahí, los tenían y
pueden hacer los ejercicios...
E.P:
Y ¿lo hacen?
A.G: Hay que pensar que estamos hablando de situaciones
realmente extremas, donde están al borde, donde sienten
que no se pueden sacar de la cabeza los recuerdos estos,
las sensaciones, los olores, donde sienten que no toleran
más nada, no pueden comer, no quieren tener más
sexo, no quieren ver a nadie... Cualquier cosa que les digas:
esto te va ayudar, lo aceptan. Porque te dicen que quieren
volver a ser los de antes, a reirse, o tolerar a los hijos,
o volver a la escuela y poder escuchar, porque como me decía
el otro día una chica: "yo voy a la escuela
y no sé nada de lo que dicen porque "me voy",
"me voy", "me voy..." Entonces ante
esta situación vos les estás ofreciendo una
posibilidad que intentan, porque saben que si no la opción
es la medicación , yo cuando los veo muy reticentes
aclaro esto.
Por ejemplo el otro día vi a un señor que
dormía dos horas. Entonces yo no pido que duerma
ocho, porque sé que no lo va a poder hacer, pero
vamos tratando de acompañar para que la primera semana
duerma cuatro, y la segunda, cinco y que lleguemos a seis....
Que se acueste aunque sea un rato, que haga siesta. .. Convocamos
a la esposa, que trate de llevarse a los chicos... En fin,
porque si no la opción es que lo termine viendo en
la unidad coronaria de un hospital porque va a hacer un
infarto o con hipertensión o lo que sea, o seguir
medicado porque con psicoterapia solamente no lo va a poder
resolver...
E.P:
¿Y, la técnica supone o se respalda, eventualmente,
en algún apoyo de medicación en particular?
¿Cuál es la política al respecto?
A.G: Bueno, para todas las situaciones siempre está
esta una suerte de dualidad en juego, o apostar al gen que
lo explica todo, o la pildorita que lo resuelve todo...
En este tipo de abordaje justamente lo que pensamos es que
no hay que medicar porque partimos de que lo que está
sucediendo es una reacción normal y natural por lo
tanto no necesita tratamiento, por eso estas técnicas
son aplicadas por personas que tienen la capacitación
pero no necesariamente son "psi". Por supuesto
que hay ciertos requerimientos. Pero lo pueden hacer bomberos,
enfermeras.... Lo que nosotros pedimos cuando hacemos el
entrenamiento es que estas personas tengan más de
28 años, y exploramos su equilibrio intelectual,
emocional... Porque hay que poder sostener esta técnica,
y hay que poder tener cierta oreja para registrar si sucede
algo que suena de otro orden. Poder interrumpir, si es necesario,
la implementación de esta técnica, pero del
modo más conveniente, sin forzar. Tampoco se puede
decir "acá hay algo que suena del orden de la
psicosis", y cortar así nomás.
E.P:
¿Desde qué lugar de inserción institucional
se implementan estas técnicas?
A.G: Es difícil...Es difícil la aceptación
de la propuesta, es difícil el reconocimiento de
que las técnicas de prevención son una inversión
necesaria. Yo me peleo mucho a nivel municipal o estatal
con lo que se hace como prevención porque digo que
siempre se llega con las respuestas y nunca se escucha la
pregunta. Nunca nadie escucha lo que se necesita, nadie
pregunta lo que se necesita. Te trajeron la leche, los preservativos,
las cajas de DIU, y a lo mejor en esa comunidad no se necesita
eso, no hacía falta. Y por ejemplo el otro día
en el Centro de Salud tiramos 200 cajas de preservativos
y no sé cuántas cajas de anticonceptivos vencidos
porque esa es una población que no necesita eso,
que necesita otras cosas, tiene otro tipo de problemáticas.
Entonces el gran agujero es a este nivel. Crear conciencia
de que el problema primero pasa por formular la pregunta.
Este es el gran desafío mío en este momento.
Crear la pregunta. Y esto lo estamos haciendo a nivel de
información, y a nivel de demostración. A
través de mostrar trabajando. Por ejemplo haciendo
el debriefing y mostrando que esto produce resultados. Yo
trabajo con el aval del Instituo Psicotrauma Suiza. Es un
instituto que en Europa es sumamente reconocido, la Dra.
Gisela Perren Klingler tiene un reconocimiento internacional
también, ella marcó un hito en psicología
de la emergencia. Entonces a partir del reconocimiento institucional
y de mi formación con ella, a mí se me facilita
el tema de la comunicación quizá , por ahí
me escuchan más, porque no estoy yo solita con todo
esto. Pero el laburo real empieza desde las bases. Esto
es lo que fuimos a plantear por ejemplo a los bomberos,
que a partir de un Congreso de SAPSI, una mujer bombero
se acercó y nos dijo que lo que planteábamos
encajaba justo en sus preocupaciones y esta fue la primera
entrada, y así empezamos a dar cursos, y ahora vamos
a trabajar con bomberos a nivel nacional, en los cuarteles
de bomberos. Estoy en tratativas también con los
choferes de ambulancias de un municipio, que es un tema
de gran importancia, cómo trasladan a los pacientes,
qué pasa con esto...
Qué hacer con este chofer, cómo manejar semejante
nivel de stress.
Gisella dice que son cinco años de túnel.
Un túnel oscuro, oscuro, oscuro hasta que después
se hace la luz. Yo recién entré. Tengo un
largo camino por delante, pero también es muy gratificante.
La devolución de la gente, ver bomberos llorando,
la imagen del bombero grandote heroico, llorando. O mandándome
mails, proponiéndose generar cambios, o tomando conciencia
de algunas cuestiones. Yo lo tomo como un desafío
que me genera mucha adrenalina. Este es un terreno virgen,
fértil. Y el haber podido ver el antes y el después,
el haber estado acá en el medio de la selva, y el
haber podido ver en Europa qué sucedió después
de 20 años que se está implementando. Más
allá de si yo lo voy a ver o no y de las diferencias
culturales y económicas que son enormes... Pensar
que es realmente factible recorrer ese camino y llegar a
generar un cambio.Tener esa meta y creer que se puede trabajar
de otra manera, y hacer algo distinto. Instalar otros conceptos.
Trabajar desde la normalidad y no solamente desde la patología,
haber visto las diferencias, ver a las personas no como
potenciales pacientes o pacientes sino como personas, a
mí me dio otra visión. A todos nos suceden
cosas, y no todas son patologicas y no todos necesitan tratamiento.
Poder separar estas cuestiones a mí personalmente
me dio otra perspectiva para la intervención clínica
cotidiana. Ahora tengo el gran desafío de sembrar
otro tipo de conciencia y de que las personas puedan empezar
a manejar algo desde el control propio. Desde la coherencia
propia, y desde el encontrar la coherencia en el significado
de ese proyecto de vida. Porque si en tu proyecto de vida
se incluye el ser bombero, por ejemplo, que es un trabajo
como el nuestro, esto puede tener que ver con lo que a vos
te gusta y te apasiona pero por otro lado te está
haciendo daño, entonces se puede tomar algún
tipo de medidas...
E.P:
¿Y hay para los debriefers algún tipo
de técnica de autocuidado?
A.G: Sí, hay técnicas de autocuidado
y ciertas precauciones como por ejemplo la indicación
de no hacer más de un debriefing por día y
no más de dos por semana, por eso nos hace falta
tanta gente entrenada porque nosotros no podemos hacer más
de esa rutina. Y hay algunas cosas puntuales que sí
tienen que ver con el autocuidado y que se enseñan
para hacer en el transcurso del debriefing. Hay mucho énfasis
en el uso de las palabras, de cómo son dichas, de
qué palabras se usan y cuáles no deben emplearse.
Algo que por ejemplo nosotros decimos es que no hay situaciones
terribles, hay situaciones difíciles. Porque la connotación
es distinta, totalmente. Si vos le decís a una persona
que lo que está viviendo en ese momento es terrible
le estás diciendo de esta situación no salís
más. Si vos le decís que es difícil,
muy difícil, dolorosa, triste, de eso salís,
tiene posibilidades. Lo mismo hacemos nosotros con nosotros
mismos, con algunas palabras, con el manejo de la mirada,
con el manejo del lenguaje, con un montón de recursos
que se aprenden a desarrollar para soportar el debriefing,
porque particularmente algunos son muy difíciles
de sostener. Por otro lado hay que siempre saber de qué
se trata el debriefing que vas a hacer y tener un trabajo
previo sobre uno mismo, para determinar los propios límites
personales. Por supuesto, un tema que trabajamos mucho se
relaciona con la omnipotencia. Cuidado! No podemos hacer
todo y trabajar sobre cualquier tema. ¿Qué
cosas uno puede hacer y qué cosas uno no puede o
no quiere hacer? Cuando uno tiene esto muy bien trabajado
recién ahí puede empezar a trabajar. Esto
tiene que estar muy bien reconocido, porque si no hay puntos
muy personales o muy profundos que al tocarse -y resultar
conflictivas-, van a hacer que se perjudique la persona
que está confiando en vos, o vas a abortar la técnica,
o vas a desviar las preguntas o hay cosas que se te van
a hacer intolerables de escuchar y pueden provocarte daño.
Por eso siempre se debe saber el tema del debriefing, sexo
y edad de la persona, y de acuerdo a esto uno puede decidir
si está en condiciones de hacerlo o no, por determinadas
circunstancias o en esa etapa de tu vida. Yo, por ejemplo,
ahora no estoy trabajando con pacientes oncológicos
pero soy supervisora en el San Fernando en el equipo de
psiconcólogas, y doy clases en San Isidro a oncólogos
y a voluntarios, un equipo está formado por oncólogos
a los que los metieron en el post grado psiconcología,
y otros están haciendo el voluntariado en el acompañamiento
de pacientes oncológicos. Tanto con unos como con
los otros trabajamos en primer lugar qué cosas puedo
y qué cosas no puedo llevar a cabo. Yo les decía
que cuando trabajaba como psiconcóloga tenía
muy claro que no podía trabajar con chicos porque
me hacía demasiado daño, ese era mi límite,
y si me llegaba un niño yo lo derivaba.
E.P:
¿Cómo gravita el tema del pago en esta
técnica?¿El paciente paga?
A.G: El debriefing es una técnica que está
dentro del contexto de la psicología de la emergencia
por lo tanto como técnica tenemos que estar dispuestos
a hacérselo a cualquiera. Éticamente proponemos
que se la debe ofrecer a todo aquel que la necesite. Como
técnica en sí, no tiene un precio ni tiene
un contexto de atención. Si la hace un psicoterapeuta
probablemente la haga en su consultorio pero si el que la
va a hacer es un pastor o un rabino, trabajará en
su oficina. Entonces la técnica por una cuestión
ética tiene que estar disponible, y si se puede cobrar
por el trabajo, se hará siempre dentro de las posibilidades
que la persona disponga, nunca de modo excluyente, no puede
ser un disparate y esto tratamos de controlarlo. Pero como
la mayoría de las veces se hace en el contexto de
la emergencia, del auxilio inmediato, en general no se paga.
Y como se hace pocas veces... Por eso también se
pretende formar mucha gente porque aparte sería como
bastante macabro sólo trabajar con el dolor y con
la muerte y con situaciones traumáticas. Sería
intolerable trabajar sólo de debriefer. Entonces
si la red es grande, podemos hacer circular los casos; si
la red es chica -como ahora acá- es un problema.
Yo en el Centro de Salud no cobro, así que tampoco
cobro los debriefing. Algunos debriefings hechos en un contexto
particular los he cobrado, pero en general no se cobra.
Y menos los que se hacen dentro de la atención de
emergencia.
E.P:
Además, como no están enmarcados dentro
de lo que es una psicoterapia, tampoco pueden incluirse
en los sistemas de salud de prepagas, por ejemplo...
A.G: El método podría estar incluido,
pero .... Por ejemplo en Europa funcionan como servicio
de guardias en los hospitales. Casi todos los equipos de
emergencia que intervienen inmediatamente en una catástrofe,
casi todos son debriefers, conocen la técnica, con
lo cual evalúan quiénes la necesitarían
y se lo indica y se ponen a disposición. Muchos también
ya tienen folletería explicativa preparada, ahí
dice cuáles van a ser las reacciones normales, dónde
acudir en tal y tal caso, qué es lo que les puede
suceder y se entrega a familiares o afectados directos.
Está en un nivel importante de institucionalización,
entonces cualquier persona entra por guardia a un hospital,
tiene toda la información correspondiente. Lo que
pasa es que allá todo este sistema está sostenido
por el estado...
E.P:
Y en nuestro medio ¿cuál es el compromiso
del estado?
A.G: Mirá, yo creo que el Estado no se hace
cargo hasta tanto no ve el negocio. Yo siempre lo doy vuelta.
Lo que les propongo es bajar los niveles de stress, lo que
significa bajar el riesgo de accidentes de trabajo, o de
choques, o de romper algo, o de alcoholismo, o disminuir
el gasto que implicaría que la persona tenga una
cantidad de patologías por las cuales debería
estar internada, en lucro cesante. Hagamos la cuenta, cuánto
sale un debriefing, cuánto sale capacitar a una persona
que ya está trabajando y a la que ya se le está
pagando un sueldo, entonces lo único que tenemos
que hacer es capacitarla en una técnica más....
Yo no digo que el cien por ciento de la gente no va a atravesar
algún tipo de situación de stress post traumático
pero hablemos de un sesenta o setenta...
E.P:
El concepto de trauma, a nuestro criterio, puede complejizarse,
porque un hecho deviene traumático no sólo
por lo que eventualmente sucedió, de un modo positivo,
brutal e imprevisto, sino, muchas veces, cuando lo traumático
deviene porque aquello que "debiendo haber sucedido"
no sucedió. Un trauma que sucede de un modo más
silencioso pero de efectos, a menudo más nefastos
Por ejemplo, las falencias en el sistema de contención
social que son un factor traumático por lo menos
potencial...
A.G: Es que a veces lo traumático no es el
hecho en sí sino la vuelta a casa. Por eso nosotros
exploramos mucho esto, la red social, la vuelta a casa...
Nosotros por ejemplo consideramos, en ocasiones, contraindicado
dar licencias después de un hecho traumático.
La persona tiene que ir a trabajar al día siguiente
porque necesita recuperar su rutina, el contacto social,
el marco de contención... ¿Por qué?
Si vos te quedás en tu casa o te vas de vacaciones
la cabeza no te va a parar, no te vas a quedar a pintar
las paredes, vas a estar repasando mentalmente todo lo que
sucedió y dándote una manija enorme, te va
a llamar toda la familia, vas a contar diecisiete veces
lo que pasó.... Por eso la persona debe volver al
trabajo pero de una manera especial. No podemos sin que
haya atravesado nada mandarlo al trabajo.
E.P:
¿Hay alguna técnica diferente cuando se
trata de niños?
A.G: El debriefing toma ciertas particularidades
según se deba aplicar a niños, adolescentes,
adultos, familiar y grupal.
En niños, el pasaje es el mismo: cognitivo emocional,
pero se hace a través de dibujos y está pautado.
Le damos una hoja con casilleros en blanco donde el chico
"relata" lo que sucedió. Entonces existen
consignas como: dibujá todo aquello que te pareció
más difícil de todo lo que pasó, o
¿qué estabas haciendo antes? Y así
lo llevamos al momento inmediato anterior a que se desencadene
el hecho, y después, le pedimos: dibujá el
momento en que sentiste que ya se había terminado
todo esto, entonces de acuerdo a la edad le proponés
algunas aclaraciones y explicaciones...
Y así va rellenando todos los casilleros, reconstruyendo
toda la situación, el antes y el después.
En cuanto al ritual, se trata de que sea algo más
familiar, más compartido y acompañado, pero
sí se indica la vuelta al colegio al día siguiente
y también está contemplada la preparación
de los docentes o del personal de la escuela para la vuelta
de un chico o grupo de chicos en esta situación.
En Europa esto está muy trabajado, a través
de preguntas muy simples como ¿quién? ¿qué?
¿cómo? Quién tiene que manejar la información,
quién va a dar la comunicación, cómo
se la va a dar, de qué manera, cómo se trabaja
dentro del aula, con los papás... En qué momento
considerar al docente víctima de la situación
y se lo agrupa diferente... Yo presencié un trabajo
en una escuela de Italia, en que se murió un chiquito
atropellado por su mamá cuando daba marcha atrás
con su auto, a la salida del colegio. El operativo fue no
sólo con las mamás sino en la escuela, te
imaginás el estado de shock de las maestras, los
abuelos de los nenes, entonces el abordaje fue en la propia
escuela. El compañerito de este chico, que iba en
el auto con ese nene, tenía que volver al otro día
a la escuela.... Entonces, cómo se dividió
a los grupos, cómo se decidió quién
se iba a ocupar de la prensa, la secretaria manejó
todo a nivel comunicación. El director se hizo cargo
de las maestras , luego que se trabajó con ellas,
podían ir al aula y contener a los chicos, qué
se hizo en las aulas, instancias de blanqueos, liberación
de culpas y responsabilidades. Lo que significa un accidente
o un asesinato. Los rituales de despedida que se iban a
hacer.... Todos estos aspectos fueron trabajados ...
Los equipos de emergencias son voluntarios y hay un respeto
social por esta labor. Los compañeros de trabajo
los cubren, en su trabajo les dan el día..
E.P:
¿Hay diferencias en la aplicación del método
frente a un fenómeno individual y otro colectivo?
A.G: La idea es la misma. Partimos de la salutogénesis,
que es apelar a todos los recursos posibles y dejar de lado
la patología, tener una mirada puesta en la salud.
De qué dispone en la situación o el individuo
para salir adelante. En lo individual, se trata de explorar
los recursos y hacer el debriefing, en lo grupal o familiar,
lo mismo, y en la cuestión colectiva, como en el
caso de Cromagnon, se hace un relevo. Si hay equipos de
emergencia, se cierra la zona, se separa a afectados de
familiares de chusmas, de vecinos, hay que saber quién
es quién. Tiene que haber una coordinación
y un código común entre socorristas, defensa
civil, bomberos. Si no hay código común es
un caos y se agrega caos al caos. En toda intervención
a este nivel debemos hablar el mismo idioma. Se debe limitar
a los medios. Deben intentar que los chicos que están
bien se comuniquen inmediatamente con sus casas para frenar
la llegada de más y más familiartes desesperados
que vienen a averiguar qué pasó. Entonces
si vos contás con celulares, y llaman a sus casas
y se los manda a otro lugar, esa zona se va liberando....
Gente hay , y está lleno de gente con ganas de colaborar
pero no tienen formación, no comparten un código,
y en esas situaciones no hay espacio para el error.
E.P:
¿Qué opinás en caso Amia, o de las
secuelas de la represión, los familiares de desaparecidos
durante la dictadura, etc. Se concilia la política
de "memoria activa" con las herramientas que se
proponen con el debriefing para superar episodios traumáticos?
A.G: Creo que se tiene que contemplar en cada caso
el contexto social y las cuestiones políticas que
gravitan. Yo tuve contacto con Memoria Activa y en Europa
con movimientos del holocausto. Y hay una gran diferencia...
No se puede desligar del efecto traumático, de episodios
como estos, del contexto social, de la sensación
de injustica, de que la Justicia no es independiente, de
que se haga algo al respecto o no, como en Europa que las
instancias de Justicia ya fueron aprobadas, socialmente
ya hay otra aceptación
E.P: Se suma el factor traumático
que sería la no existencia de justicia...
A.G: Exactamente, y un aspecto retroalimenta al otro.
Y esta situación patologiza, porque ese dolor se
va transformando en odio... Como lo que pasó con
los papás de Cromagnon y Estela de Carlotto, porque
están tan arriba en el estrés y en la bronca
y en el odio que se llega a ese extremo. ¿Por qué?
Porque hay una falta de respuestas, de justicia, de contención
del Estado, de este marco necesario que hay que tener después
de semejante situación.
Bueno,
Alicia, te agradecemos la disposición a contarnos
sobre tu trabajo, porque en momentos en que parece imponerse
la impotencia, el desconcierto y el sinsentido casi absoluto,
es bueno contar con profesionales que puedan vehiculizar
algún gesto de alivio y contención, de claridad
y restauración de un cierto orden.
Muchas gracias y hasta pronto!