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Sobremesa con
Daniel Ripesi y
Eduardo Smalinsky

autores del libro Winnicott para Principiantes.

Por
Ana Clara Benveniste


En vísperas de la próxima aparición del libro “Winnicott para principiantes” charlamos con sus autores.

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Juan Carlos Kreimer para principiantes

www.winnicottparaprincipiantes.blogspot.com
 

Palabras de Diana Golluscio en la Presentación del libro “Winnicott para Principiantes” en el Centro de Salud Mental Ameghino


Espacio potencial: ¿Qué diferencia impone la escritura de un “Winnicott para principiantes” respecto de lo que se podría pensar como un Winnicott para “entendidos”?

Daniel Ripesi: Para mí la diferencia no se establece tanto entre dos tipos de lectores, unos aparentemente más inexpertos y otros más preparados (aunque esta diferencia obviamente también este en juego, porque se supone que el libro busca iniciar o introducir al lector lego en las profundidades del pensamiento teórico de Winnicott), pero atendiendo a la pregunta diría que en lo fundamental el esfuerzo fue haber escrito de un modo que, en lo esencial, desconociera esa posible dicotomía. Por otra parte, a menudo es justamente el saber acumulado lo que con mayor esfuerzo hay que vencer para poder aprehender (es a propósito que no digo aprender) un nuevo tipo de pensamiento…. En lo personal fue bueno considerar que era (a pesar de haber escrito mucho sobre Winnicott) un escritor -dentro de lo posible- principiante, como trato de serlo cada vez que se me invita a hablar de la obra de Winnicott. Pensar que uno escribe para entendidos invita a una complicidad que empobrece el diálogo.

Eduardo Smalinsky: En la idea de “beginner”, los que principian son los que comienzan algo…, nosotros tuvimos la intención de dar una perspectiva global tanto de las principales ideas de Winnicott como así también de algunos matices de su personalidad. Pero también tratamos de evitar la banalización de los conceptos o su simplificación, que es uno de los problemas centrales en la difusión de las ideas de este psicoanalista. Cuando se repite asociado a Winnicott el concepto de “madre suficientemente buena”, hay que tomarse un cierto trabajo para advertir que no se refiere necesariamente a una madre, que no pontifica sobre que cantidad es lo que se considera suficiente, y que lo de buena está completamente alejado de cualquier consideración moral sobre la bondad.

E.P.: Además, el diseño de la colección “Para principiantes” tiene el formato “comics” ¿Cómo fue la experiencia de narrar en ese estilo?

D.R.: En este sentido las sugerencias del editor, Juan Carlos Kreimer, que tiene tanta experiencia en el trabajo editorial, fue esencial, no es fácil adaptarse a esa modalidad tipo “comics”. La estructura narrativa de “Para principiantes” es muy compleja y muy rica en posibilidades para trasmitir contenidos. La función de los dibujos –por ejemplo- (nosotros dábamos la idea que queríamos plantear en el dibujo y la ilustradora la realizaba) no es la de ilustrar un texto sino la de agregar información adicional –en términos visuales- a lo que se está desarrollando, o la de preparar la introducción de un tema o concepto que se desarrollará a continuación. Hay para la lectura del libro una suerte de ruta visual y otra escrita (al modo tradicional), y bueno, es muy importante que estos dos recorridos no entren en conflicto ni se confundan o digan lo mismo, entender ese lenguaje narrativo fue una experiencia muy trabajosa y muy formativa.

E.S.: Sin duda el formato editorial que esta colección nos impuso nos planteó un trabajo que resultó mucho más difícil de lo que imaginamos en los comienzos. Fueron varios años, con dudas, ilusiones e idas y vueltas. Winnicott me permitió pensar en psicoanálisis con libertad y estimuló la búsqueda de un lenguaje propio pero que pudiera ser compartido. Este libro que tiene un aspecto informal, en apariencia menos serio, sin embargo nos dio la oportunidad, de poner en acto a través de texto, imagen e incluso el hablar de los personajes que lo habitan, una perspectiva de los complejos problemas que Winicott se planteó como psicoanalista.

E.P.: ¿Qué otros recursos usaron para la construcción del texto?

D.R.: Bueno, agregamos un glosario que define y articula en una red conceptual los principales términos de la teoría de Winnicott, y también dedicamos un apartado para describir la relación de Winnicott con otros psicoanalistas importantes, Lacan, Ferenczi, Bion, etc. También dedicamos un segmento del libro a la relación de Winnicott con su polémico discípulo, Masud Kahn

E.S.: …Y quiero destacar algo, un recurso importante en “Winnicott para principiantes” es el humor, que aparece en mucho de los cuadros, lo menciono porque no es común, en la literatura psicoanalítica utilizar el humor para hablar de cosas “serias”. Pensamos que el humor transmite un efecto de verdad que a veces queda perdido en las explicaciones. Por otra parte consideramos que el libro es divertido y lo digo así porque pienso que hay un malentendido absoluto cuando se termina creyendo que una repetición aburrida y a veces incomprensible es por eso “seria”.

E.P.: ¿Cuál es el mejor libro dedicado a Winnicott que ustedes han leído?

E.S.: Hay muy buenos libros sobre Winnicott y son muchos los psicoanalistas que hasta la actualidad toman algunas de sus ideas para recrearlas y continuar investigando.

No vamos a caer en la falsa modestia si decimos que este libro sobre Winnicott es muy bueno, pero probablemente algunos no coincidan con nosotros.

D.R.: Para mi gusto, el prólogo que J-B. Pontalis dedica a la edición de “Realidad y Juego” tiene más sensibilidad y penetración que muchos de los más sesudos estudios dedicados a Winnicott en libros específicos… Este mismo prólogo está incluido en otro libro de Pontalis que se llama “Entre el sueño y el dolor” donde hay varios ensayos realmente profundos y bellos dedicados a diversos conceptos winnicottianos. André Green también tiene una lectura interesante de Winnicott, por ejemplo en “Jugar con Winnicott” o todo lo que él desarrolla como “trabajo de lo negativo” y que se vincula con cierto tipo de funcionamiento psíquico que Winnicott descubre en algunos de sus pacientes más graves y que analiza en su obra. Pero a menudo es en autores que no se dedican directamente a la obra de Winnicott donde es posible encontrar referencias que aportan un sentido singular a su pensamiento, en este sentido pienso en Bachelard, en Camus, en Deleuze, o en escritores como Clarice Lispector, Fernando Pessoa o Pierre Michon, entre otros…

E.P.: ¿Está de moda Winnicott?

E.S: Me parece que Winnicott es un psicoanalista que no se va a poner de moda, porque no ofrece un cuerpo de ideas lo suficientemente articulado como para aparentar alguna forma de completud. Esto me parece bueno, es un psicoanalista al que se recurre cuando los problemas en la clínica se complican, a veces se apela a él un poco en secreto, para no quedar mal con los colegas.

D.R.: Digamos goza de “simpatía” lo cual muchas veces no lo beneficia demasiado… pero sin duda es mucho más leído que hace 10 años, creo que se encuentra a su teoría como algo que se puede “usar” desde el punto de vista clínico (sobre todo con pacientes “difíciles”), lo que no es muy común. Muchas teorías tienen sus “recetas” o sus “aforismos” pero no este carácter de teoría que se puede “agarrar”, de teoría de la que un analista puede “apropiarse” para forjar su propia posición personal como analista, porque no se puede ser “winnicottiano”, no hay militancia posible con su teoría, sólo el riesgo de tomar su pensamiento desde una lectura que siempre da lugar (y que además exige, diría yo) a lo personal del analista. Pontalis plantea que la lectura de los artículos de Winnicott son como “una buena sesión”, eso seduce, el contacto con los desarrollos de Winnicott compromete en una experiencia que desborda al mero interés erudito, leerlo no es gratuito, tomar posesión de sus ideas siempre pone en juego la desposesión de cierta seguridad ya conseguida, a menudo esa impostura que llamamos ser psicoanalista…

E.P.: Para concluir ¿están conformes con la caricatura con la que la dibujante los retrató en la contratapa del libro?

E.S: Yo no estoy disconforme con la contratapa aunque mi familia no piense lo mismo. Creo que acentúa, quizás demasiado mi semejanza con Bin Laden y esto a pesar de la reciente asunción de Obama creo que no es del todo conveniente.

D.R.: Yo opino que son muchas las veces nos sentimos algo inseguros respecto de en qué ocasiones ofrecemos una imagen más o menos genuina y real de nosotros mismos y cuándo empezamos a parecernos a una caricatura, bueno, yo creo que la ilustradora también logró que en su dibujo eso tampoco se defina de modo seguro!!

 
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