Espacio potencial: Lucrecia, contanos un poco cómo es tu actividad como puericultora…
Lucrecia Rojas: Bueno, actualmente estoy trabajando con la Dra. Mónica Waissman, subdirectora de la maternidad Sardá -una pediatra y neonatóloga brillante-, y en ese contexto doy las clases de lactancia -en Lactancia 2-, y también superviso a las alumnas, sobre todo aclarándoles cuestiones que están muy arraigadas en el saber popular, porque se tiende a pensar que el rol de la puericultora se basa en la tarea de quien tiene “el saber” sobre la crianza de los niños. Algo así como si la puericultora fuera “la madre de América” ¡y encima con título!!!! Se tiende a olvidar que en realidad no hay un modelo, lo que hay es un infinito abanico de formas de maternaje, y de lo que se trata es de ayudar a cada mamá a elegir el propio modelo de crianza, aunque ese modo difiera con el que uno piensa es el más “adecuado”, hay que trasmitir a las alumnas que no hay un universal en ese sentido. Por ejemplo, hace un tiempo me encontré con una mamá que había hecho algo que yo no hubiera hecho nunca, esta mamá le daba la teta al bebé sólo durante el día, salvo la última de la noche, en ese momento era el papá quien le daba una mamadera para que se duerma, y eso le funcionó perfecto... La dormía el papá a la noche y así ella descansaba... Yo eso no lo hubiera hecho de ese modo porque para mí (incluso en mi propia experiencia como madre) era un momento muy importante ese momento final...
E.P.: ¿Y hay mucha gente que sigue los estudios de puericultura?
L.R.: Hay una Asociación de Puericultoras universitarias, que somos las que tenemos este título, yo estoy en la Comisión de Docencia y Capacitación... Muchas siguen trabajando, otras no, ya son ciento y pico... En realidad, la carrera de puericultura se cerró en 1930 una vez que apareció la figura del pediatra que supuestamente se ocupaba de los cuidados del recién nacido normal, sano, y de su mamá... En un principio estaba el médico general de familia, después empezaron las especializaciones, entonces quedó el pediatra que se ocupaba del bebé, el neonatólogo, del recién nacido, el obstetra que se ocupaba de la mamá, pero no tanto, entonces apareció la obstétrica y la puericultora que empezaron a trabajar dentro de toda esta fragmentación. La realidad es que había quedado un hueco del que no se ocupa nadie, que es el de la mamá y del recién nacido cuando está todo bien, allí encontró su lugar la puericultura... De ese aspecto, por cómo es todo el sistema de salud, por cómo funciona, no tanto en el hospital público como el de las obras sociales o los sistemas de prepagas, en donde los médicos por una cuestión de presupuesto atienden mucha gente en muy poco tiempo, hay preponderancia de un tipo de formación profesional que no se ocupa tanto de las alternativas que hacen a la crianza de un chico sano, y en general se ocupan más del niño cuando se presentan dificultades... Como en toda carrera uno se va construyendo un camino... A mí me gusta el trabajo de hospital, el trabajo de investigación...
E.P.: ¿Y qué tipo de bibliografía usan en la carrera?
L.R: Y hay diferente tipo de abordajes, por ejemplo materias como ética o antropología de la lactancia que exigen distintos tipo de lectura, se incluyen textos de autores como Foucault pasando por textos sobre la cultura Maya, o bien Winnicott obviamente en psicología evolutiva... De todo un poco... Lo que pasa con la parte de psicología en la carrera, es que después hay que trabajar mucho con las alumnas para que no esté la tentación de hacer “psicología de café” en nuestro trabajo, porque nuestras herramientas no son para empezar a diagnosticar problemas en el vínculo, sino para acompañar a esa mamá en un momento de su vida, no tenemos herramientas para resolver nada, ni para trabajar sobre el vínculo ni ningún sobre problema personal que la mujer traiga... La formación que se imparte no pasa por lo patológico.. Nuestra tarea es facilitar la posibilidad de esa mamá de elegir el modelo de vincularse con su bebé que ella quiera, autorizándola, porque creo que lo que a menudo pasa es que no hay una validación desde el entorno de lo que cada mamá hace en su propio estilo. Por ejemplo, el otro día fui a ver una mamá que aparentemente iba todo muy bien pero ella lloraba, y estaba supercuestionada por su familia, "que no le haga tanto upa", "que no le de chupete", "que no le deje que se lleve la mano a la boca" entonces es ir tratando de ir viendo cada una de esas cosas de las que la hacen dudar ... hay una alienación en lo que “supuestamente” deberían hacer... Yo les digo: cuando nace un bebé va toda la familia a contar su parto, no van a escuchar. Cuentan su modelo de crianza, no a escuchar el del otro...
E.P.: ¿Cuál es el momento más crítico para una madre y su bebé?
L.R.: Los tiempos de las madres no son todos iguales, a veces es simplemente esto lo que hay que hacerle entender a las enfermeras que apuran a las madres sobre todo a la hora del amamantamiento… La mamá, está afectada, por la sorpresa, por el impacto, por no poder hacerse cargo físicamente a pleno del bebé al día siguiente del parto. Para el bebé las contracciones son un estímulo, todos los mamíferos que tienen partos cortos lamen a la cría, los que tienen partos largos, lo que los estimula son las contracciones... Pero el trabajo de parto es necesario, ayuda a que respiren, a que eliminen el meconio... Si se evita ese trabajo con cesáreas apresuradas tenemos bebés más dormilones, que comen menos, o sea que tienen más posibilidades de ponerse amarillos, más posibilidades de tener un fuerte descenso de peso, y provocar una separación prolongada de la madre después del nacimiento...
E.P: ¿En qué momento intervienen?
L.R: Hay que estar atento y sensible, por ejemplo yo ahora presenté un trabajo con una propuesta de poner una guardia afuera de la sala de partos, en un pasillo donde quedan las camillas, cuando salen, y hasta que viene un camillero, se hace eterno... entonces, se podría poner a una alumna, total hay recursos humanos, que las ayude, desde sostenerle el culito al bebé, porque ellas acaban de parir y se cansan , que las acompañen, que las escuchen, que les den algunas pautas...
¡Muchas Gracias Lucrecia!