>> IR AL ALTILLO
La cocina


PRINCIPAL
LA SALA DE ESTAR
EL ESTUDIO
EL PATIO DE ATRAS
LA COCINA
EL BARRIO
 
   Descargar archivo

Winnicott:
"Siendo,
tiene que empezar a ser"


por Paula Larotonda


Cuentan que en Londres, en la década de 1940, en medio de intensos debates entre seguidores de Melanie Klein y Anna Freud, cierta vez Donald Winnicott había expresado: "Eso que ustedes llaman infans no existe". Adoptaba así una distancia respecto de la teoría psicoanalítica oficial que, a la postre, lo condenaría al menosprecio de la mayoría de sus colegas kleinianos, para los que evidentemente el infans contaba desde su nacimiento con un aparato psíquico lo suficientemente desarrollado como para existir.
Lo que destacaba Winnicott con su frase era la dependencia absoluta del infans al Otro materno, es decir que todo aquello que el infans necesita, debe proporcionarlo la madre (o quien lo cuida). En este sentido ya Freud nombraba desamparo o desvalimiento a esta situación del infans, que indica que el mismo, no puede mantenerse vivo por sus propios medios en esa primera etapa de la vida...




I. Entre el mundo que nos anticipa y el que somos capaces de descubrir

...Han pasado ya 9 meses de tensa y feliz espera... expectativas, temores, angustias...y un cachorrito humano nace hoy.

Llega a un mundo nuevo -para él-, no obstante su incipiente vida carga ya con todo el peso de las significaciones, ideales, frustraciones, etc., de aquellos que lo preexisten y que han soñado con su nombre, su rostro, su futuro.....
Puede ser o no bienvenido, pero de cualquier modo vendrá a ocupar cierto lugar asignado por los demás en aquel universo que lo precede: podrá ser aquel que acompañe a una madre soltera, o quien siga el negocio del padre, o aquel que impida que el hermanito mayor sea el infeliz hijo único, ...o uno más para mendigar... .(1) Como sea, este bebé que acaba de nacer será - por el momento- aquello que le permitan ir siendo...
Winnicott decía que el infans, siendo, debe empezar a ser. Esto significa que su ser, su persona, debe desarrollarse y que este desarrollo, este despliegue es el que una madre suficientemente buena facilita....
Propongo entonces un recorrido hacia la estructuración del aparato psíquico de este pequeño a partir de este momento y durante sus primerísimos años de vida...

II. Spitz y los instantes vitales del desarrollo psíquico. De la no diferenciación a la respuesta sonriente

René Spitz, desde 1935 y por algunas décadas, realizó ciertas investigaciones sitemáticas (2) que -siguiendo los conceptos freudianos- nos acercan a la hipótesis de que no se puede demostrar la existencia de un aparato psíquico al nacer y que -solidario con esto- el infans experimenta al medio ambiente como parte de sí mismo, es decir que siente a su madre como parte de sus necesidades y de la satisfacción de las mismas.
En sus conjeturas Spitz destaca ciertos organizadores del psiquismo como hitos fundamentales en el transcurso del desarrollo, durante los cuales se integran ciertas capacidades que facilitan la restructuración del aparato psíquico en una compejidad cada vez mayor. Esto forma parte de un proceso cuyo punto culminante es lo que él denomina "organizador" de la psique. Si el infans adquiere y consolida un organizador, comienza un nuevo proceso en dirección al establecimiento del siguiente.
El primero de estos organizadores es la respuesta sonriente, y esto sucede aproximadamente al tercer mes de vida: El infans -que sigue con su mirada a los movimientos de su madre- , logra recortar una gestalt en el rostro de ella, aislándola como forma significativa en medio del ambiente caótico que lo rodea. Así, el infans responde a la percepción del rostro de la madre, y el rostro humano adopta de ahí en más forma permanente y definida para él. Hasta aquí, a los tres meses de vida, la estructura psíquica está aun en sus inicios. Paulatinamente el vínculo madre e infans, en el marco de intensos intercambios afectivos, irá progresando desde ese estado inicial, en el que el infans sólo percibe emocionalmente a otro estado mas diferenciado. Y esto depende de los cuidados maternos que reciba. En ese sentido y tal como anticipamos, DWW enunciaba que el infans tiene que empezar a ser, es decir que tiene que desarrollar su existencia a partir de un "holding" mas o menos satisfactorio, suficientemente bueno como para que de "eso que no existe" vaya surgiendo un ser.

III. Winnicott y los brazos del dios viviente. Los cuidados maternos

Holding o sostén significa tanto brazos que sostienen firmemente, como también el modo en que un niño es sostenido con la mirada, con un nombre, con ideales...Posteriormente la estructura psíquica de ese infans consistirá en la interiorización de ese holding, la metaforización de los cuidados maternos, que serán la base no necesaria de pensar para que el sujeto vaya desplegando su devenir en la cultura. Dichas funciones maternas son, como dije, el sostén, y además el manejo o manipulación y la presentación objetal, es decir, cómo la madre introduce al infans al mundo cultural, abriéndole la posibilidad de estar en el mundo, de sentar las bases para una posición subjetiva, de adquirir la capacidad de jugar y de compartir sus ilusiones con las de los demás. Para ello, la madre construye un espacio que Winnicott denominó campo de fenómenos transicionales, un espacio entre ella y el infans, una zona de ilusión donde les sucede una experiencia en forma de paradoja: crear lo dado.

III. Freud y la economía del placer. Sobre la vivencia de satisfacción-ilusión

Hagamos aquí breve digresión para introducir el modo en que Freud - en el marco de esta relación madre-infans- pensó lo que denominó experiencia de satisfacción para explicar el surgimiento y modo de funcionamiento del aparato psíquico del infans:
Freud plantea el mito de un aparato psíquico que se mantiene exento de excitaciones, un aparato reflejo que descarga inmediatamente por vias motrices una excitación afectiva. De ese modo el aparato se mantenía libre de estímulos. Pero -dice Freud- las grandes necesidades corporales -el hambre- alteran este funcionamiento primitivo. El infans llora, grita, patalea, y a raíz del cuidado ajeno, hace la experiencia de satisfacción que cancela el estímulo que provoca malestar. Un componente necesario de esta experiencia es la aparición de una cierta percepción (la teta), que al ser simultánea a la tensión de la necesidad, se inscribe como huella mnémica asociada a ella. En virtud de dicho enlace, cuando la necesidad vuelva a aparecer, sobrevendrá un impulso que apunte a reinvestir la huella que quedó inscripta por efecto de la experiencia de satisfacción. A esta moción que intenta reinvestir a la huella, Freud la va a llamar deseo y a la reaparición de dicha huella como percepción alucinada, realización de deseo.
Freud no plantea que cuando sobrevenga la necesidad, la tendencia del aparato será satisfacer la necesidad, sino repetir la huella mnémica. De este modo el objeto de la necesidad queda perdido y lo que se buscará de ahí en mas -fallida y repetidamente- será una representación.. ..Esto será el origen de la fantasía en tanto escenario donde se despliega el deseo humano.
Así, el aparato psíquico se regirá por el principio de placer que buscará una y otra vez repetir aquella experiencia marcada por el deseo. Mas adelante el principio de placer sera sustituido (pero nunca por completamente) por el principio de realidad. Ya lo veremos...

IV. Encuentros desde el gesto espontáneo. Ni mío ni tuyo.

Winnicott, a su vez postula una experiencia en la que no hay a priori un objeto-teta que el infans fantasea y otro objeto- teta real, que la madre le da, sino que el infans crea ese objeto que ya estaba en la realidad. Esto es el origen de la ilusión, en cuyo campo se suscitan -entre madre e infans- los fenómenos transicionales y a partir de la cual se inscribe en el psiquismo un objeto que para el infans no proviene ni del exterior ni de su interior (no es una alucinación) sino que corresponde a su creación y es el símbolo de la unión y separación madre-infans (garantizando la permanencia -en lo psíquico- de la presencia de la madre durante su ausencia y poniendo un tope a su presencia durante la misma). El objeto soportará este movimiento, entre presencia y ausencia, que será el origen de la simbolización.

V. Constitución subjetiva y valor del objeto. Angustia del octavo mes. Narcisismo. Represión primaria

Volviendo ahora a los desarrollos de Spitz, la respuesta sonriente señalada más arriba señala el fin de la etapa de la no diferenciación, del mayor desamparo. Y prepara el camino hacia el surgimiento, en la estructura psíquica, del segundo organizador: la angustia del octavo mes. Coincidentemente con las proposiciones de Freud acerca de la angustia social y con las experiencias de Piaget sobre la constitución del esquema de objeto permanente (3), dicha angustia surge ante la percepción del rostro de un desconocido, no por ese rostro en sí mismo sino porque dicho rostro inquietante le ilumina al infans la ausencia del rostro de la madre, surge entonces el temor por la separación, por la pérdida de la madre y el correspondiente reconocimiento por parte del niño de su estado de dependencia absoluta.
Solidariamente con la angustia y la concomitante constitución del objeto permanente, se produce la integración del yo en la medida que se atraviesa la fase del narcisismo, descripta por Freud como una etapa del desarrollo del individuo, intermedia entre el autoerotismo y el amor de objeto, en la que se toma al yo como objeto de amor, como objeto de la libido. En esta fase se produce un nuevo acto psíquico con el que se sintetizan las pulsiones (hasta el momento autoeróticas) y se forma el yo, se inviste libidinalmente dándole una unidad. Este acto psíquico opera, por un lado promoviendo la identificación del infans con una imagen idealizada que los padres hacen de él (4). Esta identificación primaria que constituye al yo, es indispensable para la estructuración del psiquismo.
Por el otro, como proceso de simbolización que introduce al infans en el universo simbólico, originando el sistema inconciente y creando la distinción entre ese sistema o modo de funcionamiento del aparato anímico y otro conciente: es lo que Freud describió como la operación de la represión primaria.
Habíamos visto cómo - en el marco de esas experiencias de apuntalamiento del deseo en las necesidades vitales- por la vía de la experiencia de satisfacción, la madre introducía en el infans -a partir de sus cuidados- la pulsión sexual...Ahora veamos cómo se inscribe esa pulsión que viene del cuerpo, esa energía somática, en el aparato psíquico del infans. A través -dice Freud- de un representante psíquico, es decir, a través de una representación o un grupo de representaciones cargadas con un determinado monto de energía psíquica, que quedarán fijadas a la pulsión en el inconciente. De este modo la represión primaria, un no observable en su teoría, es una suerte de división inicial por la que se inscribirán en el inconciente los primeros significantes.

VI. Constitución de los espacios que habitan los objetos. La Negación. La génesis del pensamiento, lo que habilita el juicio.

Mientras tanto nuestro infans -pronto a cumplir su primer año de vida- habrá adquirido cierta autonomía y se pondrá en situaciones de peligro al alcanzar la locomoción. En este contexto el gesto y la palabra más nombrada a su alrededor será "¡no!" . Dice Spitz: "El niño pronto aprenderá a imitar el gesto moviendo la cabeza"... Ese gesto y la palabra "no" representan el primer concepto abstracto: el de la negación. El dominio del "no" es para este autor el tercer organizador de la psique, y presupone haber adquirido la capacidad primera para el juicio.
Pero retomemos las especulaciones freudianas: Dijimos que mediante la experiencia de satisfacción- Freud conjeturaba que, en sus inicios, el aparato psíquico buscaba -bajo el principio del placer- una satisfacción alucinada. Ahora, el aparato anímico tiene que decidirse a representar las circunstancias reales del mundo exterior y tender a su modificación real. Esto se llevará a cabo mediante el principio de realidad que modifica al principio de placer y logra imponerse como principio regulador del aparato anímico. Así, en el funcionamiento del aparato constituido se distinguirán dos modalidades del pensamiento, una de las cuales estará sometida - a través del sistema perceptivo- a la prueba de realidad, y otra que permanecerá independiente de dicha prueba y que queda bajo el dominio del principio del placer.
La prueba de realidad corresponde a una transformación -dentro del aparato- de energía libre que -basada en la identidad de percepción, es decir, percibir un objeto idéntico a aquel que quedó asociado a la vivencia de satisfacción - conduce a la alucinación; a una energía ligada, es decir a una identidad de pensamiento que elabora la diferencia entre el objeto buscado, evocado y el encontrado. (5)
A partir de esto el infans buscará los objetos afuera (6): el pensamiento deberá dar paso a la acción, y será el juicio lo que ponga fin al pensamiento para dar lugar a dicha acción. Escribe Freud: "El juicio es el acto intelectual que decide la elección de la acción motora y pone término al aplazamiento debido al pensamiento y conduce del pensamiento a la acción...(...)" (7)

VII. El territorio de lo que tiene sentido: los confines. Ni adentro ni afuera, y adentro y afuera.

A su turno, Winnicott concibió un área de funcionamiento psíquico intermedio, una zona situada entre la realidad externa y la realidad interna, entre lo objetivo y lo subjetivo: el espacio transicional, que la madre construye -según vimos- entre ella y su infans. En este espacio virtual, potencial, dichas polaridades (adentro-afuera; objetivo-subjetivo, realidad- fantasía; etc.) quedarán irresueltas, en forma de paradoja. En este "campo de fenómenos transicionales" nuestro infans -que aún deberá recorrer un largo y sinuoso camino- irá desarrollando su potencial creativo, no sin vacilaciones, pero ciertamente con la confianza en que la realidad estará siempre allí para ser creada por él. Esta será la base para sentir que "está siendo". Más allá, lo esperan su particular tránsito por el complejo de Castración y sus respectivas identificaciones, que lo situará como partícipe de una determinada familia y cultura (8). Luego, el rol de la familia será poco a poco reemplazada por educadores, amigos, pares...En fin, finalmente nuestro niño pasará gradualmente de la dependencia absoluta a una dependencia relativa...toda una vida lo espera, una vida que -sin duda- estará marcada a fuego por la experiencia de estos primeros años en íntima relación con aquellos que lo cuidaron.

paularot@datamarkets.com.ar

(1) Sugiero la lectura del texto de Serge Leclaire "Matan un niño", donde propone que ciertos representantes inconcientes de la fantasía materna se transmiten al infans, sujetándolo así a un destino.
(2) Publicadas en 1965 en su libro "The first year of life".
(3) Que significa que los objetos existen independientemente de la visión que el infans tenga de los mismos.
(4) Trabajé este tema en la primavera de la cocina, bajo el título: Winnicott en el espejo
(5) Dice Freud que los objetos primordiales de placer deben haberse perdido para el desarrollo del exámen de realidad.
(6) Dice Freud en La Negación: "La antítesis entre lo subjetivo y lo objetivo no existe en un principio. Se establece luego por cuanto el pensamiento posee la facultad de hacer de nuevo presente, por reproducción en la imagen, algo una vez percibido, sin que el objeto tenga que seguir existiendo afuera. La primera y más inmediata finalidad del examen de realidad no es, pues, hallar una percepción real de un objeto que se corresponde con el imaginado, sino volver a encontrarlo, convencerse de que aún existe."
(7) Asimismo, dice Freud que el juicio tiene por función atribuir cualidades a una cosa y atribuir o negar la existencia de la cosa en la realidad, que la cosa exista en el mundo exterior, de modo que uno pueda apoderarse de ella.
(8) Trabajé este tema en la primavera de la cocina, bajo el título: Winnicott en el espejo.

 

Copyright © 2003/2006 - Todos los derechos reservados -