Llega
a un mundo nuevo -para él-, no obstante su incipiente
vida carga ya con todo el peso de las significaciones, ideales,
frustraciones, etc., de aquellos que lo preexisten y que
han soñado con su nombre, su rostro, su futuro.....
Puede ser o no bienvenido, pero de cualquier modo vendrá
a ocupar cierto lugar asignado por los demás en aquel
universo que lo precede: podrá ser aquel que acompañe
a una madre soltera, o quien siga el negocio del padre,
o aquel que impida que el hermanito mayor sea el infeliz
hijo único, ...o uno más para mendigar...
.(1)
Como sea, este bebé que acaba de nacer
será - por el momento- aquello que le permitan ir
siendo...
Winnicott
decía que el infans, siendo, debe empezar a ser.
Esto significa que su ser, su persona, debe desarrollarse
y que este desarrollo, este despliegue es el que una madre
suficientemente buena facilita....
Propongo entonces un recorrido hacia la estructuración
del aparato psíquico de este pequeño a partir
de este momento y durante sus primerísimos años
de vida...
II.
Spitz y los instantes vitales del desarrollo psíquico.
De la no diferenciación a la respuesta
sonriente
René
Spitz, desde 1935 y por algunas décadas, realizó
ciertas investigaciones sitemáticas (2)
que -siguiendo los conceptos freudianos- nos acercan
a la hipótesis de que no se puede demostrar la existencia
de un aparato psíquico al nacer y que -solidario
con esto- el infans experimenta al medio ambiente como parte
de sí mismo, es decir que siente a su madre como
parte de sus necesidades y de la satisfacción de
las mismas.
En sus conjeturas Spitz destaca ciertos organizadores del
psiquismo como hitos fundamentales en el transcurso del
desarrollo, durante los cuales se integran ciertas capacidades
que facilitan la restructuración del aparato psíquico
en una compejidad cada vez mayor. Esto forma parte de un
proceso cuyo punto culminante es lo que él denomina
"organizador" de la psique. Si el infans adquiere
y consolida un organizador, comienza un nuevo proceso en
dirección al establecimiento del siguiente.
El primero de estos organizadores es la respuesta sonriente,
y esto sucede aproximadamente al tercer mes de vida: El
infans -que sigue con su mirada a los movimientos de su
madre- , logra recortar una gestalt en el rostro de ella,
aislándola como forma significativa en medio del
ambiente caótico que lo rodea. Así, el infans
responde a la percepción del rostro de la madre,
y el rostro humano adopta de ahí en más forma
permanente y definida para él. Hasta aquí,
a los tres meses de vida, la estructura psíquica
está aun en sus inicios. Paulatinamente el vínculo
madre e infans, en el marco de intensos intercambios afectivos,
irá progresando desde ese estado inicial, en el que
el infans sólo percibe emocionalmente a otro estado
mas diferenciado. Y esto depende de los cuidados maternos
que reciba. En ese sentido y tal como anticipamos, DWW enunciaba
que el infans tiene que empezar a ser, es decir que tiene
que desarrollar su existencia a partir de un "holding"
mas o menos satisfactorio, suficientemente bueno como para
que de "eso que no existe" vaya surgiendo un ser.
III.
Winnicott y los brazos del dios viviente. Los
cuidados maternos
Holding
o sostén significa tanto brazos que sostienen firmemente,
como también el modo en que un niño es sostenido
con la mirada, con un nombre, con ideales...Posteriormente
la estructura psíquica de ese infans consistirá
en la interiorización de ese holding, la metaforización
de los cuidados maternos, que serán la base no necesaria
de pensar para que el sujeto vaya desplegando su devenir
en la cultura. Dichas funciones maternas son, como dije,
el sostén, y además el manejo o manipulación
y la presentación objetal, es decir, cómo
la madre introduce al infans al mundo cultural, abriéndole
la posibilidad de estar en el mundo, de sentar las bases
para una posición subjetiva, de adquirir la capacidad
de jugar y de compartir sus ilusiones con las de los demás.
Para ello, la madre construye un espacio que Winnicott denominó
campo de fenómenos transicionales, un espacio entre
ella y el infans, una zona de ilusión donde les sucede
una experiencia en forma de paradoja: crear lo dado.
III.
Freud y la economía del placer. Sobre
la vivencia de satisfacción-ilusión
Hagamos
aquí breve digresión para introducir el modo
en que Freud - en el marco de esta relación madre-infans-
pensó lo que denominó experiencia de satisfacción
para explicar el surgimiento y modo de funcionamiento del
aparato psíquico del infans:
Freud plantea el mito de un aparato psíquico que
se mantiene exento de excitaciones, un aparato reflejo que
descarga inmediatamente por vias motrices una excitación
afectiva. De ese modo el aparato se mantenía libre
de estímulos. Pero -dice Freud- las grandes necesidades
corporales -el hambre- alteran este funcionamiento primitivo.
El infans llora, grita, patalea, y a raíz del cuidado
ajeno, hace la experiencia de satisfacción que cancela
el estímulo que provoca malestar. Un componente necesario
de esta experiencia es la aparición de una cierta
percepción (la teta), que al ser simultánea
a la tensión de la necesidad, se inscribe como huella
mnémica asociada a ella. En virtud de dicho enlace,
cuando la necesidad vuelva a aparecer, sobrevendrá
un impulso que apunte a reinvestir la huella que quedó
inscripta por efecto de la experiencia de satisfacción.
A esta moción que intenta reinvestir a la huella,
Freud la va a llamar deseo y a la reaparición de
dicha huella como percepción alucinada, realización
de deseo.
Freud no plantea que cuando sobrevenga la necesidad, la
tendencia del aparato será satisfacer la necesidad,
sino repetir la huella mnémica. De este modo el objeto
de la necesidad queda perdido y lo que se buscará
de ahí en mas -fallida y repetidamente- será
una representación.. ..Esto será el origen
de la fantasía en tanto escenario donde se despliega
el deseo humano.
Así, el aparato psíquico se regirá
por el principio de placer que buscará una y otra
vez repetir aquella experiencia marcada por el deseo. Mas
adelante el principio de placer sera sustituido (pero nunca
por completamente) por el principio de realidad. Ya lo veremos...
IV.
Encuentros desde el gesto espontáneo. Ni
mío ni tuyo.
Winnicott,
a su vez postula una experiencia en la que no hay a priori
un objeto-teta que el infans fantasea y otro objeto- teta
real, que la madre le da, sino que el infans crea ese objeto
que ya estaba en la realidad. Esto es el origen de la ilusión,
en cuyo campo se suscitan -entre madre e infans- los fenómenos
transicionales y a partir de la cual se inscribe en el psiquismo
un objeto que para el infans no proviene ni del exterior
ni de su interior (no es una alucinación) sino que
corresponde a su creación y es el símbolo
de la unión y separación madre-infans (garantizando
la permanencia -en lo psíquico- de la presencia de
la madre durante su ausencia y poniendo un tope a su presencia
durante la misma). El objeto soportará este movimiento,
entre presencia y ausencia, que será el origen de
la simbolización.
V.
Constitución subjetiva y valor del objeto. Angustia
del octavo mes. Narcisismo. Represión primaria
Volviendo
ahora a los desarrollos de Spitz, la respuesta sonriente
señalada más arriba señala el fin de
la etapa de la no diferenciación, del mayor desamparo.
Y prepara el camino hacia el surgimiento, en la estructura
psíquica, del segundo organizador: la angustia del
octavo mes. Coincidentemente con las proposiciones de Freud
acerca de la angustia social y con las experiencias de Piaget
sobre la constitución del esquema de objeto permanente
(3), dicha angustia surge ante la percepción
del rostro de un desconocido, no por ese rostro en sí
mismo sino porque dicho rostro inquietante le ilumina al
infans la ausencia del rostro de la madre, surge entonces
el temor por la separación, por la pérdida
de la madre y el correspondiente reconocimiento por parte
del niño de su estado de dependencia absoluta.
Solidariamente con la angustia y la concomitante constitución
del objeto permanente, se produce la integración
del yo en la medida que se atraviesa la fase del narcisismo,
descripta por Freud como una etapa del desarrollo del individuo,
intermedia entre el autoerotismo y el amor de objeto, en
la que se toma al yo como objeto de amor, como objeto de
la libido. En esta fase se produce un nuevo acto psíquico
con el que se sintetizan las pulsiones (hasta el momento
autoeróticas) y se forma el yo, se inviste libidinalmente
dándole una unidad. Este acto psíquico opera,
por un lado promoviendo la identificación del infans
con una imagen idealizada que los padres hacen de él
(4).
Esta identificación primaria que constituye al yo,
es indispensable para la estructuración del psiquismo.
Por el otro, como proceso de simbolización que introduce
al infans en el universo simbólico, originando el
sistema inconciente y creando la distinción entre
ese sistema o modo de funcionamiento del aparato anímico
y otro conciente: es lo que Freud describió como
la operación de la represión primaria.
Habíamos visto cómo - en el marco de esas
experiencias de apuntalamiento del deseo en las necesidades
vitales- por la vía de la experiencia de satisfacción,
la madre introducía en el infans -a partir de sus
cuidados- la pulsión sexual...Ahora veamos cómo
se inscribe esa pulsión que viene del cuerpo, esa
energía somática, en el aparato psíquico
del infans. A través -dice Freud- de un representante
psíquico, es decir, a través de una representación
o un grupo de representaciones cargadas con un determinado
monto de energía psíquica, que quedarán
fijadas a la pulsión en el inconciente. De este modo
la represión primaria, un no observable en su teoría,
es una suerte de división inicial por la que se inscribirán
en el inconciente los primeros significantes.
VI.
Constitución de los espacios que habitan los objetos.
La Negación. La génesis del pensamiento,
lo que habilita el juicio.
Mientras
tanto nuestro infans -pronto a cumplir su primer año
de vida- habrá adquirido cierta autonomía
y se pondrá en situaciones de peligro al alcanzar
la locomoción. En este contexto el gesto y la palabra
más nombrada a su alrededor será "¡no!"
. Dice Spitz: "El niño pronto aprenderá
a imitar el gesto moviendo la cabeza"... Ese gesto
y la palabra "no" representan el primer concepto
abstracto: el de la negación. El dominio del "no"
es para este autor el tercer organizador de la psique, y
presupone haber adquirido la capacidad primera para el juicio.
Pero retomemos las especulaciones freudianas: Dijimos que
mediante la experiencia de satisfacción- Freud conjeturaba
que, en sus inicios, el aparato psíquico buscaba
-bajo el principio del placer- una satisfacción alucinada.
Ahora, el aparato anímico tiene que decidirse a representar
las circunstancias reales del mundo exterior y tender a
su modificación real. Esto se llevará a cabo
mediante el principio de realidad que modifica al principio
de placer y logra imponerse como principio regulador del
aparato anímico. Así, en el funcionamiento
del aparato constituido se distinguirán dos modalidades
del pensamiento, una de las cuales estará sometida
- a través del sistema perceptivo- a la prueba de
realidad, y otra que permanecerá independiente de
dicha prueba y que queda bajo el dominio del principio del
placer.
La prueba de realidad corresponde a una transformación
-dentro del aparato- de energía libre que -basada
en la identidad de percepción, es decir, percibir
un objeto idéntico a aquel que quedó asociado
a la vivencia de satisfacción - conduce a la alucinación;
a una energía ligada, es decir a una identidad de
pensamiento que elabora la diferencia entre el objeto buscado,
evocado y el encontrado.
(5)
A partir de esto el infans buscará los objetos afuera
(6): el pensamiento deberá dar paso a
la acción, y será el juicio lo que ponga fin
al pensamiento para dar lugar a dicha acción. Escribe
Freud: "El juicio es el acto intelectual que decide
la elección de la acción motora y pone término
al aplazamiento debido al pensamiento y conduce del pensamiento
a la acción...(...)" (7)
VII.
El territorio de lo que tiene sentido: los confines. Ni
adentro ni afuera, y adentro y afuera.
A
su turno, Winnicott concibió un área de funcionamiento
psíquico intermedio, una zona situada entre la realidad
externa y la realidad interna, entre lo objetivo y lo subjetivo:
el espacio transicional, que la madre construye -según
vimos- entre ella y su infans. En este espacio virtual,
potencial, dichas polaridades (adentro-afuera; objetivo-subjetivo,
realidad- fantasía; etc.) quedarán irresueltas,
en forma de paradoja. En este "campo de fenómenos
transicionales" nuestro infans -que aún deberá
recorrer un largo y sinuoso camino- irá desarrollando
su potencial creativo, no sin vacilaciones, pero ciertamente
con la confianza en que la realidad estará siempre
allí para ser creada por él. Esta será
la base para sentir que "está siendo".
Más allá, lo esperan su particular tránsito
por el complejo de Castración y sus respectivas identificaciones,
que lo situará como partícipe de una determinada
familia y cultura
(8). Luego, el rol de la familia será
poco a poco reemplazada por educadores, amigos, pares...En
fin, finalmente nuestro niño pasará gradualmente
de la dependencia absoluta a una dependencia relativa...toda
una vida lo espera, una vida que -sin duda- estará
marcada a fuego por la experiencia de estos primeros años
en íntima relación con aquellos que lo cuidaron.
paularot@datamarkets.com.ar
(1)
Sugiero la lectura del texto de Serge Leclaire "Matan
un niño", donde propone que ciertos representantes
inconcientes de la fantasía materna se transmiten
al infans, sujetándolo así a un destino.
(2) Publicadas en 1965 en su libro "The first year
of life".
(3) Que significa que los objetos existen independientemente
de la visión que el infans tenga de los mismos.
(4) Trabajé este tema en la primavera de la cocina,
bajo el título: Winnicott
en el espejo
(5) Dice Freud que los objetos primordiales de placer deben
haberse perdido para el desarrollo del exámen de
realidad.
(6) Dice Freud en La Negación: "La antítesis
entre lo subjetivo y lo objetivo no existe en un principio.
Se establece luego por cuanto el pensamiento posee la facultad
de hacer de nuevo presente, por reproducción en la
imagen, algo una vez percibido, sin que el objeto tenga
que seguir existiendo afuera. La primera y más inmediata
finalidad del examen de realidad no es, pues, hallar una
percepción real de un objeto que se corresponde con
el imaginado, sino volver a encontrarlo, convencerse de
que aún existe."
(7) Asimismo, dice Freud que el juicio tiene por función
atribuir cualidades a una cosa y atribuir o negar la existencia
de la cosa en la realidad, que la cosa exista en el mundo
exterior, de modo que uno pueda apoderarse de ella.
(8) Trabajé este tema en la primavera de la cocina,
bajo el título: Winnicott
en el espejo.