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Juan Carlos Kreimer para principiantes

Por Ana Clara Benveniste


Juan Carlos Kreimer es un editor de amplia experiencia en nuestro medio y en el exterior. En esta época la colección "Libros para principiantes", con más de 100 títulos publicados, resulta ser un éxito de venta editorial insólito en los tiempos que corren. Pensamientos como el de Lacan, Sartre, Chomsky, McLuhan, Camus, etc. son presentados al público masivo, sin ser vulgarizados ni "simplificados", accesibles para su comprensión aún cuando conservan la inevitable complejidad de sus desarrollos. Por eso yo digo- comenta Kreimer- que estamos vendiendo liebre por gato, porque es para principiantes pero de lo más elevado.
Charlamos con él en nuestra sobremesa para que nos explique el proyecto editorial que intenta, articular, según sus palabras, la siguiente ambición expresiva:
La simultaneidad de imágenes, palabras, conceptos asociados e interconectados basados en datos reales -la visión de situaciones sumada a la lectura de textos asociados- amplía el campo de la mirada. No para saber más sino para comprender mejor todo lo que llegue a la mente luego...


Espacio potencial: Queremos que nos cuentes algo de tu dilatada experiencia como editor ¿cómo te formaste? Finalmente, ¿qué es ser "editor?
Juan Carlos Kreimer: En verdad yo como editor empecé muy joven, a los 18 años, en revistas literarias, y en la Editorial Jorge Alvarez, después en Editoral Galerna... así que empecé siendo editor de libros, con gente mayor y experimentada como Pili Lugones, Chiquita Constella, Rodolfo Walsh, Jorge Alvarez... Después con Guillermo Schavelson , que es un editor que ahora está en España, hicimos Galerna en el año 66 o 67... Estaba aprendiendo de la experiencia, en ese momento no había formación académica de editor, no se estudiaba... Se trabajaba y así se aprendía... Por entonces ya pensaba que esa iba a ser finalmente mi carrera... y fue en ese momento que tuve la oportunidad de entrar como redactor en la Editorial Abril, redactor de publicaciones comerciales... La edición en ese caso era diferente, porque se dedicaba a revistas, de modo que la edición era mucho más ágil... Pero había que escribir mucho más, editar fotografías, manejar conceptos comerciales, porque había que entender que el metier implicaba mucho más que la única tarea de escribir, la edición era un asunto mucho más amplio... Estuve ahí hasta el 75. Ya empezaba a alternar: trabajaba en Abril y a la tarde trabajaba asesorando editoriales. Épocas donde no existía la computadora, se trabajaba en condiciones medio incómodas, mucho más artesanalmente. Las tapas, por ejemplo, se hacían con maquetas, hechas por arquitectos, con los colores en capas de papel... En fin, no había foto shop, como te decía, era mucho más artesanal el trabajo, y también mucho más lento.

E.P: ¿El periodismo no te tentaba? ¿Cuándo llegó el éxito editorial de "Uno mismo"?
J.C.K: Una vez que le había agarrado la mano al trabajo de edición fue difícil dejarlo... a mí me gustó... me gustó mucho. El periodismo, cuando lo hacía, mataba demasiado mi trabajo de editor. Después de mi exilio hasta el año 82 en que volví, quería ser definitivamente editor y encontré que había un huequito en el mercado de publicaciones periódicas para difundir en el espacio de cultura, sobre entrenamiento personal y ahí fue que fundé Uno Mismo, hasta que me fundí, la vendí fundida. Luego trabajé en una empresa hasta el año 94

E.P: ¿Se fundió? Uno Mismo tenía una difusión muy importante...
J.C.K: Sí, se llegaron a vender 75.000 ejemplares, su mejor momento fueron los años 88, 89...Teníamos una edición en Chile, una en México y otra en España y en Argentina, era muy fuerte. La verdad es que era un trabajo muy intenso, no era sólo escribir, sino ser director de la publicación y editor, y además manejar todo el tema comercial...

E.P: ¿Y cómo llegaste a la colección "Para principiantes...?
J.C.K: En el año 92 más o menos la editorial de "Uno mismo" se propuso empezar a editar libros ... Hice un plan, que no fue aprobado y ahí empecé a, por mi cuenta, editar libros de Alexander Lowen, de textos orientales, etc. En cierto momento mi señora encontró en una bibliografía de un libro de reich un texto relacionado con Freud y la teoría psicoanalítica, y entonces lo rastreamos, lo pedimos, lo conseguimos y cuando lo vimos descubrimos que era un libro en historieta! Decidimos comprar los derechos para hacerlo acá. Pensamos que era muy interesante la posibilidad de llevar a un público más masivo mensajes de carácter más serio, con temas culturales importantes. Pero buscando que no se tratara de una mera simplificación sino de una elaboración que presentara temas complejos de manera más accesible . Y ahí empezamos no solamente a comprar derechos de libros que se publicaban en Inglaterra sino también a producir , a tomar temas, a buscar autores, ilustradores..Y ahí fue que la historia empezó a crecer... En fin, el oficio de editor tiene diferentes aspectos: la parte de hacer libros que es la parte linda pero también la parte más pesada que es la parte de distribución , la parte administrativa, de difusión, de cobranzas...

E.P: Tuviste un éxito comercial-empresario con la edición de libros en estos tiempos tan difíciles de Argentina...
J.C.K:
En ningún momento yo quería tener una empresa. Yo quería tener, en todo caso, una empresa unipersonal. Empecé a tener equipos para cada sección. Esto para cubrir el punto de vista del trabajo de edición, del oficio. Lo otro es la cuestión actual, porque es un momento muy pero muy difícil, un momento bastante complicado para editar libros. Y hay muchas empresas que están haciéndolo masivamente, con superequipos, y que además controlan los sistemas de comercialización, entonces el libro pasa a ser un objeto que se va renovando y se fabrica más y más y más sin dar tiempo a leerlo!!

E.P: Un negocio no apto para recursos artesanales...
J.C.K:
Para los editores independientes como yo no es nada fácil estar en esas cadenas de comercialización, en las que el libro es como un sachet de leche , que tiene un período de vida útil, tiene un mes o quince días en el que se exhibe y después lo bajan, lo devuelven. Entonces si uno no aprovecha ese momento en las librerías, lo pierde. Una de las tareas del editor de la colección "para principiantes", entonces, es buscar las maneras para que permanezcan en las librerías, para que la gente conozca la colección, que acceda a ellos y pueda ir a buscarlos.

E.P: La vida de un libro ahora es muy efímera, digamos....
J.C.K:
Sí, hay libros que están en librería como mucho dos meses y después los devuelven. Dos meses entre otros libros, no es que están ahí en la vidriera... después van a estante, lo cual es un centímetro de lomo... Y la producción independiente no tiene un lugar en los suplementos, en las páginas de libros...
Entonces no es fácil

E.P: El lector también cambió bastante también...
J.C.K:
Sí es cierto, el lector también cambió, pero en verdad yo creo que ahora hay mejores lectores que hace cuatro años, digamos que empieza en ciertos sectores de la cultura a haber nuevamente en la juventud una preocupación por leer, por instruirse, por ser culto... Y ahí todo este trabajo que venimos haciendo con la colección para principiantes se nota porque hay chicos que realmente tienen necesidad de saber y vienen acá , están un rato y dicen: "dame cinco libros", de filosofía, de psicología o de literatura... Y también lo estoy notando, por ejemplo, en que me llegan muchos más mails que antes, me piden información o datos de libros, etc.

E.P: La palabra "principiantes" fue tomada de la colección inglesa, pero ¿no despierta un sentimiento ambiguo en el lector argentino? es decir, ¿en nuestro medio no se tiene cierto recelo a pasar por "principiante"?,
J.C.K:
Ellos tienen una concepción mucho más elevada de la palabra principiantes. Aquí tiene la connotación un poco peyorativa del que "recién empieza" y es algo torpe o incompetente, o que se trata de información demasiado simplificada y elemental para un nivel de "principiantes". Y aquí lo que se está haciendo es mantener la información al nivel del experto, pero buscando la manera de que se pueda llegar fácilmente a esa información sosteniendo su necesaria complejidad. Por eso yo digo que estamos vendiendo liebre por gato, porque es para principiantes pero de lo más elevado.
Y hace cinco años que vengo luchando contra la connotación negativa que acarrea esta palabra.. Pero hoy en día ya no ocurre tanto esa expectativa recelosa hacia la palabra o la idea de "principiante". Lo mismo que pasaba con el prejuicio que se tenía en la época de Uno mismo. Se lo tomaba como algo muy "egoísta". En el año 82 no había una conciencia de lo personal como ahora...Y ahora la palabra principiantes se acepta más, no está tan desvalorizada... También hoy en día ser un principiante es, a veces, mucho más estimulante... En general en nuestra cultura se le tiene más fe a los principiantes que a los veteranos

E.P: Hay un detalle interesante que observé en los textos de la colección, la edición de los libros presenta el recurso de la historieta en medio del texto tradicional como exposición de los temas, pero el recurso de la historieta no supone una vulgarización expresiva que se agrega como mera ilustración, sino un enriquecimiento muy complejo de lograr, la ilustración no repite "diferente" el mensaje del texto sino que se articula de otro modo, suma información...
J.C.K:
Mirá, salvo en algunos casos excepcionales, de los cincuenta libros que yo produje, cinco o diez cuanto mucho, cuarenta tuvieron que ir y volver muchas veces por replanteos que yo hacía a los autores especialistas de los temas tratados en esos números, esto por esa complejidad que vos marcás. En mails, en papel, cuatro o cinco veces por lo menos, cada libro iba y venía rearmado a la editorial. Incluso con escritores importantes, costaba mucho que comprendieran esa articulación expresiva que el libro exige con la inclusión de la historieta, porque muchos autores no encontraban la habilidad de escenificar, de encontrar la forma de transmitir a través de una situación y no de una explicación. Y eso no es fácil..

E.P: ¿usado como un recurso didáctico?
J.C.K:
Está pensado más como un recurso de comunicación. Según yo entiendo, las cosas que se ven y que se entienden a través de una situación en movimiento acceden a la conciencia a través de un canal diferente. Por eso insisto tanto en eso, les diría, casi es como plasmar la idea de modo cinematográfico. Es como una película sin película. Les doy un ejemplo de hace unos cuatro cinco años, en que yo escribí "Krishnamurti para principiantes". Aunque hacía rato que venía editando, ahí conocí bien, bien la dificultad de la que estamos hablando. Me di cuenta de que no se podía hacer "directamente", es decir: "me siento y lo escribo". No, había que idear y seguir un cierto orden, había que decidir el concepto que uno iba a proponer y desarrollar, y el que no iba a poner, pero ante todo cómo teatralizarlo, escenificarlo, página por página. Esto es un trabajo que tiene mucha dificultad y supone una suerte de poética... Toda esa poética es básicamente el contraste entre la voz hablada de los globos (recurso de historieta) y la voz neutra del narrador (texto general del libro), que es neutra y precisa y ordenada, y clara... Hay un interjuego entre ambas que a veces lo lográs, hay páginas en que va fluyendo ...

E.P: Y Krishnamurti te tentó especialmente
J.C.K:
Sí. Me tomé tiempo para analizar la información, que como me apasionaba tenía mucha.
Y después me tomé seis meses para escribirlo, mi trabajo de escritura era en esa época únicamente ese, no hacía otras cosas. Sacaba cuatro cinco páginas por día, porque no se puede escribir más que eso. Cada página es como un cuadrito. Requiere su concentración...

E.P: ¿Quiénes son los principales lectores de este tipo de colección?
J.C.K:
Son los estudiantes de carreras de Psicología, Filosofía, Carreras de Comunicación, Literatura... Carreras Humanísticas.

E.P: ¿Nivel Universitario?
J.C.K:
Sí... y después secundarios avanzados: el "Buenos Aires", el "Pellegrini", algunos colegios privados de zona norte, más cultos... Después hay un buen sector de lectores entre los docentes, que lo tienen como machete para sus clases. Después hay un número de lectores, que no es ratificable pero es real, de padres que le compran a sus hijos para interiorizarse ellos mismos sobre ciertos autores, o para trasmitirles a sus hijos ciertos íconos de su juventud....

E.P: ¿Y ahora sacaste para "jóvenes" principiantes?
J.C.K:
No, eso fue una cosa que quiso hacer la editorial Longseller para montarse sobre el caballo de mi colección para principiantes.

E.P: ¿Cómo es eso?
J.C.K:
Querían llegar a chicos más pequeños, con temas locales como Sarmiento, San Martín... Yo no la veía.

E.P: ¿Y los autores más requeridos, hay algún "ranking"?
J.C.K:
Hay autores que siguen teniendo su arrastre. Ahora está de moda la filosofía. Hay un boom de la filosofía: Kant, Hegel, Descartes, Heidegger, Nietzche, son los más buscados. Después hay libros que tienen una cantidad fija por año: Freud, por ejemplo, Lacan, Jung... Gramcsi...Hay algunos que son imprevisibles. Yo veo, habitualmente hay pedidos del extranjero, 50 y 50 y 50 y de pronto hay un pedido de 300. Y uno se pregunta ¿por qué se coparon tanto con fulano? Y no sé la respuesta. Y algunos que vienen como cantados, no funcionan. Por ejemplo, Eva Perón no funcionó. Cuando fue el aniversario de su muerte, una edición muy buena, muy bien hecha, muy trabajada. Dibujos de primera, muy cuidada, muy respetuosa. Y no vendí ni una edición. Sobre Tolkien, por ejemplo, cuando había salido la película, en su momento, editamos cerca de 5000 ejemplares y hubo que reeditarlo a los pocos meses, íbamos hasta por la cuarta edición y después se planchó. Es la suma de muchos pequeños vectores...

E.P: Y, más allá del personaje en cuestión, la explosión de venta "para principiantes" también se debe a un definido proyecto editorial que va más allá de ofertar información para un incremento de cierto saber enciclopédico...
J.C.K:
La sobreabundancia de información -una característica de este tiempo electrónico- no significa mayor conocimiento, menos aún saber más. En el mejor de los casos, el receptor supera la saturación y puede despegarse de las imágenes y las palabras que lo informaron y comienza a entender la situación, es decir a "contextualizar".

E.P: Dirías que esos vectores explican el fenómeno de "los principiantes"?
J.C.K:
Me conformo con lograr un interjuego entre ver una situación y leer al mismo tiempo sobre ella...

Sr. Kreimer, muchas gracias por compartir con nosotros un rato de su tiempo en nuestra sobremesa, hasta siempre!!

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