Espacio potencial: Queremos que nos cuentes algo
de tu dilatada experiencia como editor ¿cómo
te formaste? Finalmente, ¿qué es ser "editor?
Juan Carlos Kreimer: En verdad yo como editor
empecé muy joven, a los 18 años, en revistas
literarias, y en la Editorial Jorge Alvarez, después
en Editoral Galerna... así que empecé siendo
editor de libros, con gente mayor y experimentada como Pili
Lugones, Chiquita Constella, Rodolfo Walsh, Jorge Alvarez...
Después con Guillermo Schavelson , que es un editor
que ahora está en España, hicimos Galerna
en el año 66 o 67... Estaba aprendiendo de la experiencia,
en ese momento no había formación académica
de editor, no se estudiaba... Se trabajaba y así
se aprendía... Por entonces ya pensaba que esa iba
a ser finalmente mi carrera... y fue en ese momento que
tuve la oportunidad de entrar como redactor en la Editorial
Abril, redactor de publicaciones comerciales... La edición
en ese caso era diferente, porque se dedicaba a revistas,
de modo que la edición era mucho más ágil...
Pero había que escribir mucho más, editar
fotografías, manejar conceptos comerciales, porque
había que entender que el metier implicaba mucho
más que la única tarea de escribir, la edición
era un asunto mucho más amplio... Estuve ahí
hasta el 75. Ya empezaba a alternar: trabajaba en Abril
y a la tarde trabajaba asesorando editoriales. Épocas
donde no existía la computadora, se trabajaba en
condiciones medio incómodas, mucho más artesanalmente.
Las tapas, por ejemplo, se hacían con maquetas, hechas
por arquitectos, con los colores en capas de papel... En
fin, no había foto shop, como te decía, era
mucho más artesanal el trabajo, y también
mucho más lento.
E.P:
¿El periodismo no te tentaba? ¿Cuándo
llegó el éxito editorial de "Uno mismo"?
J.C.K: Una vez que le había agarrado
la mano al trabajo de edición fue difícil
dejarlo... a mí me gustó... me gustó
mucho. El periodismo, cuando lo hacía, mataba demasiado
mi trabajo de editor. Después de mi exilio hasta
el año 82 en que volví, quería ser
definitivamente editor y encontré que había
un huequito en el mercado de publicaciones periódicas
para difundir en el espacio de cultura, sobre entrenamiento
personal y ahí fue que fundé Uno Mismo,
hasta que me fundí, la vendí fundida. Luego
trabajé en una empresa hasta el año 94
E.P:
¿Se fundió? Uno Mismo tenía una
difusión muy importante...
J.C.K: Sí, se llegaron a vender 75.000
ejemplares, su mejor momento fueron los años 88,
89...Teníamos una edición en Chile, una en
México y otra en España y en Argentina, era
muy fuerte. La verdad es que era un trabajo muy intenso,
no era sólo escribir, sino ser director de la publicación
y editor, y además manejar todo el tema comercial...
E.P:
¿Y cómo llegaste a la colección
"Para principiantes...?
J.C.K: En el año 92 más o menos
la editorial de "Uno mismo" se propuso empezar
a editar libros ... Hice un plan, que no fue aprobado y
ahí empecé a, por mi cuenta, editar libros
de Alexander Lowen, de textos orientales, etc. En cierto
momento mi señora encontró en una bibliografía
de un libro de reich un texto relacionado con Freud y la
teoría psicoanalítica, y entonces lo rastreamos,
lo pedimos, lo conseguimos y cuando lo vimos descubrimos
que era un libro en historieta! Decidimos comprar los derechos
para hacerlo acá. Pensamos que era muy interesante
la posibilidad de llevar a un público más
masivo mensajes de carácter más serio, con
temas culturales importantes. Pero buscando que no se tratara
de una mera simplificación sino de una elaboración
que presentara temas complejos de manera más accesible
. Y ahí empezamos no solamente a comprar derechos
de libros que se publicaban en Inglaterra sino también
a producir , a tomar temas, a buscar autores, ilustradores..Y
ahí fue que la historia empezó a crecer...
En fin, el oficio de editor tiene diferentes aspectos: la
parte de hacer libros que es la parte linda pero también
la parte más pesada que es la parte de distribución
, la parte administrativa, de difusión, de cobranzas...
E.P:
Tuviste un éxito comercial-empresario con la
edición de libros en estos tiempos tan difíciles
de Argentina...
J.C.K: En ningún momento yo quería
tener una empresa. Yo quería tener, en todo caso,
una empresa unipersonal. Empecé a tener equipos para
cada sección. Esto para cubrir el punto de vista
del trabajo de edición, del oficio. Lo otro es la
cuestión actual, porque es un momento muy pero muy
difícil, un momento bastante complicado para editar
libros. Y hay muchas empresas que están haciéndolo
masivamente, con superequipos, y que además controlan
los sistemas de comercialización, entonces el libro
pasa a ser un objeto que se va renovando y se fabrica más
y más y más sin dar tiempo a leerlo!!
E.P:
Un negocio no apto para recursos artesanales...
J.C.K: Para los editores independientes como
yo no es nada fácil estar en esas cadenas de comercialización,
en las que el libro es como un sachet de leche , que tiene
un período de vida útil, tiene un mes o quince
días en el que se exhibe y después lo bajan,
lo devuelven. Entonces si uno no aprovecha ese momento en
las librerías, lo pierde. Una de las tareas del editor
de la colección "para principiantes", entonces,
es buscar las maneras para que permanezcan en las librerías,
para que la gente conozca la colección, que acceda
a ellos y pueda ir a buscarlos.
E.P:
La vida de un libro ahora es muy efímera, digamos....
J.C.K: Sí, hay libros que están
en librería como mucho dos meses y después
los devuelven. Dos meses entre otros libros, no es que están
ahí en la vidriera... después van a estante,
lo cual es un centímetro de lomo... Y la producción
independiente no tiene un lugar en los suplementos, en las
páginas de libros...
Entonces no es fácil
E.P:
El lector también cambió bastante también...
J.C.K: Sí es cierto, el lector también
cambió, pero en verdad yo creo que ahora hay mejores
lectores que hace cuatro años, digamos que empieza
en ciertos sectores de la cultura a haber nuevamente en
la juventud una preocupación por leer, por instruirse,
por ser culto... Y ahí todo este trabajo que venimos
haciendo con la colección para principiantes se nota
porque hay chicos que realmente tienen necesidad de saber
y vienen acá , están un rato y dicen: "dame
cinco libros", de filosofía, de psicología
o de literatura... Y también lo estoy notando, por
ejemplo, en que me llegan muchos más mails que antes,
me piden información o datos de libros, etc.
E.P: La palabra "principiantes" fue
tomada de la colección inglesa, pero ¿no despierta
un sentimiento ambiguo en el lector argentino? es decir,
¿en nuestro medio no se tiene cierto recelo a pasar
por "principiante"?,
J.C.K: Ellos tienen una concepción mucho
más elevada de la palabra principiantes. Aquí
tiene la connotación un poco peyorativa del que "recién
empieza" y es algo torpe o incompetente, o que se trata
de información demasiado simplificada y elemental
para un nivel de "principiantes". Y aquí
lo que se está haciendo es mantener la información
al nivel del experto, pero buscando la manera de que se
pueda llegar fácilmente a esa información
sosteniendo su necesaria complejidad. Por eso yo digo que
estamos vendiendo liebre por gato, porque es para principiantes
pero de lo más elevado.
Y hace cinco años que vengo luchando contra la connotación
negativa que acarrea esta palabra.. Pero hoy en día
ya no ocurre tanto esa expectativa recelosa hacia la palabra
o la idea de "principiante". Lo mismo que pasaba
con el prejuicio que se tenía en la época
de Uno mismo. Se lo tomaba como algo muy "egoísta".
En el año 82 no había una conciencia de lo
personal como ahora...Y ahora la palabra principiantes se
acepta más, no está tan desvalorizada... También
hoy en día ser un principiante es, a veces, mucho
más estimulante... En general en nuestra cultura
se le tiene más fe a los principiantes que a los
veteranos
E.P:
Hay un detalle interesante que observé en los
textos de la colección, la edición de los
libros presenta el recurso de la historieta en medio del
texto tradicional como exposición de los temas, pero
el recurso de la historieta no supone una vulgarización
expresiva que se agrega como mera ilustración, sino
un enriquecimiento muy complejo de lograr, la ilustración
no repite "diferente" el mensaje del texto sino
que se articula de otro modo, suma información...
J.C.K: Mirá, salvo en algunos casos excepcionales,
de los cincuenta libros que yo produje, cinco o diez cuanto
mucho, cuarenta tuvieron que ir y volver muchas veces por
replanteos que yo hacía a los autores especialistas
de los temas tratados en esos números, esto por esa
complejidad que vos marcás. En mails, en papel, cuatro
o cinco veces por lo menos, cada libro iba y venía
rearmado a la editorial. Incluso con escritores importantes,
costaba mucho que comprendieran esa articulación
expresiva que el libro exige con la inclusión de
la historieta, porque muchos autores no encontraban la habilidad
de escenificar, de encontrar la forma de transmitir a través
de una situación y no de una explicación.
Y eso no es fácil..
E.P:
¿usado como un recurso didáctico?
J.C.K: Está pensado más como un
recurso de comunicación. Según yo entiendo,
las cosas que se ven y que se entienden a través
de una situación en movimiento acceden a la conciencia
a través de un canal diferente. Por eso insisto tanto
en eso, les diría, casi es como plasmar la idea de
modo cinematográfico. Es como una película
sin película. Les doy un ejemplo de hace unos cuatro
cinco años, en que yo escribí "Krishnamurti
para principiantes". Aunque hacía rato que venía
editando, ahí conocí bien, bien la dificultad
de la que estamos hablando. Me di cuenta de que no se podía
hacer "directamente", es decir: "me siento
y lo escribo". No, había que idear y seguir
un cierto orden, había que decidir el concepto que
uno iba a proponer y desarrollar, y el que no iba a poner,
pero ante todo cómo teatralizarlo, escenificarlo,
página por página. Esto es un trabajo que
tiene mucha dificultad y supone una suerte de poética...
Toda esa poética es básicamente el contraste
entre la voz hablada de los globos (recurso de historieta)
y la voz neutra del narrador (texto general del libro),
que es neutra y precisa y ordenada, y clara... Hay un interjuego
entre ambas que a veces lo lográs, hay páginas
en que va fluyendo ...
E.P:
Y Krishnamurti te tentó especialmente
J.C.K: Sí. Me tomé tiempo para
analizar la información, que como me apasionaba tenía
mucha.
Y después me tomé seis meses para escribirlo,
mi trabajo de escritura era en esa época únicamente
ese, no hacía otras cosas. Sacaba cuatro cinco páginas
por día, porque no se puede escribir más que
eso. Cada página es como un cuadrito. Requiere su
concentración...
E.P:
¿Quiénes son los principales lectores de este
tipo de colección?
J.C.K: Son los estudiantes de carreras
de Psicología, Filosofía, Carreras de Comunicación,
Literatura... Carreras Humanísticas.
E.P:
¿Nivel Universitario?
J.C.K: Sí... y después secundarios
avanzados: el "Buenos Aires", el "Pellegrini",
algunos colegios privados de zona norte, más cultos...
Después hay un buen sector de lectores entre los
docentes, que lo tienen como machete para sus clases. Después
hay un número de lectores, que no es ratificable
pero es real, de padres que le compran a sus hijos para
interiorizarse ellos mismos sobre ciertos autores, o para
trasmitirles a sus hijos ciertos íconos de su juventud....
E.P:
¿Y ahora sacaste para "jóvenes"
principiantes?
J.C.K: No, eso fue una cosa que quiso hacer la
editorial Longseller para montarse sobre el caballo de mi
colección para principiantes.
E.P:
¿Cómo es eso?
J.C.K: Querían llegar a chicos más
pequeños, con temas locales como Sarmiento, San Martín...
Yo no la veía.
E.P:
¿Y los autores más requeridos, hay algún
"ranking"?
J.C.K: Hay autores que siguen teniendo su arrastre.
Ahora está de moda la filosofía. Hay un boom
de la filosofía: Kant, Hegel, Descartes, Heidegger,
Nietzche, son los más buscados. Después hay
libros que tienen una cantidad fija por año: Freud,
por ejemplo, Lacan, Jung... Gramcsi...Hay algunos que son
imprevisibles. Yo veo, habitualmente hay pedidos del extranjero,
50 y 50 y 50 y de pronto hay un pedido de 300. Y uno se
pregunta ¿por qué se coparon tanto con fulano?
Y no sé la respuesta. Y algunos que vienen como cantados,
no funcionan. Por ejemplo, Eva Perón no funcionó.
Cuando fue el aniversario de su muerte, una edición
muy buena, muy bien hecha, muy trabajada. Dibujos de primera,
muy cuidada, muy respetuosa. Y no vendí ni una edición.
Sobre Tolkien, por ejemplo, cuando había salido la
película, en su momento, editamos cerca de 5000 ejemplares
y hubo que reeditarlo a los pocos meses, íbamos hasta
por la cuarta edición y después se planchó.
Es la suma de muchos pequeños vectores...
E.P:
Y, más allá del personaje en cuestión,
la explosión de venta "para principiantes"
también se debe a un definido proyecto editorial
que va más allá de ofertar información
para un incremento de cierto saber enciclopédico...
J.C.K: La sobreabundancia de información
-una característica de este tiempo electrónico-
no significa mayor conocimiento, menos aún saber
más. En el mejor de los casos, el receptor supera
la saturación y puede despegarse de las imágenes
y las palabras que lo informaron y comienza a entender la
situación, es decir a "contextualizar".
E.P:
Dirías que esos vectores explican el fenómeno
de "los principiantes"?
J.C.K: Me conformo con lograr un interjuego
entre ver una situación y leer al mismo tiempo sobre
ella...
Sr.
Kreimer, muchas gracias por compartir con nosotros un rato
de su tiempo en nuestra sobremesa, hasta siempre!!