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Hablar es una necesidad, escuchar es un arte.
Sobremesa con Osvaldo Isidoro Saidón. Efectos del pensamiento de G. Deleuze
Por Ana Clara Benveniste

Médico y psicoanalista. Docente universitario y asesor de la OPS (Organización Panamericana de la Salud). Desarrolló trabajos de análisis institucional en Brasil, Argentina, Uruguay, Nicaragua y Bolivia.
Fue miembro del grupo Plataforma Argentino y miembro fundador de Ibrapsi
(Instituo Brasileño de Psicoanálisis y Socioanálisis), y del CIR (Centro internacional de investigación en grupos e instituciones). Ha editado varios libros, y es colaborador de varias publicaciones. Para consultar un extracto de "El esquizoanálisis y sus preguntas", incluido en Diagramas de psicodrama y grupos (comp. Ana María del Cueto), Ediciones Madres de Plaza de Mayo, hacer clic aquí.


Espacio potencial: Osvaldo, queríamos que nos cuentes un poco cómo fue que te encontraste con Deleuze (nosotros nos encontramos hace muy poco con algo de su obra...y por ahora no entendemos mucho, sin embargo nos obstinamos en seguir leyéndolo porque hay algo en su estilo y su escritura profundamente sugerente...)

Osvaldo Saidón:
¿Vos cuántos años tenés?

E.P: (Contesta Daniel Ripesi que acompaña a Ana Clara Benveniste en esta sobremesa) 52…

O.S:
Sucede que Deleuze decía que para entenderlo había que tener menos de 22 años

E.P: ¡Ya pasó el tren entonces..!

O.S:
Porque es un pensamiento vitalista...

E.P:
De todos modos, a pesar de la dificultad que ofrece su lectura encontramos en sus textos -como te decíamos- un pensamiento muy seductor.... por momentos con aspectos muy cercanos a los desarrollos de Winnicott, con resonancias que nos resultan muy familiares a su teoría....

O.S:
Les cuento, me encontré con él sólo una vez en realidad. No alucinadamente, como ustedes, por supuesto, sino una vez que me encontraba en París y pude verlo. Yo estaba en la Universidad, él pasaba por ahí. Usaba las uñas larguísimas, lo que era una característica que alguno que otro profesor consideraba desaliñado, desprolijo... Varias veces habíamos intentado invitarlo... tanto cuando yo vivía en Brasil como algunas veces acá en Buenos Aires. Antes de que se muriera por supuesto... Pero Deleuze no viajaba. Alguna vez dijo que él no necesitaba moverse para viajar. De algún modo, el trabajo de pensamiento nómade del que habla Deleuze tiene este sentido... Encontrarse con Deleuze no era fácil.
Pero el verdadero encuentro se suscitó por los años 70, en los comienzos de los 70...
Yo todavía vivía en Buenos Aires, y con un grupo de amigos, colegas, donde estaba Baremblitt, Tomas Abraham, Juan Carlos de Brasi, que ahora vive en Barcelona...
Teníamos sin duda una posición crítica en relación al Psicoanálisis, ya había pasado Plataforma, que era la ruptura de la Asociación Psicoanalítica, estabamos ahí... y justamente nos topamos con ese texto de Deleuze y Guattari, El Antiedipo, que nos dio una posición muchísimo más radical, más contundente en relación a la crítica del psicoanálisis que nosotros mismos teníamos pero basada en principios que no eran los del marxismo, de la sociología más o menos clásica, los de la vieja polémica sino que traían todo un pensamiento y toda una filosofía nueva que nos hizo quedar totalmente prendidos.
Hicimos en aquella época algunos seminarios sobre Deleuze y Guattari, nos juntábamos a leerlos... hicimos un taller de esquizodrama, que no sabíamos bien qué era, pero era mezclar el psicodrama con el esquizoanálisis, hacíamos algunas experiencias terapéuticas, en fin... muy enganchados pero también muy criticados porque no sé si han leído el Antiedipo que es una crítica feroz a la noción de "complejo de Edipo", aunque después ablandaron un poco su posición... O sea que el contacto al principio fue más que con Deleuze , con Deleuze y Guattari. Después de ahí, de ese texto, cuando vos empezás a trabajarlo, te vas dando cuenta que necesitás ir a otros textos que hacen al desarrollo de ese pensamiento, a estudiar cuestiones sobretodo del pensamiento que Deleuze hizo como filósofo. Ellos mismos lo dicen en algunos libros, como Diálogos y otros, en los que Deleuze aporta sus conocimientos más ligados a la filosofía; Guattari aporta la parte más ligada al pensamiento político, como militante. Guattari pertenecía a la escuela lacaniana. Así fue más o menos el comienzo...


E.P: ¿Qué te cambió en tu manera de trabajar?

O.S:
Muchísimo, muchísimo, muchísimo.... pero más que nada en una dimensión más bien interna respecto del modo en que te posicionás frente a otros colegas y a las diversas cuestiones que nos ocupan.... no mucho en relación a la técnica o al método... Eso es bastante importante y habla bien para mí del pensamiento de Deleuze... porque en realidad nosotros ( digo nosotros porque me refiero a un grupo de gente que trabajamos juntos), nunca fuimos ese tipo de freudianos a los que atrae esa lectura medio talmúdica de Freud, por eso la cuestión lacaniana nunca nos atrajo, al contrario, la enfrentamos, nos parecía una extensión hasta un poco más exagerada de ese mismo fanatismo que ya estaba en la IPA y en la Escuela inglesa, de que el psicoanálisis lo explicaba todo...
Y, bueno, preguntaban qué es lo que nos cambió el pensamiento de Deleuze.... yo no sé si fue Deleuze... lo que nos cambio, lo que te cambia es constatar cómo su pensamiento te permite confrontar con determinadas cuestiones de tu práctica, de tu cotidiano, y atender a lo que va generando esa misma confrontación... y en ese sentido, Deleuze tuvo una intervención muy, muy potente. ¿Por qué? Primero, por el estilo... Althusser lo acusaba a Deleuze de ser un seductor de menores.... Esta cuestión estaba un poco acorde al impacto que provocó el pensamiento de Deleuze en los comienzos, alentando patrañas que después empezaron a dejarse de lado, se decía -por ejemplo- que Deleuze y Guattari eran pareja, que con Foucault formaban una tríada homosexual, vertiente propia de la homosexualidad, en fin, todas esas huevadas que mostraron un poco la reacción que despertaron en los círculos más clásicos, incluso en círculos marxistas, y comprometidos como el caso de Althusser y de Lacan... y en general ellos tuvieron una actitud de desconocimiento. La carrera de Deleuze puede considerarse una carrera "maldita", por eso no es casual que él mismo sienta afinidad por los escritores "malditos" como la escritura "menor" de Kafka, o la de Artaud , o la del teatro, la de los americanos... Si bien él fue toda su vida un profesor universitario, su prédica y su trabajo no fue nunca hegemónico al de la Academia, tampoco ese era su interés... como sí era el interés de otros grupos -aunque fueran críticos, como el de Althusser, Lacan, el propio Badiou que escribió hace poco un libro sobre Deleuze, pero que es un oportunista porque todo su pensamiento es estructuralista y está organizado justamente para contrarrestar toda la novedad, todo este aire fresco que aporta el pensamiento de Deleuze, este destrabar las rigideces académicas, estructurales...
En principio ¿en qué modificó nuestro trabajo? yo tengo un interés por una serie de cuestiones, trabajo corporal, trabajo en psicodrama, trabajo gestáltico, trabajo de laboratorio, trabajo con familias... No hacemos una cuestión de ortodoxia nunca, entonces nos aportó un pensamiento que no se obsesiona en la búsqueda de cuál es la mejor terapia o método, sino una actitud de flexibilizar las líneas, de no endurecer los abordajes que uno hace. Y Deleuze decía que eso es pensar... no es un problema técnico... porque la realidad es que yo puedo ser mucho más clásico que un terapeuta lacaniano que puede trabajar 10 minutos, una hora... Yo trabajo 45 minutos, 50 minutos... no sé... nunca me preocupé mucho por esa cuestión... Sin duda en lo que te va influenciando es en la idea que tenés de la salud, en lo que escuchás, en lo que te detiene en esa escucha... Fundamentalmente en el tema de la salud, que no es un problema de la "verdad". No se trata de cuál es la verdad del deseo sino de que el deseo funcione. La verdad es una producción social, cultural, que depende de una época.


E.P:
Una dificultad personal para leer a Delueze es su idea de que él "habla en nombre propio", pero "hablar en nombre propio" es -para él- cuando justamente, más diluido está el sujeto que habla, más descentrado está de su yo, y esto nos hace pensar en Winnicott… en la idea de verdadero-falso self, en la tensión saber/no-saber para la transmisión de una experiencia…

O.S: Como dice Deleuze, el tema no es esclarecer una cantidad de cosas para otro o trasmitir a otro algo que puede ser recibido como tal, sino ver cómo se agencia cada uno de una idea, un concepto... Depende de cómo te agenciás... Es interesante que un winnicottiano se agencie de este problema, al que yo nunca le di pelota, nunca fue demasiado significativo para mí el tema del nombre propio... pero es a vos que te resuena eso... Por ejemplo, creo que lo del nombre propio aparece cuando él se pelea con otros…

E.P:
Esta idea de agenciamiento nos lleva a la noción winicottiana de "crear lo dado", una paradoja en la que cada individuo se inscribe en la cultura apropiándose de lo ya instituido como si tratara de una creación propia, una apropiación que reconoce su deuda con lo dado pero que se reformula, parafraseando a Deleuze, "en nombre propio"

O.S: En un texto que salió ahora, inédito, que se llama "La isla desierta" habla exactamente de esto. Crear un lugar que está dado, pero crear allí un lugar propio...
A mí me parece que en términos concretos, Deleuze es más radical que Winnicott. Incluso él habla de robar, habla del robo. Uno se apropia y el problema es, en todo caso, qué hacés con eso que robás.. Si robás (tomándo esto, por ejemplo, desde una perspectiva estética) para crear, o si robás simplemente el trabajo de otro, que eso es otra cosa.
Retomando la pregunta anterior, en qué te modifica, te modifica también en considerar el "entre" a los contactos que conducen un pensamiento. Deleuze te dice: estén atentos al " entre". Por ejemplo en Brasil en una época nos pusimos a estudiar con un filósofo, Claudio Ulpiano se llamaba, murió hace poco, igual que Deleuze, de un enfisema, el tipo daba clases sobre Spinoza y Deleuze, y en el medio de la clase le caían lágrimas porque se emocionaba de los propios conceptos...Un tipo extraordinario. Y él decía ¿qué es un robo, un mal robo? Y daba un ejemplo... Un cazador va en busca de una liebre, corre corre corre, se agota, corre todo lo que sea necesario, se agota y cuando consigue llegar a la presa, un tipo que está sentado tranquilamente debajo de un árbol, hace un gesto y lo agarra. Robó el esfuerzo, el trabajo de otro. Pero si vos cazás la liebre, para comerla, para crear otro mundo, eso es una actividad, es un robo, pero es una actividad.
Digo esto porque lo del "en nombre propio", ahora que lo pienso, está ligado al problema de la autoría, creo que Deleuze lo liga con este tema ¿qué quiere decir? Que uno se apropia, siempre desde el paradigma estético, desde el crear algo, como hace el autor...


E.P:
Nos hace acordar al movimiento antropofágico de Brasil

O.S:
Claro... La antropofagia es un movimiento totalmente deleuziano. No es casual que los brasileños hayan adherido tanto más a este pensamiento que aquí... Sin duda....

E.P:
El desarrollo del pensamiento deleuziano es diferente en Brasil, no?

O.S:
Totalmente. En la Universidad ni hablar! Hay cantidad de tesis sobre el tema, grupos de estudio... Aquí ha habido, ahora, después de la muerte de Deleuze un cierto agradecimiento, pero .... Volviendo a lo anterior, hay dos modos de robo: el catch up y el pick up. Uno es agarrar y otro es el pick up de la púa del tocadiscos, que va circulando y uno va extrayendo lo que sirve de esa situación... Igual tiene algo de violento... En ese sentido Winnicott es más matizado... Pero él usa términos un poco provocativos, no? Robar, traidor, palabras más fuertes. Habla de ser traidor como valor... Hay en este modo de expresarse también una necesidad, un intento de ser provocador en un ámbito muy cerrado, provocar una ruptura en el pensamiento francés de ese momento... Creo que, sin conocer demasiado, a Winnicott le importa ser aceptado, es un caballero...

E.P:
Qué concepto te interesa, qué idea te gusta más de Deleuze?

O.S:
Hay muchas, pero básicamente una de las más fuertes en la idea de las líneas flexibles, en el comienzo de su pensamiento... Después... tantas! La idea del "entre", para la clínica implica una gran apertura porque te permite entender la transferencia ya no simplemente como una relación entre uno y otro sino como un entre que se arma ahí. Para los grupos es muy útil. Y después hay otras que son políticamente más interesantes: como la de máquinas de guerra, que pueden ser un elemento de destrucción pero también de construcción, de intervención, de cómo se arman...
Últimamente lo que más me interesa a mí -que también son de Guattari, es todo lo que rodea, ideas, es el paradigma estético, el paradigma creacionista... que es también el tema del entre. O sea, cómo en realidad el futuro del hombre está más ligado a la capacidad de desarrollar una vida de artista que una vida buena, o una moral, o una vida verdadera...


E.P: Y cómo juega allí la noción de inconsciente?

O.S:
Bueno, digamos que Deleuze habla de raspar el inconciente, como se habla del raspaje de un útero, de todos los elementos.... hay un raspaje del inconciente para no quedar en un espacio neurótico. Hay un cierto desprecio por la neurosis, menos por el Psicoanálisis que por la neurosis... A Deleuze y Guattarí no les interesa la neurosis porque plantea un tema familiarista, un tema de lo mismo, la neurosis no tiene un para qué tratarse, es lo que es.... A Deleuze y Guattari se los ha acusado de no haber cuidado demasiado el problema del síntoma, del padecimiento, del sufrimiento… Pero la alternativa que discuten Deleuze y Guattari es que todo se edipiza en última instancia. Lo que Deleuze y Guattari critican del Edipo es justamente eso, que opere como una estructura que todo lo absorbe, como un agujero negro que se propone como recinto interpretativo. Lo que ellos proponen es que no hay que pensar que el inconciente como un producto sino como productor. Esta cuestión de la producción del inconsciente, supone que el deseo es productivo en sí mismo, que toda producción implica deseo y que no hay deseo sin producción... Es así como acontece, y eso es tan simple... Por otra parte, toda la teoría de la falta, toda la teoría de la carencia, todo el hegelianismo -todo el cristianismo en última instancia-, fue armada para desarticular esto que es lo más simple del mundo. Entonces parece que uno sólo produce ante la falta... Yo aconsejo, el capítulo 4 del libro (del Antiedipo) que ilustra muy bien esto donde se plantea que fue el Estado el que fue construyendo la idea de necesidades en falta...
En el mundo no falta nada, abundan cosas, y encima con la tecnología, y la industria sobran...

 
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