Ya desde el título el autor nos seduce con una propuesta
de cierto riesgo: dar un salto irrepetible...hacia un abismo
o hacia otra costa, no lo sabemos, tampoco importa demasiado,
porque el salto mismo inaugura a un ser que ya nunca volverá
a su estado anterior. Así, como audaces aventureros
e intuyendo cierta confianza, acariciamos este objeto de
papel brillante, de cuya tapa emerge -como en un sueño-
una nave azul que nos invita a entrar.
Un extenso, riguroso y detallado prólogo titulado
por Marcelo Percia, la ilusión de leer,
nos mete de lleno en la ensayística borgeana de este
libro. Percia nos pre-anuncia: "Macedonio Fernandez
tiene razón: a veces se escribe un libro como ilusión
de salir del aturdimiento y del enredo mental. También
se lo lee con esa esperanza".
El Pródromo-prólogo del autor
nos presenta a "un sujeto en estado de incubación...
un estado que producirá efectos inesperados".
Estado fecundo en el que permaneció la publicación
misma de este libro, que ve la luz luego de muchos años
de estar "en barbecho"
(2).
Luego Lo que inaugura nuestro oficio, quemar las naves:
"con cada paciente -en algún omento incierto
y desconocido, ajeno a todo cálculo- quemamos las
naves, ya no podemos regresar, quedamos en la otra orilla
aceptando perder nuestras referencias familiares".
Más
adelante, la primer parte titulada "sobre lo efímero"
nos brinda una serie de textos:
La capacidad onírica: la perspectiva del sueño
como guardian del despertar.
Amar una ausencia -notas sobre el duelo-: "Es
la aparición de un nuevo objeto de amor lo que inaugura
la posibilidad de un duelo, en lo que este nuevo objeto
ilumina de diferente al anterior, reiniciando así
una metáfora...".
El jugar del analista: el jugar que se despliega
en las fallas de analista respecto a su presunto saber (y
la indicación winnicottiana: cuando el juego mutuo
paciente-analista no sucede, la interpretación es
mero adoctrinamiento).
La soledad de los inmigrantes: encuentros y desencuentros
entre Lacan y Winnicott, la relación entre estos
grandes psicoanalistas que hablaban distinto respecto del
psicoanalisis oficial.
La paradoja del objeto en Winnicott: la discusión
con el Dr. H Etchegoyen acerca de crear lo dado: "soportar
las paradojas enriquece nuestra vida psíquica con
afortunados estados de no-certeza, único modo de
animarnos a explorar la vida y conquistar lo que siempre
estuvo allí."
La categoría del objeto en Winnicott: La problemática
esquizoide...
Siguiendo
una reconfortante travesía por las páginas
de este libro, nos encontramos con "sobre lo aparente":
una segunda parte donde se despliegan una serie de textos
clínicos que reflejan la posición de su autor-analista,
que es la de estar en su escritura, dejarse tocar por los
lectores...aparecer una y otra vez en sus narraciones, escritas
con delicadeza, con humor, con originalidad...
Finalmente,
en el epílogo, dos escritos que nos hablan "sobre
lo frágil": Un silencio oportuno y Que
la palabra se haga carne; relanzándonos al comienzo,
para confirmar que el onirismo de los ojos abiertos atraviesa
toda la obra de Daniel Ripesi, como cierta textura onírica
que se despliega en una zona que DWW describió como
"zona de fenómenos transicionales": un
lugar para que lo habiten ciertos objetos como los ositos
de peluche, los sueños o algunos libros que "nos
llevan por debajo del brazo"...tal es el caso de Quemar
las naves, un libro que impulsa a seguir escribiendo,
a seguir trabajando como analistas, a amar, a crear, a soñar
la vida,.
Ensayos winnicottianos, ensayos escritos desde el centro
más real de su autor. Es en ese sentido que el libro
intenta y logra una experiencia de transmisión de
la esencia del pensamiento y del lenguaje de DWW, un pensamiento
y un lenguaje vivos. Un libro con el que su autor, Daniel
Ripesi, rinde el mejor de los tributos a su maestro: encontrar
o definir la propia verdad.
paularot@datamarkets.com.ar
(1)
Palabras
de M. Masud R. Khan en "Sobre Winnicott", Ecos
Editores.
(2) Según Ripesi si bien se publicaron en Psyché
Navegante algunos de los textos que lo componen, el libro
en su totalidad -con algunas modificaciones- estaba preparado
desde hacía aproximadamente diez años, esperando
la oportunidad de ser publicado. Esto me recuerda que Borges
decía que ciertos libros en las bibliotecas esperaban
la oportunidad de ser encontrados por sus lectores...