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La cocina de "Quemar las naves -Ensayos Winnicottianos", de Daniel C. Ripesi, Editorial Letra Viva, Buenos Aires, 2004.

por Paula Larotonda

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No solemos encontrar en la escritura de Donald Winnicott ni retórica ni jerga: Winnicott escribía en lenguaje simple...Dicen que escribía tal como hablaba, sencillamente, sólo para contar algo, ni para imponer sus convicciones, ni para adoctrinar, y es que parece ser que Winnicott tenía una incapacidad militante para aceptar el dogma... (1)
Es sobre este base que quiero entrar, esta vez, en la cocina de Quemar las naves, ópera prima de Daniel Ripesi, que -habiendo recibido una mención en el concurso de "La clínica en debate, Buenos Aires, 2002"- edita Letra Viva en mayo del presente año.


Ya desde el título el autor nos seduce con una propuesta de cierto riesgo: dar un salto irrepetible...hacia un abismo o hacia otra costa, no lo sabemos, tampoco importa demasiado, porque el salto mismo inaugura a un ser que ya nunca volverá a su estado anterior. Así, como audaces aventureros e intuyendo cierta confianza, acariciamos este objeto de papel brillante, de cuya tapa emerge -como en un sueño- una nave azul que nos invita a entrar.
Un extenso, riguroso y detallado prólogo titulado por Marcelo Percia, la ilusión de leer, nos mete de lleno en la ensayística borgeana de este libro. Percia nos pre-anuncia: "Macedonio Fernandez tiene razón: a veces se escribe un libro como ilusión de salir del aturdimiento y del enredo mental. También se lo lee con esa esperanza".
El Pródromo-prólogo del autor nos presenta a "un sujeto en estado de incubación... un estado que producirá efectos inesperados". Estado fecundo en el que permaneció la publicación misma de este libro, que ve la luz luego de muchos años de estar "en barbecho" (2).
Luego Lo que inaugura nuestro oficio, quemar las naves: "con cada paciente -en algún omento incierto y desconocido, ajeno a todo cálculo- quemamos las naves, ya no podemos regresar, quedamos en la otra orilla aceptando perder nuestras referencias familiares".

Más adelante, la primer parte titulada "sobre lo efímero" nos brinda una serie de textos:
La capacidad onírica: la perspectiva del sueño como guardian del despertar.
Amar una ausencia -notas sobre el duelo-: "Es la aparición de un nuevo objeto de amor lo que inaugura la posibilidad de un duelo, en lo que este nuevo objeto ilumina de diferente al anterior, reiniciando así una metáfora...".
El jugar del analista: el jugar que se despliega en las fallas de analista respecto a su presunto saber (y la indicación winnicottiana: cuando el juego mutuo paciente-analista no sucede, la interpretación es mero adoctrinamiento).
La soledad de los inmigrantes: encuentros y desencuentros entre Lacan y Winnicott, la relación entre estos grandes psicoanalistas que hablaban distinto respecto del psicoanalisis oficial.
La paradoja del objeto en Winnicott: la discusión con el Dr. H Etchegoyen acerca de crear lo dado: "soportar las paradojas enriquece nuestra vida psíquica con afortunados estados de no-certeza, único modo de animarnos a explorar la vida y conquistar lo que siempre estuvo allí."
La categoría del objeto en Winnicott: La problemática esquizoide...

Siguiendo una reconfortante travesía por las páginas de este libro, nos encontramos con "sobre lo aparente": una segunda parte donde se despliegan una serie de textos clínicos que reflejan la posición de su autor-analista, que es la de estar en su escritura, dejarse tocar por los lectores...aparecer una y otra vez en sus narraciones, escritas con delicadeza, con humor, con originalidad...

Finalmente, en el epílogo, dos escritos que nos hablan "sobre lo frágil": Un silencio oportuno y Que la palabra se haga carne; relanzándonos al comienzo, para confirmar que el onirismo de los ojos abiertos atraviesa toda la obra de Daniel Ripesi, como cierta textura onírica que se despliega en una zona que DWW describió como "zona de fenómenos transicionales": un lugar para que lo habiten ciertos objetos como los ositos de peluche, los sueños o algunos libros que "nos llevan por debajo del brazo"...tal es el caso de Quemar las naves, un libro que impulsa a seguir escribiendo, a seguir trabajando como analistas, a amar, a crear, a soñar la vida,.
Ensayos winnicottianos, ensayos escritos desde el centro más real de su autor. Es en ese sentido que el libro intenta y logra una experiencia de transmisión de la esencia del pensamiento y del lenguaje de DWW, un pensamiento y un lenguaje vivos. Un libro con el que su autor, Daniel Ripesi, rinde el mejor de los tributos a su maestro: encontrar o definir la propia verdad.

paularot@datamarkets.com.ar

(1) Palabras de M. Masud R. Khan en "Sobre Winnicott", Ecos Editores.
(2) Según Ripesi si bien se publicaron en Psyché Navegante algunos de los textos que lo componen, el libro en su totalidad -con algunas modificaciones- estaba preparado desde hacía aproximadamente diez años, esperando la oportunidad de ser publicado. Esto me recuerda que Borges decía que ciertos libros en las bibliotecas esperaban la oportunidad de ser encontrados por sus lectores...

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