Viviana Desanzo (nutricionista)
Cuidar es enseñar..... Enseñar, desde mi humilde lugar, a comer adecuadamente.
No es muy difícil, creo que cualquiera sabe lo que es bueno o no tan bueno con respecto a alimentación para estar "bien nutrido", sin excesos ni faltas.
En realidad es enseñarle a la gente a saber utilizar su "sentido común" diariamente cada vez que se tiene un plato de comida frente a si.
No hay alimentos buenos, ni malos en si mismos, lo que importa es cuánto de eso nos llevaremos a la boca e ingeriremos.
" De todo pero en su justa medida". Y cuàl es esa "justa medida"?
No es necesario ser especialista en nutrición para reconocerlo. Nuestro buen sentido comùn harà lo suyo. Ante situaciones críticas este sentido se agudiza y si, lo se, no es necesario llegar a este momento para saber que hacer, pero los conocimientos de cualquiera que se maneja en ésta ámbito de vida lo reconoce, sin lugar a dudas.
No dramatizar, esto es mucho más sencillo de lo que parece. Para mi esto es cuidar. Con palabras sencillas y entendibles enseñarle a la gente a cómo mantenerse en su peso adecuado y libre de enfermedades afines.
¿Qué sería el descuido, entonces?
El descuido sería el abandono total de su persona. Y claro que apelo al sentido común, el menos común de los sentidos.... Y del cual muchos carecen en absoluto y es por esa cuestión que llegan al consultorio de nutrición.
La gente sabe muy bien qué es bueno y que no pero muchas veces la tentación es mas fuerte y ....Mañana será otro día ! (El famoso "El lunes empiezo"). Otros solo conocen lo blanco o lo negro, no saben transitar los grises y eso se lo que se les intenta enseñar.
Jorge Martínez (profesor de música)
Desde mi lugar, la palabra "cuidar" y las que se van desprendiendo de ella al asociar el aprendizaje con el momento de cada alumno, adquirió un valor esencial para lograr objetivos en los cuales el tiempo, el afecto y el placer se amigan y convierten en la fórmula perfecta para alcanzar metas que más allá de la excelencia y el virtuosismo, terminan aportando felicidad y plenitud, permitiendo abrir nuevas ventanas a lo sensorial.
Una constante en mi camino, fue no correrme nunca de mi lugar de alumno, recordando las dificultades, tiempo invertido, paciencia, tolerancia y cansancio que producía el entrenamiento.
Es por eso que estando atento al momento que cada alumno transita, es que se puede construir y alimentar una enseñanza, que al igual que un brote que recién germina, se pueda cuidar y proteger de todos los cambios internos y externos con que el entorno sorprende.
El respeto por el tiempo evolutivo de cada alumno, sus necesidades, la no vanidad del que ocupa el lugar del saber, hasta estar un paso por detrás en el momento justo, aportan y refuerzan el vínculo.
Las materias o disciplinas que uno más recuerda en su vida, son aquellas en las que los docentes que tuvimos, nos dejaron su conocimiento a través de su autoridad o su bondad.
Se puede enseñar por temor o por amor.
Yo elijo esta última, sin miedo a perder posición frente al alumno.
No nos debilita el ser permisivos y tolerantes frente a un pedido que nos haga correr de lo planificado.
Escuchar, esperar el momento, el saber cuándo y cómo brindar ese peldaño, hará que el cuidado aporte siempre esa mágica alquimia y quede indeleble en sus corazones.
Débora Hoogma (jardinera)
Soy jardinera y trabajo con plantas. Todos los días aparecen los términos ¨cuidar¨ y ¨cuidados¨, así como: requerimientos, necesidades, mantenimiento, tolerancias, intolerancias, adaptabilidad, carencia, exceso, etc.
Una imagen que me surge en relación al cuidar/cuidados y mi trabajo, no es lo que yo realizo en relación a las plantas, sino lo que las plantas hacen por mí:
Son la fuente del oxígeno que respiro y limpian el aire del dióxido de carbono que genero; me dan el alimento y el abrigo para mi cuerpo; me proporcionan reparo de las inclemencias climáticas; me curan de dolencias y enfermedades; me regalan sus aromas, colores, formas y texturas para alegrarme la existencia y maravillarme; me inspiran en mis creaciones con sus propias creaciones, me sugieren caminos posibles para encarar y resolver situaciones de la vida; me conectan con otras personas, con los insectos y los animales, así como con la tierra y los minerales, con el agua, con el viento y la temperatura, con el sol y con la luna, con la luz y con la sombra, con las cuatro estaciones, con el cielo y con las estrellas…
Con todo esto, creo que ellas me cuidan mucho más a mí que yo a ellas.
Josefina Nero (kinesióloga)
Ser único y entero...Desafío para la ciencia que busca fórmulas iguales para todos, fragmentando el todo y mirando solamente un aspecto.
Dijo M.Feldenkrais que en cada acción que nosotros realizamos intervienen 4 componentes: movimiento, pensamiento, sensación y sentimiento.
Cuando entendemos esto, que no somos seres fraccionados, estamos empezando a generar la actitud necesaria para el cuidado.
Estar presente en el aquí y ahora, entender que somos mas allá que un cuerpo físico, que cada acción influye en estos 4 componentes y que también produce una reacción en el otro es una forma de cuidarnos y cuidar.
Somos seres únicos e irrepetibles, puedo atravesar la misma situación con un par, pero cado uno va a sentir, pensar, reaccionar y ver este hecho desde su propia óptica. Las acciones, vivencias y hechos nos van moldeando de formas diferentes, por eso creo que el cuidado nace del interior de cada uno.
El cuidado exige comprensión y actitud.
Andrea Torres (cosmiatra)
Desde mi lugar de trabajo, la meta es cuidar la piel. No solo cuidarla yo, con los tratamientos y productos adecuados, sino que la persona que llega a mi gabinete, aprenda a cuidarse, a quererse, a no agredirse con el fin de cambiar las marcas del paso del tiempo en su piel...Cuidarse tiene que ver con "mimarse", con "protegerse", con dar al organismo lo que realmente necesita, mas allá de los tratamientos de moda o los estereotipos impuestos por una sociedad que perdió el verdadero sentido de la belleza, que es la salud.
Sergio Alaniz (enfermero/docente)
La enfermería está considerada la ciencia y el arte del cuidado así que es una palabra muy presente y central en nuestro trabajo.
No puedo dejar de pensar en la historia de la enfermería, que primero surgió como una labor obligatoria para algunos grupos o con un sentido caritativo, y bastante recientemente aparece como una necesidad de sistematización de una cantidad de conocimientos relativos al cuidado de la salud .También está muy ligada a los valores y a la historia personal y desde dónde cada uno emprende este trabajo.
Cuando hablamos de cuidados de la salud, pienso no sólo en el restablecimiento de personas enfermas, sino en tratar de fomentar en el otro el cuidado de sí mismo. En educar para recuperar ciertas funciones, y como tarea preventiva, como promoción de la salud.
Es fundamental la atención de las necesidades de diverso orden: de alimentación, de abrigo, de aseo, pero también afectivas, emocionales. Si una persona, por ejemplo, resiste a algún tipo de procedimiento por miedo, por temor al dolor, por abandono…¿cómo hago para rodear esa resistencia, para convencer, sin imponer?
Y estas necesidades deben atenderse cuando la persona no puede hacerlo, pero también promover que en algún momento las haga por sí misma, logre autonomía.
También pienso en ser enfermero, como una especie de vocero del paciente ante el resto del equipo de salud, como defensor de sus derechos, como expresión de sus necesidades y “representante” ante “lo médico” que muchas veces queda más asociado a la patología y la curación. Pienso en cuidar el bienestar y en procurar condiciones de bienestar.
Entiendo la profesión como tal, como un sostén de conocimientos que no implica solamente aplicación de algunas técnicas y procedimientos sino de tener en cuenta todas las otras necesidades: de comodidad, de tranquilidad, de acompañamiento. Y esto no significa que basta con la comprensión, y el trato amoroso, y con la empatía, que es fundamental, porque debe sustentarse también en un saber y un conocimiento profundos, sin paternalismo, sin pasar sobre los deseos y necesidades de la persona.
Otro tema que para mí es muy importante, es el del autocuidado, del cuidado que tengo conmigo mismo, y de la valoración que le doy a lo que estoy haciendo, al valor que le doy a mi quehacer , a mis propias cosas, y del respeto por mi profesión, a un orgullo por mi trabajo.
Javier Navarra (kiniesiólogo)
Si bien la palabra cuidar no es parte de mi vocabulario cotidiano, ni en la expresión ni en el pensamiento, creo que habitualmente cuando se habla de cuidar en el área de la salud la idea es alejar al sujeto cuidado de la mayor cantidad de riesgos o amenazas posibles.
En lo personal abono este concepto cuando se trata de cuidar objetos inanimados o sin posibilidad de adaptación, por ejemplo una pintura valiosa o un mueble antiguo, que requieren, para su óptima conservación, el ser alejados hasta del mínimo agente capaz de dañarlos, como hasta puede ser la luz.
Algo similar ocurre con las máquinas y los dipositivos eléctricos o mecánicos: Cuanto más lejos de la injuria mayor será su rendimiento y durabilidad.
Bajo este concepto asocio el acto de cuidar a un escudo que todo lo repele.
Por el contrario, cuando se trata de cuidar a personas o a seres animados, creo que el objetivo de cuidar debe ser alejar las amenazas que indefectiblemente causarían daño y dejar pasar aquellas que el sujeto puede, o bien manejar por si mismo o bien aprender/adaptarse sin demasiado riesgo.
Según esta idea el "escudo" se transforma en "filtro" y su permeabilidad irá variando según la capacidad de adaptación del sujeto.
De este modo, la exposición controlada o "filtrada" a las injurias, permitirá una forma de adaptación y aprendizaje en el manejo de las amenazas.
En el marco de la salud creo que actualmente prima el concepto de escudo, pero considero que esto es un error, porque además de evitar las adaptaciones de las personas a su medio, generan en éstas una dependencia a ese escudo de la que es difícil salir.
Reconozco también la dificultad que conlleva el saber "filtrar" por parte de los profesionales de la salud y creo que esto lleva muchas veces a tratar de cerrar el filtro transformándolo en un escudo.
Mabel González (Maestra jardinera)
Para mí cuidar significa proteger. Es ayudar, contener, sostener, acompañar. Y asumir un compromiso y una responsabilidad hacia el otro".