>> IR AL ALTILLO
La cocina


PRINCIPAL
LA SALA DE ESTAR
EL ESTUDIO
EL PATIO DE ATRAS
LA COCINA
EL BARRIO
 
Descargar archivo
 

Sobremesa con Ricky Pashkus
por Ana Clara Benveniste

Charlamos con Ricky Pashkus sobre lo que define una vocación, ese impulso, a menudo ciego, que se mueve entre el deseo y la disciplina, que intercambia emociones entre la trasgresión y el miedo, que se habita entre la angustia y aquello que finalmente la confirma: el acto.


EP: Ricky, qué relación encontrás entre la vocación, el deseo y la voluntad…
Ricky Pashkus: Bueno, como dice Santiago Kovadloff: "La vocación no responde a la certeza sobre el propio talento. Es una pasión. Se nutre de su propia necesidad, de su ímpetu y no de la excelencia eventual de sus frutos" . Podría decirse que se elige una vocación, tanto como que a partir de determinadas situaciones uno puede sentirse elegido por ella. En general la vocación termina siendo, en algún sentido, un camino pre-pautado, con toda la bendición y el castigo que esto supone. Además, la vocación, a mi juicio, es un compendio de emociones, de conceptos y cuestiones que en el extremo se definen por la acción. Es decir, desconfío de hablar, por ejemplo, de la vocación que una mujer, por haber sido madre, no pudo llevar adelante su "vocación", me parece que en ese ejemplo se estaría hablando más -en todo caso- de una "no-vocación". No me parece que la vocación sea algo que pueda frustrarse, esta idea -creo- es antagónica con el concepto mismo de vocación, por eso no tengo mucho espacio para pensar en las eventuales dificultades que tiene la gente para llevar adelante su vocación, porque -por otra parte- no entiendo porqué habría que presumir que no deban existir obstáculos en la tarea de llevar adelante aquello que uno tiene que hacer (independientemente de que lo elijas o te sientas obligado a hacerlo, de acuerdo a la postura ideológica o filosófica que tengas al respecto.) Entonces, en cierto sentido, la vocación es un dato casi circunstancial, anecdótico, descriptivo de la personalidad, algo que no trae beneficios de jubilación, ventajas de jubilación, es como ser rubio o ser morocho. Tampoco depende de la voluntad, porque por más fuerza que se haga una vocación no se inventa, la madre -del ejemplo anterior- no puede inventar una vocación poniéndola en términos de presunta "vocación frustrada". No se puede inventar una vocación, la vocación es un fenómeno que dura una vida y que, en general, tiene tránsitos -porque no es permanente, como nada lo es-. Algunos bailarines, que por ejemplo, de pronto eligen casarse, o dejan su vocación de lado o la transforman en otra vocación distinta. Hay grandes artistas de Hollywood que han dejado a los 35 años porque no quieren verse viejas, creo que es bueno suponer, desde lo que estoy planteando, que no hay nada por encima de la vocación. Por eso, cuando la gente quiere hablar de la afirmación de la vocación, yo digo que no hay nada que afirmar ni negar, si deseás soltar, soltás... Es como la droga, sacarse la adicción a la droga obliga a un dolor muy fuerte. Esto es muy claro cuando no se tiene una vocación, es inútil hacer una investigación de orientación vocacional -la que se hace en general-, porque la vocación no pasa por entender o encontrar qué es aquello "que me sirve", esto no es coherente con lo que yo creo que es la vocación, la vocación es -para mí- aquello para lo único que yo mismo estoy dispuesto a servir, como acto mucho más trascendente. Si hay una vocación, es seguro que hay un gran dolor en su abandono. Tengo miles de ejemplos. Julio Bocca va a dejar ahora, a los 40 años, y lo vino diciendo, diciendo, diciendo y está en una crisis enorme porque es un gran dolor.

E.P: La vocación, entonces, no es algo que se pueda frustrar, es algo que se tiene o no se tiene, pero sí debe encontrar siempre algunas contrariedades para poder desplegarse… ¿Cuáles son las contrariedades que impone esta época?

Ricky Pashkus: Esta es una época muy compleja para los chicos en el tema de la vocación. Época de "globalización", que quiere decir, básicamente, que ya no se sabe quién es el que manda. Cuando me preguntan qué entiendo por globalización, pienso en esto: es no conocer la cara del que te puede ayudar o de quien puede ser un obstáculo, no hay caras…, Bush no nos alcanza como cara, como cara enemiga, digo. Entonces, tenemos que sumar a la adolescencia que no haya un obstáculo -obviamente hay obstáculos pero me refiero al que encarna la autoridad-. Debemos imaginar hoy lo que es no tener una autoridad enemiga o amiga, un ideal, una autoridad que nos complique la vida y, ante la cual tenga un sentido el desear superarla; sumemos a esto, además, el carácter de la sociedad laboral -en el mundo, no sólo en Argentina-, el neoliberalismo, la caída de los referentes ideológicos… En el caso especial de los chicos que supuestamente son artistas o sensibilizados por el arte, quedan sin saber dónde encontrar una autoridad, quedan, entonces, con una propulsión que no encuentra a nadie para enfrentar, porque es con papelón, con miedo, con ridículo, con abismo, con hambre incluido -sobre todo en el arte- que se realiza una vocación..

E.P: Entonces, no hay vocación sin conflicto ni hambre…
Ricky Pashkus: Mirá, con Julio Bocca estamos por armar una escuela y estoy pensando muy bien qué características tiene que tener. Estoy en contra de la escuela "sensibilizante". La escuela es un lugar de educación, crecimiento, eso está bien, pero ¿quién de nosotros no recuerda que, parte de lo que uno es, tiene que ver con el obstáculo que encontró en la escuela? Con lo que la escuela no nos dio. Julio Bocca quiere una escuela - él no terminó la secundaria - que tenga que ver con lo que él no pudo hacer, algo así como el Colón con la escuela. Lo que yo le digo a la gente con la que estoy armando la escuela es que no olviden que el que está pidiendo la escuela - y por la cual van a convocar a la gente para que venga - es Julio Bocca. Es decir, el modelo que está convocando es: "Me faltó la escuela y por eso la quiero", pero, hay que tener en cuenta que, si la hubiera tenido no sería quién es. ¿Sería mejor? No, simplemente no sería quién es. Entonces, en relación al adolescente, lo que falta, no debe ser completado con tanta facilidad.

E:P: ¿Y, cómo es la relación de lo vocacional con lo transgresivo?
Ricky Pashkus: Este momento se define por lo pasivo, por lo muy cobarde - y me incluyo- no es momento para grandes valentías. Hay una frase de Badiou muy interesante que dice que la juventud no es otra cosa que el momento en que aparece. A nosotros nos tocó otra época. En este momento, para quienes les tocó ser jóvenes en la actualidad, la trasgresión va por otros lados y llega a modelos muy impensables. Es hoy la corrección, por ejemplo, lo más transgresor. No estamos preparados para la trasgresión. ¿Qué es trasgresión, en la juventud, hoy? ¿Drogas en exceso? Sí, es una trasgresión, pero no es particular de este momento, siempre lo hubo. ¿La sexualidad? Simplemente ha cambiado.

E.P: En este contexto de ausencia de una autoridad-obstáculo con quien confrontar, ¿los alumnos no te obligan a que seas vos mismo la oposición, el tipo que tengan que conquistar, derrotar, pelear?
Ricky Pashkus: Es inteligente eso, sí. No me postulo yo mismo para ese rol, pero supongo que sí...

EP: ¿No te lo proponés, pero te buscan ahí para confrontar?
Ricky Pashkus: Yo no hago nada para que me busquen ni para que me dejen de buscar, pero algo de eso sucede... Sin embargo si yo les confirmo mucho ese lugar de oposición nunca podrán probar conmigo lo que, en realidad, tienen que ir a probar afuera, si me vuelvo para ellos súper importante, esto les resultará algo paralizante. Ahora, claro, no puedo manejar todo lo que genero. Algo de eso hay, la de ser para ellos un obstáculo, en el sentido de confrontarlos con una realidad: hay una sociedad laboral, algunos trabajan, a algunos les va mejor que a otros, eso es relativo, pero lo concreto es que hay una sociedad laboral y hay leyes, y por supuesto el arte también las tiene, una sociedad laboral que va desde el chico de la calle que hace malabarismos hasta el teatro Colón, como sea, insisto hay una sociedad laboral con ciertas leyes que hay que tomar en cuenta. Quiero decir que, en parte, mi obstáculo es trasmitir que hace falta cumplir con ciertos requisitos para inscribirse en esa sociedad laboral. Puedo decirle a alguien: "Te cortas el pelo, porque así no vas a un casting, estás ridículo", y además decirle: "Andá a decirle a todo el mundo que yo digo que es ridículo"... pero ¿Por qué? -me contestan sorprendidos- "Bueno, porque lo siento así, yo no tomo a gente con el pelo así"... Pero es un prejuicio, se me puede decir... "Sí -contesto- ¿qué pensás, que la gente que toma el casting no tienen prejuicios?"... ¿De qué estamos hablando, en qué sociedad vivís?... Ahí sí, trato de entrar en el estereotipo de obstáculo como función amplia… La sociedad laboral abarca, por ejemplo, al malabarista de la calle, como les decía antes, y es cierto rasgo de éste y cierta disposición, para la mirada del peatón o del chofer lo que inscribe una sociedad laboral. Si es muy lindo y nos da pena, quizás es más fácil darle unas monedas. Si tiene una mirada que nos enternece... Hay que ser honesto, no alcanza con que sea un humano, hay algunos humanos por encima de otros, que nos llaman la atención, el prójimo no es todo igual. No podemos darle un centavo a cada malabarista, ni lo hacemos. ¿Si es rubio y no imaginábamos?... Por eso, nos encontramos con nuestros propios prejuicios. Inscribimos un sentido en el otro según nuestra propia ley, es decir, hay ley, a ese malabarista se le cae una pelota en la mitad de la calle y no nos da igual. Hay un pibe buenísimo, otro que nos da ternura, hay uno que es un "chanta"...

E.P: Y la vocación ¿cómo se lleva con el deseo y la disciplina…?
Ricky Pashkus: Aquí hay mucha disciplina... Tanto en la parte de danza clásica como en la de comedia musical también. Yo creo que la sensación de que algo no tiene un valor disciplinante tiene que ver con que no se le da demasiado sentido a la tarea. Yo hablo mucho con los chicos y, en tanto se entienda el sentido de los límites y la disciplina, no hay discusión. La síntesis sería que yo quiero una escuela con mucha disciplina, porque creo que con esas leyes se protege realmente a los que quieren trabajar mucho y adhieren al verdadero quilombo, que necesitamos que exista en cada uno de nosotros, asociada a la personalidad, al caos y a la búsqueda. No me gusta el "Como que si": llegar tarde, por ejemplo, es quilombo al pedo, quilombo-quilombo es la valentía de arriesgar, que es otra cosa. Entonces, tengamos mucha disciplina para armar verdadero quilombo.

E:P: ¿Estimulás un aprendizaje artístico desde chico?
Ricky Pashkus: Depende de la tarea. Cada tarea tiene su campo de acción. El arte es un campo de acción, en términos sociológicos digamos, pero, a su vez, hay campos de acción específicos. La danza es uno, cuanto más temprano mejor, si el maestro es bueno... en canto da igual, en actuación mejor que no de tan chiquito. Por eso, cada campo de acción tiene sus leyes.

E.P: ¿Qué lugar ocupa el saber en tu enseñanza? ¿Encarnás el rol de quien "sabe"?
Ricky Pashkus: Si por saber se entiende lo que yo entiendo, que es tener claro todo lo que uno está en condiciones de dar hasta ese momento, hay que encarnar ese rol, en este sentido, jugar a que uno no es el maestro, me parece un error. Para eso, el primer paso es tener mucho deseo de encarnar al deseo en la acción. Podés encarnar el deseo de ser maestro, si te tomaron todos los exámenes para serlo, si fue riguroso el modo en que te preparaste y si el deseo, en ese camino -cosa que no es poco probable- no se murió, bueno... Bueno, es como que vos, como psicólogo, me digas ¿Por qué un psicólogo sigue atendiendo cuando ya no tiene deseo? ¿Siempre puede tener deseo, un artista? Y... en un punto, sí. En un punto sí, si se entiende como deseo estar atento, lo que no quiere decir que hoy tengo más o menos deseo, pero sí estar atento.

E.P: El deseo es estar vivo…
Ricky Pashkus: Estar vivo, exactamente. En ese sentido, creo que el saber que lega un maestro es dar a entender al otro qué lo llevó a uno hasta ahí. El problema, repito, es el "Como que si". Pero habiendo un deseo y un control sobre ese deseo, de parte de la supervisión quiero decir, uno está vivo.

E.P: Hablamos de vocación, de su relación con el deseo, con el saber y con la transgresión… ¿qué rol juega el miedo en ese cocktel?
Ricky Pashkus: Bueno, hay un saber que tenés que saber, yo estoy convencido de que en la Psicología es igual, si el psicólogo está ahí, vivo, y uno -como paciente- puede perdonarle cada vez que acude a la técnica como una cosa demasiado alevosa, si el psicólogo acepta ese riesgo de estar suelto en la trasgresión de su propia formación, entonces, su saber no es abstracto, lo que pasa es que es difícil llegar a ese saber, porque una de las cosas que más paralizan es el miedo y para llegar a ese saber tenés que tener una relación bastante floja con el miedo, no "floja" en el sentido de no tener miedo, pero algún tipo de perversión tenés que tener, te tiene que dar entusiasmo superar el miedo. A mí alguien tuvo que decirme "Mirá que el miedo es sabio", hasta ese momento si yo sentía miedo de algo iba ciegamente al encuentro de eso, no había miedo sabio para mí, pero justo me dijeron la frase, y fue sabio que me lo dijesen… Había casi una cosa morbosa en mí, si le tenía miedo a algo, allá tenía que ir, era como comerme como un Pac-man el miedo, que, a pesar de todo, no se te va. En un momento, no me acuerdo cuándo, lo escuché por primera vez "No, pará, pará, en algunas cosas el miedo es sabio" - no sé, creo que fue un psicólogo el que me lo dijo... - y yo me dije estoy ya en una edad de poder usar esta frase...

E.P: Pensaba en el deseo de un maestro -relacionado con la condición de estar vivo- como un camino que se recorre poco a poco y desde mucho antes de tener claro ese deseo ¿cómo transitaste el tuyo?
Ricky Pashkus: Lo que pasa es que yo tuve mucha suerte porque... yo no era bailarín, yo no era nada. Pero tenía mucho contacto conmigo mismo, eso fue la gran suerte. Yo quería ser famoso. Después me di cuenta de que quería ser trascendente, después prestigioso, después popular, después... Pero nunca me escondí del deseo, era muy ansioso, era muy voluptuoso, "Pashkus tiene hormigas en la cola", decían de chico, y yo me quedaba con la frase para poder vengarme cuando fuera más grande... Sí, también tuve culpa por querer destacarme mucho, pero me tocó una idiosincrasia, genética, no sé cómo se llamará, imposible de eludir o soslayar lo que me enteraba, y me enteraba de todo, obviamente, pero me enteraba de todo. De chico, era tal mi angustia y mi miedo, tan grande mi miedo que necesitaba anticiparme a toda información. Entonces, permanecía muy atento, captando desde la película aérea todo lo que otros podían estar pensando de mi. Entonces, fue tan amaestrado ese mecanismo desde muy pequeño, que desde muy chico ya tenía conciencia de que expresivamente podía inducir cosas en el otro, yo podía poner cara de distraído para que el otro respondiera del modo en que yo deseaba... A los seis o siete años yo me reconozco haciendo eso: Cara de distraído trae estos beneficios, cara de no distraído... otros. Entonces, estaba tan en alerta a todo este mecanismo de las relaciones y durante mi infancia y mi adolescencia esto era obsesionante! Y creo que ese fue mi caldo de cultivo, con una formación bastante deficiente en el sentido educativo, de colegio, y unos geniales-, que fueron muy obstaculizantes, pero geniales, con ellos era tan claro lo que no como lo que sí. Pero el gran punto de arraigo con este universo que, desde muy chico, estaba vinculado con la soledad, con mi hermano, con el esfuerzo por salir de las cargadas que me hacían los chicos en el colegio, la conciencia de cada movimiento de cada partícula de la dinámica grupal, ¿no? y el deseo. El deseo, yo quería, y lo que quería lo hacía, desde muy chico no se me ocurría tener que acomodar el deseo, era genético!, no podía acomodar el deseo.
Entonces, no sé cuál es mi vocación exactamente, aún, para nombrarla. Si es docente, coreográfica, es una mezcla, pero lo articulo mucho con ese universo tan caótico que fue muy insostenible... fue sostenible, pero fue insoportable de angustias extremas... Bueno, no sé si vos lo llegabas a saber, pero en la adolescencia, o hasta los veintitantos años, hasta los treinta, te diría, era de pensar en desaparecer, hasta que se fue drenando de a poquito y ordenando y, en ese sentido, con mucha ayuda terapéutica, la Psicología me ayudó mucho durante mucho tiempo. Ahora, más cerca de la filosofía o de la sociología, pero, por eso en mi caso los recuerdos que te puedo contar son todos personales, no de un deseo de vocación, muy aislado.

E.P: ¿Ese camino, reconoce demasiados arrepentimientos?
Ricky Pashkus: En el fondo, siempre hice lo que se medio la gana, dejé la secundaria cuando estaba en quinto año por recibirme, la dejé!, me fui a Europa a dar vueltas alrededor del mundo con la anuencia de mis padres, entonces, sería equivocado hablar de arrepentimiento. Soy lo que soy por lo que fui recibiendo y por lo que me faltó. Hace muy poco entré en la lectura, si bien leía antes era muy esporádico, y hace un tiempo, desde que murió mi madre, me agarró una obsesión por la lectura filosófica, en este momento, ¿no? Es como la historia de Julio Bocca, hasta lo que reclamo que me falta, no podría reclamarlo si no me hubiera faltado, y hoy lo encuentro, pero desde una historia que ya me formó al no haberlo tenido antes... Buscar algo es tan importante como no haberlo tenido. Así que, sí, me parece que todo eso me conforma, en el buen sentido, me constituye, me conforma, no me falta nada porque todo lo que me falta es tan gigante... Yo antes no podía leer demasiado, porque esos libros que traían tantas citas me angustiaba… El hecho de las citas, "como dice tal, como dice tal", me re-contra angustiaba, en un solo libro encontraba tanto de lo que no sabía... No podía seguir, no podía desagotar la angustia y como yo estaba muy en contacto con mi angustia, no podía "caretearme", y bueno... por no poder tanto, ahora puedo leer libros que, a lo mejor, tienen 700.000 citas y antes no los hubiera podido leer.

E.P: Se habla del narcisismo del artista ¿es un ingrediente inevitable? ¿no lo somete a angustias demasiado paralizantes?
Ricky Pashkus: Justamente, la angustia para mí no es un problema, en tanto y en cuanto permita la acción, el problema es cuando impide la acción. Es muy complejo de entender, un artista está tan expuesto y al mismo tiempo tiene que tener deseos, ser espectador es más sencillo, no sale tu nombre en el diario. Vos podés tener deseos de que salga tu nombre en el diario, pero cuando sale, para bien o para mal, eso afecta tu deseo. En muchos aspectos de mi vida, me sentía culpable de sentirme narcisista, de sentirme egocéntrico, entonces, trataba y ahora lo puedo hacer, de no anudar todo sobre mí, definitivamente: soy lo que soy, me río de mí.

E.P: ¿Te ha pasado verte reflejado en algún alumno?
Ricky Pashkus: Me pasa muy poco eso. Primero porque, en chiste diría que "me quiero demasiado a mí mismo" pero, más allá del chiste -que no puedo dejar de decirlo- pienso en una maestra de teatro, que me dijo una cosa que siempre me quedó y que entendí mucho después, ella me hablaba de la "extraña síntesis entre razón y pasión", ahora la empiezo a entender. El lugar afectivo-pasional-pensante es una mezcolanza rara que yo fui haciendo en mi interior, que yo armé y que creo que cada persona va construyendo para sí misma de una manera muy diferente y particular en cada caso. Mezcolanza rara, tengo un nazi adentro, siendo judío, y -a pesar de no ser soldado- me digo "hay que ser soldado", y fui soldado-. Fui soldado, por ejemplo, en hacerme eco de mi deseo hasta las últimas consecuencias, aunque no sabía adónde mierda me iba a llevar. Por esto, no veo muchos chicos muy parecidos a mí, porque es difícil tener unos padres como los que yo tuve, con lo geniales que fueron, fueron muy únicos. Es difícil venir de la clase social que yo vengo - de clase media-alta - y tener éxito en esto, es complejo, en general las clases bajas son más favorecidas para esto. Algo apareció en mi naturaleza que facilitó desasirme de la clase social desde la cual yo estaba simbolizando, ¿no? La clase social media-alta tiene presencia muy escasa en las artes. Escasa, no digo ninguna, pero que el arte históricamente esto es así...

E.P: Y, ya que hablamos del deseo, y para no ser ingenuos: ¿hasta dónde llega la ambición y la necesidad de alcanzar "premios"?
Ricky Pashkus: Debo ser sincero, tuve mucha coherencia en dejarme llevar en mi carrera, porque no era una mala persona. No soy una mala persona, aunque a veces tenga sentimientos de culpa. Pero me movía la ambición, si tenía alguna ambición, no dudaba: adelante. Es decir, no me perseguía con conceptos como "No pisarás a nadie", porque, pensaba ¿Cómo se pisa a alguien? ¿Quién pisa a alguien? Yo no pisé a nadie, pero hice cosas por ambición, sí. ¿Hice maldades por ambición? ¿Y cuál es el límite de la maldad? ¿Cuando llamás rápido porque te enteraste de un trabajo interesante y no llamás a otra persona antes para advertirlo también? ¿Eso es maldad o es inteligencia? ¿Cuando te olvidas de decir algo que sabés porque tenés miedo que...? Yo soy muy coherente, en ese sentido, avanzo contra viento y marea... Confié en que mi genética no tenía pecado, por lo menos no un pecado que me obstaculizara avanzar. Es un gran acto de valentía el que se debe asumir en el camino del arte. Siempre en el marco de un abismo absoluto que, para colmo, cuando más viejo te ponés, te empezas a dar cuenta de que no tiene el premio, o sí tiene el premio, pero no el que esperabas. El premio para mí, fue, en todo caso, algo totalmente distinto de lo que imaginaba mis primeras épocas de artista: trascendencia, plata - que, a pesar de todo, gano-, fama. Hoy, el premio es otra cosa y es genial, porque no lo imaginé, no lo imaginé. Yo me imaginaba a los 50 años en relaciones completamente eróticas con las personas, lleno de poderes, explotados hasta las últimas consecuencias y en una especie de... No fue así! Salió distinto, el premio siempre es otro…


¡Muchas Gracias Ricky!


Copyright © 2003/2006 - Todos los derechos reservados -