EP: Contanos
un poco cómo fue (en el contexto de la Facultad
de Psicología de la UBA), el pasaje desde la Cátedra
de Psicología Evolutiva a la de Minoridad.
Como muchas cosas,
esto tiene que ver con las contingencias... Cuando, por
razones ajenas a nosotros, se termina la posibilidad de
seguir siendo docentes en la Cátedra de Psicología
Evolutiva, un grupo de profesores -que ya estábamos
trabajando en instituciones de menores- quedamos en contacto.
Ese grupo de personas ya teníamos esa experiencia
de trabajo en este tipo de instituciones. Los psicólogos
empezábamos a tener nuevas áreas de inserción
laboral, con nuevas formas de intervención profesional.
A partir de ahí empezamos a estudiar, a investigar.
Armamos un grupo de trabajo para investigar esta nueva
vía de inserción como psicoanalistas,
y entonces empezamos a pensar qué hacer, cómo
trabajar, cómo responder a esta demanda y a partir
de estas cuestiones primero, formamos un grupo de investigación
entre nosotros mismos, después hicimos una propuesta
de seminarios de post grado en la Facultad de Psicología.
Por nuestra trayectoria y currículum, salió
un seminario que dictamos un par de años y después
propusimos la cátedra como pasantías, que
ahora no se llama pasantías sino “práctica
profesional”, esto tiene que ver con una modificación
del programa. En determinado momento de la carrera hay
prácticas profesionales como materias optativas.
¿Hay
muchos alumnos que opten por esta materia?
Sí, son bastantes.
Tenemos inscriptos todos los cuatrimestres, tenemos una
cantidad importante de cursantes.
Esta es la historia
de la cátedra. En Evolutiva trabajamos en un área
que tenía que ver con la niñez, pero no
tenía que ver con otras cuestiones atinentes a
lo institucional y la marginalidad. A alguien le surge
un trabajo en este ámbito, y va convocando a otros...
pero no fue cualquier trabajo. A mí me marcó
mucho. Y a todo aquel que pasa por esto y se compromete
le sucede igual, porque realmente es un desafío.
Es un desafío porque
uno se está
preguntando continuamente qué hace. Si hace asistencia
social, si hace educación, si hace prevención
al modo de la medicina. Todo el tiempo el desafío
es cómo hacerle frente a esa demanda sin responder,
es decir, cómo generar alguna otra cosa que vaya
más allá de una respuesta a la urgencia
puntual. Y es todo un trabajo, esto es lo que nos llevó
a pensar e investigar.
La cátedra
se llama “Minoridad en Riesgo. Inserción
institucional del psicólogo”, en realidad
el término minoridad está muy cuestionado,
y nosotros hicimos otra propuesta con otro término
pero la cátedra está aprobada con éste.
En realidad es: “Niños y Jóvenes en
riesgo. Inserción institucional del psicólogo”.
Que es la cuestión que nos interesa, que es qué
puede hacer un psicólogo y sobre todo un psicólogo
que piensa las cuestiones desde el psicoanálisis.
¿Qué mezcla rara hay acá? ¿Se
puede? ¿Hay efectos? Estas son las preguntas que
nos hacemos como psicoanalistas todo el tiempo.
¿Por
qué había sido resistido el término
de minoridad?
Está muy discutido,
sobretodo en las áreas de la Ciudad de Buenos Aires.
Nosotros en la cátedra pensamos que menor
es un término que viene de lo jurídico,
implica que alguien necesita tutela hasta la mayoría
de edad y además goza de inimputabilidad en términos
legales. Y esto fue muy discutido porque implicaría
la judicialización del caso. Se resistía
mucho la intervención judicial, se trataba de evitar...
y a nosotros nos parecía que en algunos casos era
necesario, obraba como ley, obraba como una función
paterna. Que un juez le ordenara a un chico su internación
a partir de un determinado modo de búsqueda de
satisfacción, un modo de satisfacción
que el menor creía que no tenía límite,
y que ese límite sólo se lo impusiera la
realidad a través de las situaciones de riesgo
a la que se exponía..., entonces, que un juez interviniera
de ese modo, a veces operaba como posibilidad de acotar
esto. No había ley entonces, pero cuando el juez
interviene -si bien los menores son inimputables- es importante,
en el sentido de que los hace responsables de sus actos.
No toda situación de riesgo requiere intervención
judicial, legal. Hay situaciones en que hay una falta
de cuidado, de abusos de diferentes tipos, en que el joven
no entra en conflicto con la ley pero en realidad hay
una ley que ampara a los menores y hay que intervenir
con las familias que abusan, o explotan....
¿Son
instituciones de qué carácterísticas?
En realidad hay distintos
tipos de instituciones que alojan a los menores. Hay muchas
instituciones en donde tratan de hacer una prevención
de otra índole, donde tratan de derivar, asistir,
alojar consultas y brindar todo el apoyo antes de que
sea necesario internar. Se da todo el apoyo familiar,
terapéutico, necesario, se hacen derivaciones a
hospitales zonales... Hay mucha gente trabajando en esto
y hay distintos ámbitos.
Por ejemplo en la
cátedra trabajamos con distintos tipos de instituciones,
por un lado, hay comunidades terapéuticas, para
chicos con problemas de adicción; hay hogares terapéuticos,
espacios terapéuticos donde se alojan a los jóvenes,
no necesariamente por problemas de adicciones, sino por
problemas con la ley o familiares, con fugas del
hogar... Entonces según el tipo de situación
y problemática, hay distinto tipo de institución.
Porque hay
una serie bastante amplia de conflictos…
Exacto... Incluso
nosotros en una época trabajábamos con Serpaj,
con niños en situación de calle. Se resistían
un poco a los psicólogos, la institución,
no los niños…
Se trabajaba directamente
en la calle, y desde algún juego, se los invitaba
a hogares de día, donde hay talleres y otras actividades...
¿Y
cuál era la respuesta de los chicos y de sus familias?
Y a veces iban...
a veces, no, porque tenían que trabajar.
Pero esto promovía
la institucionalización, y les daba un marco dentro
de la cultura... Esto es adaptar el trabajo a la situación...
Se supone que se trata de un niño, pero en realidad
no es un niño, ha caído la noción
de infancia. Las instituciones que alojan a los niños
también están en crisis. La escuela, las
instituciones de asistencia.... están en crisis
porque el conflicto social cada vez es mayor y los chicos
no van a la escuela, tienen que trabajar. O se prostituyen...
entonces habría que pensar otros modos de intervención
de manera de poder alojar estos problemas. Por ejemplo,
que un juez intervenga y los institucionalice hace
que los incluya en la red de la cultura, que les de un
marco legal, esto produce efectos de subjetivación.
Hay alguien que les dice: De esta manera no podés
vivir, no te podés drogar, no te podés prostituir,
no podés gozar sin límites, no podés
robar... Hay algo que empieza a ordenarse.
¿Pero
el puntapié inicial lo daría el psicólogo?
El juez siempre tiene
un asesoramiento. Depende del Juzgado... Hay distintos
tipos de juzgados y operan de diferente manera. .....
Es cierto que la institución con su normativa,
a veces fallaba en poner un límite, entonces se
apelaba a una instancia tercera, que operaba como función
paterna y era muy importante para los chicos, porque
había alguien que podía desear algo para
él, ocupando un lugar de otro primordial que antes
no existía, un lugar de cuidados. Lugar de
Otro si el chico lo podía tomar, porque hay chicos
que no lo tomaban, que se fugaban, que no se alojaban
ahí... Hay chicos que se fugaban de diferentes
lugares y en algún momento podían alojarse
en alguno.
¿Cómo
toma contacto la cátedra con estas instituciones?
Ya estábamos
en contacto con las instituciones, porque nosotros ya
estábamos trabajando ahí. Lo que empezamos
a investigar es la especificidad de este trabajo, y el
desafío era el de diferenciarnos y apostar a otra
cosa. La pregunta del cómo despegarnos
del discurso médico, del discurso jurídico,
del discurso pedagógico, de este discurso amo que
ordena la vida de estos chicos. Porque la institución
les ordena la satisfacción de la pulsión,
el goce, y puede cumplir esta función. Esta función
de “esto se hace y esto no se hace”, como
haría una familia, y podría llegar a cumplir
esta función de ley, de desear algo para el chico,
esta función de organizar, de introducir a alguien
en la cultura, de proponer ideales.... Un analista no
se ubica en este lugar, no puede demandar nada y el desafío
era poder trabajar en la institución y diferenciarse
de ese discurso. Y tampoco transmitir una cuestión
pedagógica. A veces nuestra intervención,
la asistencia psicológica, era impuesta a
los jóvenes pero lo interesante es que en algún
momento surgía en la mayoría de los casos
una demanda de los chicos mismos. Preguntaban qué
pasaba con el psicólogo, necesitaban hablar de
lo que les pasaba.... Cómo hacemos para que el
sujeto se pregunte por algunas cuestiones.
Supongo que
más de una vez están forzados a ser asistentes
sociales, asistentes legales y todo esto junto...
Pero esto pasa en
cualquier lugar...Uno tiene que hacer intervenciones para
poder sostener el tratamiento.... Pero en estos casos,
particularmente se trata de apelar a otras instancias.
Por ejemplo, si un chico se fugaba y no volvía,
en instituciones que son abiertas, no éramos
nosotros los que sancionábamos, sino otras personas
que cumplían otras funciones dentro de la institución
eran quienes lo hacían... Hay muchas transferencias
diferentes que intervenían sancionando ese acto,
después nosotros trabajábamos con eso: si
se enojaban, cómo lo tomaban, qué pensaban
de ese acto. O si había que hacer una visita a
una casa, tratábamos de proponer que hubiera otras
personas que lo hicieran, por ejemplo, las asistentes
sociales.... Había veces que era muy difícil
no satisfacer esas demandas: el pedido de cigarrillos,
me comprás, me das... Hay que evaluar si proveer,
si no.... hay que ser sumamente cuidadoso porque hay veces
que uno se tienta, y a veces te salís del lugar.
Es importante no convertirse en alguien que satisface
la demanda, eso pasa por otra vía, y posibilitar
alguna pregunta sobre aquello que ellos desean, qué
buscan, qué quieren ellos. Y además que
tomen conciencia del riesgo al que se exponen. No saben
que se pueden morir, y si saben no les importa porque
a nadie le importa que ellos vivan.
Entonces que alguien
desee algo para ellos, la institución con
el sistema de ideales que propone: trabajar, estudiar,
hacer talleres, algún deseo les despierta... porque
nadie se constituye como sujeto si no hay alguien que
lo desee. Pensamos a la institución como una organización
discursiva que tiene efecto sobre los cuerpos. En términos
de que ordena la satisfacción de una determinada
manera. Hay cosas que están prohibidas y otras
no, y de algún modo, la intervención de
todos estos discursos, médico, jurídico,
ordenan. Y nosotros, como psicoanalistas nos instalamos
en la falla de esos discursos y tratamos de que alguien
se pueda preguntar por lo que le pasa. Crear ese espacio
distinto en este ámbito...Y no pensar que por eso
no somos psicoanalistas. Hay mucha resistencia con esto...
¿Y
ustedes trabajan con los menores y con los profesionales
de la institución?
Sí, y si bien
esto no está explicitado se trabaja con la institución.
Hay instituciones que dan ese lugar, y otras que no y
uno se las arregla como puede. Es importante, hablar con
los directivos, con el personal, para que intervengan
por ejemplo, sancionando, y que ciertas actuaciones dirigidas
a Otro, en este caso la institución, sean sancionadas
de alguna manera. Depende también de quién
dirija la institución.... De todos modos, por alguna
razón nos dan un lugar a los psicólogos
en este ámbito. Alojarlos solamente no alcanza.
Hay muchas instituciones religiosas que se han dedicado
a esto. Y no les iba del todo mal, de algún modo
el amor hace su obra pero había cuestiones en la
repetición, de esta cosa mortífera de estos
chicos, que insistía aún cuando se les ofrecían
otras condiciones de vida. Teniendo casa, comida, abrigo,
querían seguir robando y durmiendo en la calle....
bueno, esto no lo podían responder desde otro discurso,
desde estos ámbitos....ahí es donde entramos
los psicólogos... Seguía habiendo actings
de estos chicos, y a partir de nuestras intervenciones
algo empezaba a cambiar.... por supuesto se siguieron
produciendo fugas, desapariciones de la escena de estos
chicos.... pasajes al acto. Los tratamientos tienen
su especificidad. Así como con un tratamiento de
chicos tenemos que trabajar con los padres.
Te iba a
decir eso... porque son chicos que están en vía
de constitución, es imposible no trabajar con las
instituciones....
Algunas son más
abiertos que otras, pueden escuchar. A veces también
los jueces nos consultan, y los directivos también...
“Este chico se fue, o llega tarde, qué hacemos
con esto?” uno ¿responde o no responde? ¿no
hace nada?
Es un llamado al
Otro, nosotros consideramos que estos actings, estas transgresiones,
son llamados al Otro, y si la institución no responde
es probable que haya una fuga. Para el chico es muy importante,
que alguien se interese en él, que alguien sancione
sus actos.
Si, si pensaba
en Winnicott cuando hablaba de la deprivación,
en donde plantea que en ese acto el chico tiene la esperanza
de que el otro esté, se está buscando la
presencia del otro....
La esperanza de que
haya algún otro, porque no hay, hay una familia
ausente... No hay familia, no hay Estado, ahora se intenta
de alguna manera estar... pero hay que trabajar sabiendo
que no siempre se logra, que no siempre resulta... nuestros
intentos pueden caer en saco roto... los chicos se fugan,
vuelven a caer en el mismo circuito, o mueren y nos enteramos...
A veces pueden volver a ser alojados y algo de lo que
hacemos puede producir la reinscripción en la cultura...
Están como en un borde, en el margen.
Ahora la
pregunta es si a posteriori de esta inscripción
ya sea a través de estos ideales que propone la
institución los chicos tienen realmente las posibilidades
para salir adelante....
Esto es un tema interesante
y es qué posibilidades de inserción social
tienen.... y a veces pueden. En las instituciones permanecen
hasta la mayoría de edad, por tiempo limitado.
Y a veces pueden contar con alguien, o volver a sus familias,
o empezar a trabajar. Hay instituciones intermedias...
Bueno, estos son los límites con los que trabajamos.
Cuando decís
instituciones intermedias ¿a qué te referís?
Hay lugares en provincia
por ejemplo, que trabajan consiguiendo que algunas empresas
les den la posibilidad de un trabajo, y les dan cierto
alojamiento, y una subvención por un tiempo...
Hay diferentes canales, mecanismos, pero esto es insuficiente.
Hay chicos que pueden volver con sus familias donde hubo
una especie de ordenamiento, otros que pudieron romper
con sus familias, justamente como un modo de resolver
esto, algunos empezaron a trabajar...
Falta una
política estatal...
Trabajamos con instituciones
a medio camino, donde hay estudiantes que hacen las pasantías
en este tipo de institución. Nos fuimos conectando
a partir de esta experiencia, y nos parecía algo
interesante para ofrecer a los estudiantes en formación
porque es un nuevo ámbito de trabajo, y la verdad
es que hay poco escrito, poco producido... Hay que inventar
nuevos recursos, nuevos modos de intervención,
no?
Hay poco
escrito y hay mucha marginalidad
Y eso también
es nuevo, relativamente nuevo...
Cuando vos
decís que esto era resistido, en qué sentido
lo decís, porque esta es una materia optativa y
el alumno elige inscribirse....
No por los alumnos,
porque tenemos inscripción sino por los colegas.
Así como cuando
se empezó a trabajar con niños.... Así
como la práctica con niños tiene su especificidad
y el analista tiene que trabajar con los padres, con el
pediatra, con la escuela en estos ámbitos también
se pueden producir efectos de subjetivación. Con
los menores, la idea es que alguien pueda posicionarse
de otra manera frente a la búsqueda de satisfacción
sin límite de los menores, que pueden llevarlos
a veces hasta la muerte.
Pensemos que ellos
vienen en una posición de objeto, objeto de satisfacción
del otro. A nuestro entender, hay un concepto equivocado
de que estos chicos al no respetar la ley tienen un Superyo
frágil cuando en realidad tienen un Superyo sádico
y exigente, que implica sometimiento al Otro.
Bueno, como
ya lo planteaba Melanie Klein en su polémica con
Anna Freud…
Como digo, se trata
de un sometimiento pero no al Otro atravesado por la Ley,
no al Otro barrado, sino al Otro arbitrario. Porque estos
chicos se prostituyen para cualquiera, trabajan para otro,
roban para otros... sin poder preguntarse qué quieren
ellos, se someten como si no hubiera otra alternativa
en la vida... Como si no hubiera otra posibilidad que
vivir en la calle, o drogarse, o prostituirse... entonces
se trata de intentar instalarlos en un lugar que funciona
como un Otro barrado, que sería la institución,
que no es arbitraria. Ellos vienen de esto, que
el Otro puede hacer lo que quiera con ellos...
Y en ese
sentido el “Otro barrado” también tiene
que ser el psicoanalista…
Y deseante. Y tiene
que desear también ser psicoanalista. Porque sino
te confundís, y entonces le das la frazada, la
ropa, el cigarrillo pero no psicoanalizás.
En nuestro
sitio “La casa de Winnicott”, nos preguntamos
sobre qué determinaría el “fin de
la infancia”...
Hay autores que han
trabajado esto. En “Ensayo sobre la
destitución de la niñez”, los autores
Cristina Corea e Ignacio Lewcovickz piensan la infancia
en términos de modernidad. Porque en realidad la
infancia surge en la modernidad y surgen las instituciones
específicas para alojar a los niños, se
empiezan a pensar espacios diferentes en relación
a los adultos. En la época medieval, los niños
trabajaban con los adultos, dormían con los adultos,
no había distinción de ámbitos; con
la cultura de la modernidad se recorta al niño
como objeto, con las instituciones que van surgiendo se
opera discursivamente sobre estos cuerpos, se impone determinados
modos de satisfacción, determinados modos de cuidados.
Surge la pediatría como disciplina, la pedagogía...
Y esto que surge en la época moderna, en esta era
de capitalismo salvaje, esto entra en crisis, porque los
niños no van a la escuela, los niños trabajan,
son prostituidos por adultos y estas leyes que prohíben
las relaciones entre niños y adultos son trasgredidas,
hay cualquier cantidad de ofertas de sexo infantil....Esto
hace que esté en crisis el concepto de infancia.
Lo que se entiende por niño, estos chicos no responden
al concepto de niño...Están en los bordes
o en los márgenes de la cultura
Pero tampoco
son adultos ...
Es muy interesante
el planteo de estos autores. Cristina Corea empieza a
hacer un estudio a partir de un crimen en Inglaterra,
un secuestro cometido por dos niños de 10 u 11
años a otro niño de 3 en un supermercado,
con un sadismo terrible y a partir de este hecho ella
se empieza a preguntar, qué pasa ahí, estos
niños son niños? ¿Son víctimas,
son victimarios? ¿qué lugar hay para los
niños?
En tu desarrollo
profesional y personal ¿qué te sorprendió
como dificultad o como aporte en este área tan
específica?
Como dificultad la
cuestión de la repetición, de la insistencia.
Vos sabés que en cada repetición hay una
merma de satisfacción o de goce, pero si no hay
algún analista leyendo esto y produciendo algo,
esta repetición sigue. Lo que sentía como
obstáculo era que se tornaba muy difícil
que alguien dejara de repetir. Más difícil
que en el consultorio. Por ejemplo había un chico
que quería ser adoptado. Toma contacto con una
familia que lo aloja, eran muy humildes y el menor
tenía que tener la autorización legal del
juez, cuando la familia empieza a hacer los trámites
de adopción, en ese momento el chico se fuga, desaparece.
Esto fue muy impactante. El chico generó todo esto
pero no pudo soportarlo. Ese cambio no se pudo producir.
Esto de ser menor en riesgo, de alguna manera le da una
identidad y estos son los límites de nuestra intervención
y con el tiempo empiezan a poder aceptarse.
Como aporte es que
yo ya ahora no estoy trabajando en las instituciones,
pero después de dos años, por ejemplo, algún
menor de los que había atendido, me llamaba, y
me contaba algo de su vida –“me casé”,
“tuve un hijo”-. O me llamaban para agradecerme,
que estaba mejor... Esto también a veces me sorprendía.
Chicos que robaban a mano armada, y con riesgo de ser
muerto…Una vez uno fue a la institución
y preguntó por su psicóloga, me contactó...
algún recurso pudo encontrar… y esto nos
hace pensar que hay pequeñas marcas que se dejan
para que alguien pueda modificar algo en su vida.....
La idea es que estos
chicos puedan encontrar algún recurso...
Te agradecemos
Patricia por compartir con nosotros tus experiencias tan
intensas en este campo de la minoridad
Quiero mencionar,
antes de concluir a las personas con quienes armamos este
proyecto:
Susana Neuhaus y
Regina Teitelbaum