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IR AL ALTILLO
El patio de atrás
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Eran largos y floreados
Por Fabiana Sayago
I
Entre hojas secas y escoba
te veía
volando como el pez
sueños de media tarde.
Abrías la puerta,
yo te seguía detrás.
Para un lado y para el otro,
bailabas
Con el viento,
bailabas
Indomables! decías
iban y venían
indiferentes a tu herramienta.
¡Que tiempo eternamente corto
el de la vereda!
Se dijo, que no fuiste feliz
Como toda sentencia la encontré absurda.
Absurda como la insistencia
de tu lucha con las hojas.
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II
En
la cocina
pasabas las horas.
En la cocina
Pintabas.
Mientras todo dormía
entre harina y pincel
gastabas la noche.
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III
Eran
largos y floreados.
Suaves, como "la mujer" que los habitaba.
Tenía muchos, guardados.
La casa estaba arriba
era de chapa, no de ladrillos
y el living era amplio, sin espejo.
No había mesa redonda ni sillas,
no me gustaba,
y sobre todo el techo,
el techo, no se volaba con las tormentas ,
el techo allí arriba no era volador.
"Casilla para las herramientas" le llamaban,
eso no podía ser cierto,
yo la encontraba demasiado bella.
Casilla no es sinónimo de casa, me decía,
además, tenía anchas escaleras
y demasiadas habitaciones para tan poco renombre.
Subía a la hora de la siesta
sin embargo el tiempo se dejaba atrapar por mi capricho:
era de noche, de mañana, visitas...
la soledad
Esa incrédula!!
llegaba justo a la hora de merendar.
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