Ripesi cultiva la capacidad de estar en pródromo.
La incubación de una carrera en la que puede tanto
alcanzar una verdad como la muerte. ¿Qué trama
este libro? Escuchar el silencio que rodea a cada definición.
Uno de sus temas es el dolor.
Arden las naves en las costas de Veracruz. Un hombre, de
pie sobre la arena, contempla su decisión. Ya no
habrá vuelta atrás. No será posible
retroceder ni desistir. La suerte está echada. Se
dice "no quemar las naves" para indicar que conviene
dejar abierta una posibilidad o para prevenir una actitud
de la que no hay retorno. Quemar las naves es la expresión
que elige este texto para avecinarse en un territorio clínico.
Para morar en una extrañeza. Para decir la zozobra
del analista en su función. Su vulnerabilidad, penumbra,
soledad, desamparo. Se lee: "con cada paciente -en
algún momento incierto y desconocido, ajeno a todo
cálculo- quemamos las naves, ya no podemos regresar,
quedamos en la otra
orilla aceptando perder nuestras referencias familiares".
(Prólogo de Marcelo Percia)
Presentación
a cargo de Carlos Pérez.
Daniel Ripesi dialogará también en esa oportunidad
con los fantasmas más temidos de los que se presume
creador...
Los
esperamos con vino, empanadas, y algunas sorpresas...