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Imágenes de la infancia: Entre el sueño y la poesía
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Por Paula Larotonda. Una mirada que conserva el privilegio del punto de vista de la infancia, una perspectiva que, de adultos, nos permite reimaginar cada experiencia.

"Si hay algo cierto en lo que digo,
se verá que los poetas ya han hablado de ello."
Winnicott, Fear of Breakdown


I
nfancia que brilla, tiempo inmóvil que arde, que quema. Movimiento, río que corre, que fluye, que refleja un cielo. Fuego vivo, verbo de fuego.
Son imágenes, imágenes que un niño solitario habita, imágenes que visitan nuestra intimidad, imágenes que nuestra memoria colorea. Imágenes de nuestra infancia...
Conservamos en nosotros una infancia potencial, un lugar vivo en el que podemos soñar libremente, en soledad.
Gaston Bachelard, en su Poética de la Ensoñación, nos habla de "la permanencia en el alma humana de un núcleo de infancia, una infancia inmóvil pero siempre viva, fuera de la historia, escondida a los demás, disfrazada de historia cuando la contamos, pero que sólo podrá ser real en los instantes de su existencia poética".
¿Cómo recuperar, entonces, ese estado del alma que es nuestra infancia?
" (...)gracias a la poesía despertamos un estado de nueva infancia, una infancia que va más lejos que los recuerdos de nuestra infancia, como si el poeta nos hiciera terminar una infancia que no se realizó totalmente..." (1)
Cedámosle, entonces, la palabra a los poetas:

Verbo encendido.
Diré lo que ha sido mi infancia
Descubríamos la luna roja en el fondo de los bosques.
Alain Bosquet, Primer testamento, Gallimard, París

En mi infancia nace una infancia ardiente como un alcohol
Me sentaba en los caminos de la noche
A escuchar la elocuencia de las estrellas
Y la oratoria del árbol
Ahora la indiferencia nieva en la tarde de mi alma
Vicente Huidobro, Altazor

Ah! Siempre que yo lo admita
aquí estás infancia mía
tan viva, tan presente
Firmamento de vidrio azul
árbol de hoja y nieve

río que corre, ¿dónde voy?
Charles Plisnier, Sacre, XXI

En medio de vastas extensiones despojadas por el olvido, relucía de continuo esta infancia maravillosa que tiempo atrás me parecía haber inventado.
Henri Bosco, Hyacinthe

La verdadera memoria, considerada desde el punto de vista filosófico, no consiste sino en una imaginación muy viva, creo, fácil de conmoverse y por lo tanto susceptible de evocar en apoyo de cada sensación las escenas del pasado ofreciéndolas como el encanto de la vida.
Charles Baudelaire, Curiosidades estéticas

Las imágenes de la infancia, las que un niño ha podido crear, las que un poeta nos dice que un niño ha creado, son para nosotros manifestaciones de la infancia permanente. Son imágenes de la soledad. Hablan de la continuidad de las ensoñaciones de la gran infancia y de las ensoñaciones del poeta.
G. Bachelard, Ensoñaciones e Infancia

Así, los poetas nos proponen soñar... soñar despiertos las imágenes de nuestra infancia. Y volver a ser niños, porque en todo soñador vive un niño.
Reimaginemos, entonces, la infancia perdida. Reinventemos nuestro pasado, recuperándolo en las imágenes de nuestros ensueños más profundos.

1 - G. Bachelard, La Poética de la Ensoñación, FCE, Colombia, 1993

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