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Zaratustra, el bailarín, Zaratustra, el liviano. Aquel que agita sus miembros como si fueran alas, dando señal a todas las aves, pronto a volar, ágil y rápido, divinamente leve...Zaratustra, el divino Zaratustra, el que ríe, ni paciente ni tolerante, alguien que disfruta de los saltos y de los precipicios; fui yo quien colocó esta corona sobre mi cabeza!...Esta corona de rosas, esta corona de hombre que ríe: a todos vosotros, mis hermanos, os doy esta corona! Canonizad la risa; hombres superiores aprended pues a reir".
(así hablaba Zaratustra, IV Nietsche)

 

Gallito Ciego,
por Marcio Alexandre Abreu.

Testimonio de mi experiencia en Isla de Piratas.

Me siento a escribir un diario que de alguna manera registre la sensación que conservo al retornar de esos días en Buenos Aires. Es verdad que un diario, en general, se escribe durante un viaje, el mismo día de las experiencias relatadas. No obstante, me pongo a escribir tardíamente en una tentativa de retorno a la memoria, que gratamente insiste en permanecer en mí, tornando mis días más fértiles.
Pienso a la memoria como una potencialidad creativa y no como un compartimento interno de almacenamiento de informaciones. Pienso que, si me acuerdo de una mañana con chocolate, churros y periódico en la Confitería "La Giralda", recuerdo también aquello que acabo de crear en este momento respecto de esa bella imagen y eso se mezcla al día en el que sucedió que estuve allí sobre Corrientes. (1) Parece que la memoria está llena de deseos y se muestra activa, creadora. Como el sujeto que al responder a la pregunta: Cómo es tu madre? Se ve delante de dos imágenes sobrepuestas, confusas, ve a la madre envejecida, llena de problemas, con reumatismo, y atontada frente a la TV, pero ve también a aquella mujer de sombrero de alas anchas, mirando el horizonte en una playa desconocida, fumando cigarrillos sensuales y dejando al viento golpear en sus cabellos. Cual será el verdadero recuerdo? Pero qué es verdad y qué es mentira sobre el punto de vista de la memoria?
Pienso que la realidad sensible, aquello que vemos, un paisaje, por ejemplo, es una ilusión en sí misma. Quiero decir que ella sólo existe en mi subjetividad, así como yo o vos solo existimos en el movimiento en dirección al otro. Es difícil sustentar la imagen de alguien existiendo tan sólo por sí o en sí. Si yo te miro, existo en la acción de mirarte y no independientemente de la proyección subjetiva. Dónde, en fin, estará la realidad y donde la ilusión? Tal vez la memoria congregue esas dos ideas y tome a una por la otra. Y nos de vueltas dentro de nosotros mismos y nos haga más potentes. Como en un juego de gallito ciego, en el que tenemos los ojos vendados y nos hacen girar hasta que estemos tontos y perdidos y es justamente en esa condición y en ese momento que tenemos que encontrar a alguien para que el juego continúe y otra persona pueda tener los ojos vendados, y así sucesivamente. Este es el juego... es este el juego?
Fue así que me pasó de tocar a alguien y dar continuidad al juego. Me saqué la venda de los ojos en una mañana de un pequeño cuarto de hotel en Palermo Viejo, hotel Sandolfe, Carranza y Soler. Era un viernes y sabía que en aquella noche era necesario volver a ser gallito ciego. Alguien tenía la venda en los ojos, no me acuerdo quién, pero alguien la tenía, porque el juego continuaba, después del baño pasé por la panadería de Bonpland y compré las ya habituales empanadas y facturas, subí al departamento caliente y acogedor de los mejores amigos, comimos con vino, risotadas y la presencia soberana de la nena más linda. Fui advertido que aquellas empanadas no eran de las mejores, pero con la boca llena no di ninguna importancia. Pasé una tarde maravillosa. Fui solicitado inclusive para cuidar a Chiara mientras sus padres nadaban en algún lugar de Las Cañitas. Paseamos mucho, tomamos submarino, tuve la ilusión de ser padre, por algunos minutos nos perdimos de Paula y Daniel y eso nos causó mucho espanto. Tomamos un café mas. Inicio de la noche: de vuelta al hotel me adormecí por media hora y me prepare para aportar en la isla de los piratas. Fuimos atragantados ansiosos dentro del auto-barco rojo de Daniel hasta la calle Oro. Pensé que alguien tenía que agarrarme, era nuevamente mi turno de ser gallito ciego. Subimos a una linda casa llena de máscaras en las paredes, comenzamos a arreglar la sala para recepcionar al público y fue en el momento en el que luchábamos todos, sin ninguna habilidad, contra un ejército de equipamientos electrónicos -cables, tomas, televisores y aparatos de video- que alguien, no me acuerdo quién, me tocó y tuve que vendarme los ojos. Nuevamente el juego continuaba y estaba conmigo. Se dio el encuentro. Me acuerdo de las personas llegando, de las carteras y sacos en la sala de al lado, de algunos amigos en la platea, de sentirme deliciosamente nervioso, de hablar de lo que sabía y de lo que no sabía, de escuchar atento, de compartir mi obra, de sentirme acogido, de intentar tocar a las personas para, nuevamente, dar continuidad al juego. Me acuerdo del vino dulce, de la lucidez y la poesía de Daniel, del afecto y talento de actriz de Paula, de tantas charlas de después, del Cortázar que surgió de esas charlas. Me acuerdo de las miradas que intercambiamos mas allá de las palabras y que nos hicieron existir en ese movimiento, investidos de ilusión-realidad. Me acuerdo de haber conocido a Omar (2), el próximo pirata por llegar a esta isla de delirios verdaderos, tan necesarios en estos tiempos de furia. Me acuerdo mucho de su música. Pero me acuerdo sobretodo de las empanadas de jamón y queso. Si, ahora sé lo que son las buenas empanadas! Y que -como diría Octavio Paz- se disipen las palabras.
Incluyo en este diario fayuto, más allá de la reproducción tirana de los hechos, mi eterna gratitud y amor a mis queridos amidos, a sus ojos claros y oidos atentos, a nuestra capacidad de simplemente estar, a todas nuestras islas. Incluyo también una pregunta-comentario para ser dirigida al sereno Omar (3) y que alguien, quien sea, corra y le pase la venda , continuando el juego.
Sigo con ustedes en la isla de piratas. Con todo afecto, Marcio Abreu, Curitiba, Setiembre de 2001.


1 - Una de las avenidas principales de la ciudad de Buenos Aires
2 - Omar Cyrulnik
3 - Está incluida en el artículo "Escuchemos a Omar Cyrulnik"

 

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