>> IR AL ALTILLO
El estudio

PRINCIPAL
LA SALA DE ESTAR
EL ESTUDIO
EL PATIO DE ATRAS
LA COCINA
EL BARRIO
 
Descargar archivo

Viernes Transferencial por Eduardo Smalinsky


Basándose en los dos tipos transferenciales que describe Winnicott en su clínica, el autor de este artículo nos confronta con aquellos casos en que la experiencia transferencial evidencia serias fragilidades en la estructuración subjetiva de los pacientes. Severas fallas en los cuidados maternos tempranos, abrieron variables grietas en la constitución narcisista de estos sujetos y la función del analista se aparta de la tarea interpretativa (como lo habilitaría el caso de las neurosis de transferencia) hacia un manejo de la situación clínica, según las necesidades que abrieron en los pacientes aquellas tempranas fallas maternas. En estos casos, la mejor guía es lo que el paciente sanciona en transferencia como "fallas del analista" en resonancia con las tempranas fallas maternas.


Luciana tiene 25 años, y concurre a tratamiento en el hospital desde hace mucho tiempo.
Vive con su madre, con la que tiene una relación muy hostil y a la que no puede dejar de reclamar distintas atenciones como dormir en su cama, una comida o algún favor, y que la madre sistemáticamente rechaza, tildándola de infantil.
Han existido hasta el momento, situaciones de violencia y agresión de Luciana hacia su madre, que se presenta como víctima de una "loca" que ya fue internada en mas de una oportunidad.
Luciana, no se presenta ante su analista como una paciente "amable", adopta posiciones provocadoras, en donde la mayor parte de su vida despierta, transcurre de noche, en boliches, entre el consumo de estupefacientes y relaciones personales que oscilan entre lo obsceno y lo promiscuo.
Es notable la presencia de una repetición, que la impulsa a depender y a hacerse abandonar, rechazar.
Sin embargo, tras varios años de tratamiento y sin tener demasiado claro porqué, Luciana fue cobrando más interés para su analista.

Es en este contexto en que un viernes por la noche, la madre de Luciana llama al analista (ya lo había hecho en otras oportunidades) y le dice que Luciana está con un palo, que había roto algunos objetos y que decía que la iba a matar o se iba a matar si el analista no se hacía presente en el domicilio.
El analista le dice que quisiera hablar con Luciana, de la cual se escuchaban sus gritos amenazantes de fondo. La madre le pregunta a Luciana si quiere hablar y se escucha que grita "que venga, alguien tiene que venir". El analista le aclara a la madre que va a ir,
pero que antes quiere hablar con Luciana.
Finalmente Luciana atiende el teléfono y ansiosamente pregunta ¿Va a venir? Sí voy, pero ¿qué pasa?
Luciana dice -Es que ella no entiende que me tiene que querer, si no lo entiende la mato o sino me mato. Pero ¿va a venir?
-Sí, pero ahora voy a comer con mi familia. ¿Puede ser que vaya después de las 12 de la noche? Sí, no hay ningún problema, dice Luciana un poco más tranquila.
Cuando el analista llega a la casa de Luciana, lo recibe la madre que le dice: ay doctor ¿qué voy a hacer con esta chica? Al pasar le muestra un rincón con sillas destrozadas por la furia de Luciana.
La casa muestra un aspecto triste y abandonado. Tiene dos dormitorios, el de Luciana que es un verdadero caos y el de la madre que tiene una cama matrimonial en donde Luciana se encuentra acostada, abrazada con un brazo a un osito y en la otra mano, la pata de una de las sillas destruidas que hace de garrote ante cualquier eventualidad.
Ante semejante escena, el analista no puede evitar sonreírse y Luciana tampoco.
-Hola, qué tal Luciana, ¿qué pasa que hay tanto lío?
-Es una estúpida, no entiende que me tiene que cuidar, y alguien tenía que venir a ver lo que pasaba, y no hay otra manera de hacer entender ciertas cosas.
-Bueno, ¿cómo te sentís ahora?
-Ahora que usted vino me siento mejor.
-Y qué es eso que tenés ahí (el osito y el palo)
-El palo es para hacerle entender, y el osito es porque en realidad quisiera tener un perro.
-Ah, ¡qué bueno! Quizás lo podrías cuidar bastante mejor de cómo sentís que no te cuida tu mamá?
-Sí, dice Luciana, pero antes de un perro quiero comprarme una cámara de fotos, así le puedo sacar fotos de cómo va creciendo.
-Y qué pasó con tu mamá, le pregunta el analista.
-Lo que pasó es que yo me sentía muy mal y necesitaba dormir en la cama con ella, y ella no quiere, dice que está cansada de mí, entonces yo tengo que hacer todo esto para que ella entienda lo que necesito.
-Te parece que hable con ella? Le pregunta el analista.
-Bueno, pero ya lo intentamos y ella termina echándome.
-Llamala que le digo.
El analista se dirige a la madre: "Señora, estuve hablando con Luciana y aunque yo sé que usted está muy cansada y tiene derecho a tener su intimidad, Luciana que está un poco angustiada, en parte probablemente por el problema de salud que usted tuvo recientemente, necesitaría dormir en su cama por unos días.
La madre contesta "Ah no, así no se puede, ella tiene que dormir en su cama, porque sino yo no puedo descansar".
El analista, ya un poco contrariado: "Bueno mire, usted me llamó a la noche, estaba desesperada, no sabía si recurrir a la policía o al SAME, tenía miedo que la lastimen. Ahora es la una de la mañana, así que si usted valora que yo haya venido en estas condiciones, le pido que acepte la propuesta, al menos provisoriamente.
-Bueno, pero no sé por cuanto tiempo.
Luciana le dice a su madre que se vaya porque quiere hablar algo más con el analista.
-Quería pedirle una cosa, pero no sé, me da miedo que usted no quiera.
-Bueno arriesgate.
-No se ría de mi pero quería pedirle que me diera un abrazo, como en las películas y me diga "Lucianita, va a estar todo bien".
-Bueno, le dijo el analista algo sorprendido, y durante algunos momentos Luciana se emocionó y el analista también.

 

Post scriptum

En "Variedades de la transferencia"(1) Winnicott amplia ese concepto fundamental al afirmar que no puede haber una neurosis de transferencia si no existe un yo intacto, una entidad instaurada que hubiera empezado a existir y un cuidado infantil suficiente en los comienzos.
Si esto no es así, con lo que nos encontramos es con un pseudo sí mismo, constituido por múltiples reacciones ante una sucesión de fracasos de adaptación. Así coexiste un verdadero sí mismo oculto, protegido por uno falso.
Cuando el yo está intacto y el analista da por sentado al cuidado infantil, el marco del análisis tiene menos importancia que la labor clásica interpretativa. En cambio, en la otra modalidad transferencial el énfasis está puesto sobre el marco.
El marco se refiere a todo lo que el analista dice y/o hace, es lo que Freud llamaba "el manejo de la transferencia". En la medida en que el marco se adapta a las necesidades del paciente, este percibirá una esperanza de que el verdadero sí mismo corra el riesgo de experimentar la vida.
Mientras que en la neurosis de transferencia, el pasado penetra en el presente, en la otra modalidad transferencial -cuando no hay un yo intacto- el presente retrocede al pasado y es el pasado. La adaptación suficiente por parte del analista, produce un movimiento del falso al verdadero self. El paciente desarrolla la capacidad de utilizar los limitados éxitos de adaptación del analista. Pero esto lo hace a través del uso de los fracasos del analista, esos fracasos tienen un carácter inevitable y la clave es que deben ser tratados como fracasos del pasado, fracasos que el paciente es capaz de percibir y -a partir de los cuales- sentir ira. El analista necesita utilizar sus fracasos en términos de lo que significan para el paciente.
Cuando, como en el caso de Luciana, se produce un episodio de acting, una puesta en escena; esto indica que el analista ha cometido una equivocación en la adaptación. El acting persiste hasta que el analista descubra el fracaso, y se lo explique al paciente para que éste pueda utilizarlo.
Si el analista se defiende a sí mismo, el paciente perderá la oportunidad de mostrar su enojo por un fracaso pasado, allí donde su ira se estaba haciendo posible.
Este trabajo resulta exigente ya que requiere sensibilidad del analista para adaptarse a las necesidades del paciente y el problema es que el analista no es la madre natural del paciente.
De esta manera la transferencia negativa del análisis neurótico, es reemplazada por la ira objetiva acerca de los fracasos del analista.
El episodio relatado, es producto de un fracaso originario, que transferido objetivamente en el análisis, llama la atención, demanda una presencia y permite algún tipo de reconocimiento, reparación y posicionamiento subjetivo.
Espero que esta breve crónica, les sea tan útil y sugerente como a mí

(1) Consultar "Aspectos metapsicológicos y clínicos de la regresión dentro del marco psicoanalítico" (1954), D.W.Winnicott, Escritos de pediatría y psicoanálisis, Ed. Laia, Barcelona, 1979

 


Copyright © 2003/2006 - Todos los derechos reservados -