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Experiencia del Análisis: ¿Experiencia del Inconsciente y/o del Ser?
Por Eduardo Smalinsky

Intentaré reflexionar sobre algunas observaciones clínicas, unas extraídas del campo de las fobias y otras de lo que se puede denominar fenómenos de desubjetivación.


En todas estas advierto, primero lo que puedo pensar como fracaso del otro, diferenciándolo de la falla y por otra parte la evidencia de que el tiempo, el espacio, el cuerpo e incluso el ser, son categorías no homogéneas, que se construyen y que necesitan del otro primordial, del ambiente para su advenimiento.

A partir de esto me interesó diferenciar a la experiencia del análisis, concebida como una experiencia del inconsciente, lo que clásicamente se denomina efecto sujeto, de lo que por otro lado podríamos llamar experiencia del ser, afín a las fobias, y a las manifestaciones clínicas que ponen de relieve angustias primitivas, o también llamadas angustias impensables. Serían concebidas como manifestaciones del des-ser, del no-ser, del cual no se pudo hacer una experiencia.

Comenzaré con un comentario de Winnicott en la introducción de "Realidad y Juego" de 1971:

"Pareciera que se hubiese olvidado ese territorio del desarrollo y la experiencia individual, a la vez que se concentraba la atención en la realidad psíquica, que es personal e interior y en su relación con la realidad exterior o compartida"

"La experiencia cultural no ha encontrado su verdadero lugar en la teoría empleada por los analistas en su trabajo y su pensamiento."

"Ha sido reconocida en la obra de los filósofos"

Winnicott se refiere a aquello que hace que la vida humana sea digna de ser vivida.
Advierte que la tarea de construir un sentido del ser (experiencia del ser) es parte de los problemas intrínsecos al existir humano desde sus inicios.
Esta tesis puede acercarse al pensamiento de Heidegger. La llamada teoría del desarrollo o de la maduración en Winnicott se ocupa del desarrollo del sentido del ser que es parte de la teoría de la transicionalidad.

En el primer capítulo de "Los bebés y sus madres", Winnicott escribe: "A la larga, el bebé se vuelve capaz de afirmar su propia individualidad y hasta de experimentar un sentido de identidad"

El concepto de sentido de identidad no es ingenuo. Mas adelante Winnicott escribe."Desde el punto de vista del bebé no existe nada mas que el bebé y en consecuencia, al comienzo la madre es parte de él". Y concluye "Esto es el comienzo de todo, y le da un sentido a palabras tan simples como ser"
Dice después. "Lo importante es que yo soy no significa nada, a no ser que en un comienzo, yo sea uno junto con otro ser humano que aún no se ha diferenciado. Por esta razón es más correcto hablar de ser que utilizar los términos yo soy, que pertenecen a la siguiente etapa".

Es decir que antes que exista el problema del yo, ya existe el problema del sentido del ser.
La semántica de la palabra "ser" dependería de la maduración de los modos del ser del bebé. En los comienzos (identificación primaria) se tratará de un ser impersonal, de un ir siendo.
Me interesa destacar entonces que la teoría del desarrollo o de la maduración, no es una lectura evolutiva o cronológica del individuo, sino que se refiere a los modos o estados del ser, que está determinado por las condiciones de la experiencia que le proporciona el otro primordial.
En este sentido sería interesante pensar que en el análisis, no sólo sería posible ubicar una experiencia del inconsciente, sino también una experiencia del ser.
La fobia a mi entender es la manifestación de un fracaso al nivel de la constitución de la experiencia en relación a los modos del ser.
Winnicott escribe: "Nunca se destacará lo bastante el hecho de que el ser es el comienzo de todo, sin el cual el hacer y el ser objeto carecen de significado."
Esto implica que el otro (la madre) antes de hacer cualquier cosa para o al bebé, tiene que dejar que este "sea", que constituya "una cantidad del simple ser" y que continúe siendo, es decir que advenga.
Desde esta perspectiva el lugar del otro, la madre o el analista podría denominarse "advenimiencial".
Entendemos que en Winnicott el ser humano tiene el carácter de devenir, de historicidad y no de sustancialidad. Se trata de un ser adviniente y se trata de que el "otro" posibilite y favorezca que el ser advenga.
Para Heidegger el sentido del ser es el advenir (Lat. Llegar a), lo que no está todavía ahí pero va llegando, el "ser ahí", el dasein.

Winnicott plantea tres operaciones fundamentales para el otro, el sostén, el manejo, y la presentación de objeto.
Esta última es la que puede posibilitar una experiencia al desarrollo del ser. Se trata de la experiencia de crear la realidad que se encuentra. Es una experiencia de la ilusión que será la base del contacto con la realidad externa. Este modo de acceso a la realidad constituye un modo de ser que se realiza en un espacio intermedio (potencial). La experiencia de satisfacción en Freud, no sería desde esta perspectiva mítica, sino que en el mejor de los casos se daría como la constitución de la ilusión de un encuentro-creación con un pecho que le pertenece al bebé y que el otro se ha ocupado de presentar en tiempo y forma, como para que el niño tenga la experiencia de haberlo creado, esa experiencia de omnipotencia es la que saca al bebe de la alucinación y la que va proveyendo al ser.
Este espacio difiere del espacio de la representación ya que no se trata de algo exterior, interno o externo, sino de un componente del "ser" o del "ir siendo". El niño no está en el "espacio potencial" sino que es ese espacio. El "entre" propio de lo transicional, no es un receptáculo, sino que es un mundo que se desarrolla durante la experiencia del jugar. El "entre", el espacio potencial es un espacio tiempo, ajeno al sentido dado en la representación.


Acudiré a Heidegger que en "Ser y Tiempo" caracteriza al ser, como un ser adviniente, como un ser en camino de, como un ser de cara a su muerte como la posibilidad más extrema de sí mismo.
Discrimina dos formas del tiempo, una concepción vulgar, que corresponde al tiempo de la cotidianidad, es la impropiedad del dasein, es el tiempo del reloj, el tiempo de la existencia impropia.
Y otro tiempo, original y propio que llamará temporalidad, entendido como "inexpresada vislumbre del evento que acaece como verdad del esenciarse del ser". Lacan diría como futuro anterior.
Nosotros podríamos pensarlo como inauguración y fundación del ahí, y me estoy refiriendo al ámbito del análisis como, inauguración y fundación de una experiencia temporal, espacial y/o corporal del ser. Sería el sostener en el análisis una perspectiva diacrónica de la constitución psíquica.

Lacan en el Seminario 9, clase del 6-12-61 dice: "Cuando hablamos de nuestra experiencia del ser…Es allí que algo distinto nos obliga a interrogarnos sobre el hecho de que la escansión en la que se manifiesta esta presencia en el mundo no es simplemente imaginaria, a saber que ya no es al otro al que aquí nos referimos, sino a este mas intimo de nosotros mismos del que intentamos hacer el anclaje, la raíz, el fundamento de lo que somos como sujetos.

Para pensar las consecuencias de esta experiencia del ser en la clínica, acudiré a un artículo muy original, de Ricardo Díaz Romero titulado "El ver y la mirada en la clínica psicoanalítica" allí dice que se introducirá en un camino que no es el que Lacan recorre en el Sem. 4 es decir la apuesta a que la fobia debía ser explorada en el campo significante exclusivamente.
Dice que de acuerdo a su práctica, salvo en fobias como síntomas o en momentos constitutivos en niños o púberes, no resulta eficaz que el analizante someta la palabra con la que designa al objeto fóbico a la asociación libre, es decir no es eficaz que la trate como un significante. Insistir en eso lleva a que no pase nada.
Habla de un paciente joven que le dice…"al salir de mi casa, siento que voy a descomponerme, a desvanecerme, y que todo fuera como un abismo, una cosa infinita, entonces desde los ojos envío hilitos, líneas hacia puntos destacados o salientes, de una casa, de un árbol, de la esquina y con eso se me pasa, pero debo caminar siguiendo una línea que haga posible mantener el espacio que se me armó, luego se hacen las calles, las casas y todas las cosas. A partir de ese momento yo ya podría contarlo pero antes solo podría dibujarlo."
El analista dice que interviene proponiéndole al paciente trabajar sobre ese espacio así creado, e introducirse juntos, de alguna forma para sostenerlo
Pasado un tiempo el joven comenta."Es raro que me pase lo que te conté, pero cuando me pasa pienso que voy a venir a contarlo y se me pasa.
Es decir que el espacio se sostiene ahora como una situación estructurada, con algo relativo a la transferencia. Lacan en el Sem. 4 dice "Se trata de restituir no una situación normal, sino una situación estructurada."
El analista se pregunta: ¿Qué estaba haciendo, como analista en la puerta de la casa de ese joven? ¿En que medida y desde que materialidad participaba de esa fantasmática? ¿Cuál era el lugar que la transferencia ofrecía para que eso funcione?

No pienso que eso era una interpretación ya que cuando él quería asociar yo le pedía que describa, que trace un espacio. Dice el analista que sabe que eso es una herejía al método freudiano, pero el escucho ese tendría que dibujarlo como la enunciación, de la misma forma en que un analista de niños sostiene el dibujo infantil con su propia mirada.

Concluyendo este analista propone que cuando nos encontremos ante lo que retorna con los viejos nombres de agorafobia o ataque de pánico, y donde no es posible explotar la vía de significante, apoyarse en otra enseñanza de Lacan que permitiría sostener una situación en la transferencia ante la fobia como estructura, las llamaría fobias "lacanianas".

Acudiré al trabajo sobre "El miedo al derrumbe" de Winnicott porque nos plantea este mismo problema, desde otra perspectiva. La de la constitución del psiquismo temprano y sus vicisitudes, estamos hablando de lo que acontece antes del estadio del espejo, en términos freudianos de la identificación primaria.

Winnicott sostiene que el miedo clínico al derrumbe, es el miedo a un derrumbe ya experienciado. Es el miedo a la agonía original que dio lugar a la organización defensiva desplegada por el paciente como síndrome mórbido.

Yo corregiría que el miedo al derrumbe se produce justamente, porque ese derrumbe, que aconteció, no pudo ser experienciado. Por eso pienso que el ámbito del análisis ofrece una oportunidad para que ese derrumbe sea experienciado de alguna manera. El dibujar, describir, trazar del paciente antedicho es el experienciar la constitución del espacio y del ser en ese espacio (ser en el mundo).

Winnicott se pregunta ¿Por qué sigue preocupándose el paciente por esto que pertenece al pasado? Dice que la agonía primitiva no puede convertirse en tiempo pasado a menos que el yo sea capaz de recogerla dentro de su experiencia presente.
Queda abierto el camino para experienciar la agonía en la transferencia, como reacción frente a las fallas y errores del analista.

Esta es una manera a mi entender, de introducir la falta, cuando lo que hubo fue fracaso. La falta como estructura puede habitar el significante pero no necesariamente es suficiente para la experiencia del ser, el ser puede no advenir si el otro no sostiene las condiciones de posibilidad de ese advenimiento.

Para finalizar comentaré brevemente una situación clínica que expone las dificultades sobre como tramitar psíquicamente la inscripción de una falta, cuando no están dadas las condiciones para que ese acontecimiento se produzca.

Se trata de una paciente de unos 30 años que atiendo hace varios años y que ha tenido otro tratamiento prolongado con anterioridad. Esta mujer cuenta con un narcisismo frágil, sumamente exacerbado y con un vacío que la hace convivir o bien en situaciones de excitación y exitismo, o bien llorando muy angustiada por cosas, que la mayor parte de los mortales consideraríamos bastante superficiales.
Creo que lo que he hecho durante estos años ha sido sostenerla y soportarla, para que pudiera hacer una experiencia de ese vacío y de la soledad que conlleva y que su existencia está bastante alejada de ese yo ideal que la empujaba hacia un todo lo puedo, infantil y obsceno. Después de varios años de hacer escenas en el consultorio, de caprichos infantiles de toda índole, que la dejaban siempre en un lugar de trágico drama, estábamos hablando de cuan insoportable ella se resultaba a sí misma, y de cuan insoportable podía resultarle a sus semejantes, que se alejaban de ella no por envidiar su talento, que podría ser en el mejor de los casos, el de una persona común sino porque sus caprichos y exigencias la tornaban desagradable a una gran cantidad de personas. Allí vino una pregunta temida, me interrogó ¿Yo te resulto, o te resulté insoportable?
Aunque dude y me dolía, pensé que lo mejor, después de tantos años era decir la verdad," Y si por momentos, me has resultado y me resultas insoportable. Eso no quita el aprecio que te tengo, pero mi trabajo ha consistido en soportar esa insoportabilidad hasta que estés en condiciones de hacerte cargo de ella".
Esto sucedió hace varios años, pero fue imborrable para ese tratamiento.
Ella lo recuerda y valora que haya reconocido algo de lo cual pudo empezar a apropiarse.

Para terminar citare a Hanna Arendt que dice

" Comprender es una manera
de reconciliarse con el tiempo;
no de resignarse a lo que es,
sino de volverse capaz
de acoger lo que advenga".

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