En todas estas advierto, primero lo que puedo pensar como
fracaso del otro, diferenciándolo de la falla y por
otra parte la evidencia de que el tiempo, el espacio, el
cuerpo e incluso el ser, son categorías no homogéneas,
que se construyen y que necesitan del otro primordial, del
ambiente para su advenimiento.
A
partir de esto me interesó diferenciar a la experiencia
del análisis, concebida como una experiencia del
inconsciente, lo que clásicamente se denomina efecto
sujeto, de lo que por otro lado podríamos llamar
experiencia del ser, afín a las fobias, y a las manifestaciones
clínicas que ponen de relieve angustias primitivas,
o también llamadas angustias impensables. Serían
concebidas como manifestaciones del des-ser, del no-ser,
del cual no se pudo hacer una experiencia.
Comenzaré
con un comentario de Winnicott en la introducción
de "Realidad y Juego" de 1971:
"Pareciera
que se hubiese olvidado ese territorio del desarrollo y
la experiencia individual, a la vez que se concentraba la
atención en la realidad psíquica, que es personal
e interior y en su relación con la realidad exterior
o compartida"
"La
experiencia cultural no ha encontrado su verdadero lugar
en la teoría empleada por los analistas en su trabajo
y su pensamiento."
"Ha
sido reconocida en la obra de los filósofos"
Winnicott
se refiere a aquello que hace que la vida humana sea digna
de ser vivida.
Advierte que la tarea de construir un sentido del ser (experiencia
del ser) es parte de los problemas intrínsecos al
existir humano desde sus inicios.
Esta tesis puede acercarse al pensamiento de Heidegger.
La llamada teoría del desarrollo o de la maduración
en Winnicott se ocupa del desarrollo del sentido del ser
que es parte de la teoría de la transicionalidad.
En
el primer capítulo de "Los bebés y sus
madres", Winnicott escribe: "A la larga, el bebé
se vuelve capaz de afirmar su propia individualidad y hasta
de experimentar un sentido de identidad"
El
concepto de sentido de identidad no es ingenuo. Mas adelante
Winnicott escribe."Desde el punto de vista del bebé
no existe nada mas que el bebé y en consecuencia,
al comienzo la madre es parte de él". Y concluye
"Esto es el comienzo de todo, y le da un sentido a
palabras tan simples como ser"
Dice después. "Lo importante es que yo soy no
significa nada, a no ser que en un comienzo, yo sea uno
junto con otro ser humano que aún no se ha diferenciado.
Por esta razón es más correcto hablar de ser
que utilizar los términos yo soy, que pertenecen
a la siguiente etapa".
Es
decir que antes que exista el problema del yo, ya existe
el problema del sentido del ser.
La semántica de la palabra "ser" dependería
de la maduración de los modos del ser del bebé.
En los comienzos (identificación primaria) se tratará
de un ser impersonal, de un ir siendo.
Me interesa destacar entonces que la teoría del desarrollo
o de la maduración, no es una lectura evolutiva o
cronológica del individuo, sino que se refiere a
los modos o estados del ser, que está determinado
por las condiciones de la experiencia que le proporciona
el otro primordial.
En este sentido sería interesante pensar que en el
análisis, no sólo sería posible ubicar
una experiencia del inconsciente, sino también una
experiencia del ser.
La fobia a mi entender es la manifestación de un
fracaso al nivel de la constitución de la experiencia
en relación a los modos del ser.
Winnicott escribe: "Nunca se destacará lo bastante
el hecho de que el ser es el comienzo de todo, sin el cual
el hacer y el ser objeto carecen de significado."
Esto implica que el otro (la madre) antes de hacer cualquier
cosa para o al bebé, tiene que dejar que este "sea",
que constituya "una cantidad del simple ser" y
que continúe siendo, es decir que advenga.
Desde esta perspectiva el lugar del otro, la madre o el
analista podría denominarse "advenimiencial".
Entendemos que en Winnicott el ser humano tiene el carácter
de devenir, de historicidad y no de sustancialidad. Se trata
de un ser adviniente y se trata de que el "otro"
posibilite y favorezca que el ser advenga.
Para Heidegger el sentido del ser es el advenir (Lat. Llegar
a), lo que no está todavía ahí pero
va llegando, el "ser ahí", el dasein.
Winnicott
plantea tres operaciones fundamentales para el otro, el
sostén, el manejo, y la presentación de objeto.
Esta última es la que puede posibilitar una experiencia
al desarrollo del ser. Se trata de la experiencia de crear
la realidad que se encuentra. Es una experiencia de la ilusión
que será la base del contacto con la realidad externa.
Este modo de acceso a la realidad constituye un modo de
ser que se realiza en un espacio intermedio (potencial).
La experiencia de satisfacción en Freud, no sería
desde esta perspectiva mítica, sino que en el mejor
de los casos se daría como la constitución
de la ilusión de un encuentro-creación con
un pecho que le pertenece al bebé y que el otro se
ha ocupado de presentar en tiempo y forma, como para que
el niño tenga la experiencia de haberlo creado, esa
experiencia de omnipotencia es la que saca al bebe de la
alucinación y la que va proveyendo al ser.
Este espacio difiere del espacio de la representación
ya que no se trata de algo exterior, interno o externo,
sino de un componente del "ser" o del "ir
siendo". El niño no está en el "espacio
potencial" sino que es ese espacio. El "entre"
propio de lo transicional, no es un receptáculo,
sino que es un mundo que se desarrolla durante la experiencia
del jugar. El "entre", el espacio potencial es
un espacio tiempo, ajeno al sentido dado en la representación.
Acudiré a Heidegger que en "Ser y Tiempo"
caracteriza al ser, como un ser adviniente, como un ser
en camino de, como un ser de cara a su muerte como la posibilidad
más extrema de sí mismo.
Discrimina dos formas del tiempo, una concepción
vulgar, que corresponde al tiempo de la cotidianidad, es
la impropiedad del dasein, es el tiempo del reloj, el tiempo
de la existencia impropia.
Y otro tiempo, original y propio que llamará temporalidad,
entendido como "inexpresada vislumbre del evento que
acaece como verdad del esenciarse del ser". Lacan diría
como futuro anterior.
Nosotros podríamos pensarlo como inauguración
y fundación del ahí, y me estoy refiriendo
al ámbito del análisis como, inauguración
y fundación de una experiencia temporal, espacial
y/o corporal del ser. Sería el sostener en el análisis
una perspectiva diacrónica de la constitución
psíquica.
Lacan
en el Seminario 9, clase del 6-12-61 dice: "Cuando
hablamos de nuestra experiencia del ser
Es allí
que algo distinto nos obliga a interrogarnos sobre el hecho
de que la escansión en la que se manifiesta esta
presencia en el mundo no es simplemente imaginaria, a saber
que ya no es al otro al que aquí nos referimos, sino
a este mas intimo de nosotros mismos del que intentamos
hacer el anclaje, la raíz, el fundamento de lo que
somos como sujetos.
Para
pensar las consecuencias de esta experiencia del ser en
la clínica, acudiré a un artículo muy
original, de Ricardo Díaz Romero titulado "El
ver y la mirada en la clínica psicoanalítica"
allí dice que se introducirá en un camino
que no es el que Lacan recorre en el Sem. 4 es decir la
apuesta a que la fobia debía ser explorada en el
campo significante exclusivamente.
Dice que de acuerdo a su práctica, salvo en fobias
como síntomas o en momentos constitutivos en niños
o púberes, no resulta eficaz que el analizante someta
la palabra con la que designa al objeto fóbico a
la asociación libre, es decir no es eficaz que la
trate como un significante. Insistir en eso lleva a que
no pase nada.
Habla de un paciente joven que le dice
"al salir
de mi casa, siento que voy a descomponerme, a desvanecerme,
y que todo fuera como un abismo, una cosa infinita, entonces
desde los ojos envío hilitos, líneas hacia
puntos destacados o salientes, de una casa, de un árbol,
de la esquina y con eso se me pasa, pero debo caminar siguiendo
una línea que haga posible mantener el espacio que
se me armó, luego se hacen las calles, las casas
y todas las cosas. A partir de ese momento yo ya podría
contarlo pero antes solo podría dibujarlo."
El analista dice que interviene proponiéndole al
paciente trabajar sobre ese espacio así creado, e
introducirse juntos, de alguna forma para sostenerlo
Pasado un tiempo el joven comenta."Es raro que me pase
lo que te conté, pero cuando me pasa pienso que voy
a venir a contarlo y se me pasa.
Es decir que el espacio se sostiene ahora como una situación
estructurada, con algo relativo a la transferencia. Lacan
en el Sem. 4 dice "Se trata de restituir no una situación
normal, sino una situación estructurada."
El analista se pregunta: ¿Qué estaba haciendo,
como analista en la puerta de la casa de ese joven? ¿En
que medida y desde que materialidad participaba de esa fantasmática?
¿Cuál era el lugar que la transferencia ofrecía
para que eso funcione?
No
pienso que eso era una interpretación ya que cuando
él quería asociar yo le pedía que describa,
que trace un espacio. Dice el analista que sabe que eso
es una herejía al método freudiano, pero el
escucho ese tendría que dibujarlo como la enunciación,
de la misma forma en que un analista de niños sostiene
el dibujo infantil con su propia mirada.
Concluyendo
este analista propone que cuando nos encontremos ante lo
que retorna con los viejos nombres de agorafobia o ataque
de pánico, y donde no es posible explotar la vía
de significante, apoyarse en otra enseñanza de Lacan
que permitiría sostener una situación en la
transferencia ante la fobia como estructura, las llamaría
fobias "lacanianas".
Acudiré
al trabajo sobre "El miedo al derrumbe" de Winnicott
porque nos plantea este mismo problema, desde otra perspectiva.
La de la constitución del psiquismo temprano y sus
vicisitudes, estamos hablando de lo que acontece antes del
estadio del espejo, en términos freudianos de la
identificación primaria.
Winnicott
sostiene que el miedo clínico al derrumbe, es el
miedo a un derrumbe ya experienciado. Es el miedo a la agonía
original que dio lugar a la organización defensiva
desplegada por el paciente como síndrome mórbido.
Yo
corregiría que el miedo al derrumbe se produce justamente,
porque ese derrumbe, que aconteció, no pudo ser experienciado.
Por eso pienso que el ámbito del análisis
ofrece una oportunidad para que ese derrumbe sea experienciado
de alguna manera. El dibujar, describir, trazar del paciente
antedicho es el experienciar la constitución del
espacio y del ser en ese espacio (ser en el mundo).
Winnicott
se pregunta ¿Por qué sigue preocupándose
el paciente por esto que pertenece al pasado? Dice que la
agonía primitiva no puede convertirse en tiempo pasado
a menos que el yo sea capaz de recogerla dentro de su experiencia
presente.
Queda abierto el camino para experienciar la agonía
en la transferencia, como reacción frente a las fallas
y errores del analista.
Esta
es una manera a mi entender, de introducir la falta, cuando
lo que hubo fue fracaso. La falta como estructura puede
habitar el significante pero no necesariamente es suficiente
para la experiencia del ser, el ser puede no advenir si
el otro no sostiene las condiciones de posibilidad de ese
advenimiento.
Para
finalizar comentaré brevemente una situación
clínica que expone las dificultades sobre como tramitar
psíquicamente la inscripción de una falta,
cuando no están dadas las condiciones para que ese
acontecimiento se produzca.
Se
trata de una paciente de unos 30 años que atiendo
hace varios años y que ha tenido otro tratamiento
prolongado con anterioridad. Esta mujer cuenta con un narcisismo
frágil, sumamente exacerbado y con un vacío
que la hace convivir o bien en situaciones de excitación
y exitismo, o bien llorando muy angustiada por cosas, que
la mayor parte de los mortales consideraríamos bastante
superficiales.
Creo que lo que he hecho durante estos años ha sido
sostenerla y soportarla, para que pudiera hacer una experiencia
de ese vacío y de la soledad que conlleva y que su
existencia está bastante alejada de ese yo ideal
que la empujaba hacia un todo lo puedo, infantil y obsceno.
Después de varios años de hacer escenas en
el consultorio, de caprichos infantiles de toda índole,
que la dejaban siempre en un lugar de trágico drama,
estábamos hablando de cuan insoportable ella se resultaba
a sí misma, y de cuan insoportable podía resultarle
a sus semejantes, que se alejaban de ella no por envidiar
su talento, que podría ser en el mejor de los casos,
el de una persona común sino porque sus caprichos
y exigencias la tornaban desagradable a una gran cantidad
de personas. Allí vino una pregunta temida, me interrogó
¿Yo te resulto, o te resulté insoportable?
Aunque dude y me dolía, pensé que lo mejor,
después de tantos años era decir la verdad,"
Y si por momentos, me has resultado y me resultas insoportable.
Eso no quita el aprecio que te tengo, pero mi trabajo ha
consistido en soportar esa insoportabilidad hasta que estés
en condiciones de hacerte cargo de ella".
Esto sucedió hace varios años, pero fue imborrable
para ese tratamiento.
Ella lo recuerda y valora que haya reconocido algo de lo
cual pudo empezar a apropiarse.
Para
terminar citare a Hanna Arendt que dice
"
Comprender es una manera
de reconciliarse con el tiempo;
no de resignarse a lo que es,
sino de volverse capaz
de acoger lo que advenga".