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Encuentros con un niño que sueña
por Silvana C. Balian

Trabajo presentado en el Ciclo: “La posición del analista en la clínica con niños”, organizado por la Lic. Marisa Dominguez en la Sociedad Porteña de Psicoanálisis.

Pintura: Roberto Matta


El proyecto terapéutico que se propone en este tratamiento es una paradoja: ayudar a que un niño recupere su niñez. El recorrido y la estrategia –como no podía ser de otro modo- lo propone el propio niño, y se hará de la mano, o mejor aún, se hará enhebrando la travesía en una serie de sueños.

 

 

Voy a relatar el tratamiento de un niño llamado Maxi, en el que a través de los sueños fuimos recorriendo juntos un camino sinuoso y creativo hacia el inconciente. Mediante este trabajo, el niño encontró un modo de elaborar una historia marcada, por un lado, por la muerte de seres queridos, y por otro lado, por un fuerte deseo que lo alojó como sujeto. Esta elaboración por medio de sus sueños, sus relatos y sus juegos le permitió tramitar duelos, luchar contra el mal, para finalmente reencontrarse con su niñez.

Hola quería conocerte…Te traje algo…”, dice en su primer encuentro conmigo, y saca de su bolsillo un papel doblado escrito por él, al que titula “Mi sueño”… Así comenzó una serie de encuentros con Maxi, cada encuentro con un sueño, que para su sorpresa y para la mía, el mismo acontecía la noche previa a la consulta. Pero antes… algunos datos de su historia que me parecen significativos.

La consulta la realiza Gladis, quién es la sobrina de la bisabuela de Maxi. Trae consigo una carpeta con documentaciones (DNI, partida de nacimiento, libreta de matrimonio de los padres de Maxi, vacunas, certificados de defunción) que nos sirven a la hora de armar juntas algunos momentos de la historia del niño. Como si, algunos de sus dichos se crearan a partir del documento, y algunos otros fueran avalados por el mismo. Trae escrita la historia, los documentos hablan… quieren decir…

Cabe aclarar que Gladis conocía muy poco la historia de Maxi. Muchos datos y acontecimientos de la historia los dedujo a través de algunos recuerdos que su madre le transmitió, algunos otros estuvieron como resultado de investigar en la familia a través de primos de ella, entre otros. Otras cosas se enteró por vecinos del niño. Y por las fotos. Juntas fuimos reconstruyendo sesión a sesión la historia de Maxi con mucha inquietud y entusiasmo. El escritorio estaba lleno de papeles y fotos, junto con el relato de ella, deducciones de las dos y construcciones acerca de la historia.

Maxi nace en septiembre de 1997, en la casa de su familia materna. Vive allí hasta sus 5 meses de vida, momento en que su abuela materna “los echa sin nada” a Maxi y a su madre. Deambulan por las calles, el bebé está envuelto en una sábana y la madre sin saber que hacer ni a donde ir, “lo quiere regalar”. Al enterarse Pepe, padre de Maxi, se los lleva a vivir con él. Dos años después, en octubre de 1999 hacen los tres el certificado de nacimiento, y allí Pepe lo inscribe con su apellido. En noviembre del mismo año sus padres se casan y viven con la familia paterna. En marzo de 2000, fallece la mamá de Maxi.

Frente a esta situación Pepe se deprime mucho, se aferra a su hijo y pasan gran parte del tiempo encerrados en una piecita del fondo.

Al año y medio, fallece Pepe a causa del HIV igual que su mujer, internado en un hospital público (noviembre de 2001), y no le dicen al niño, que en ese momento recién cumplía 4 años, la verdad sobre la muerte de su padre. Solo le dicen que se fue y sostienen esta versión a lo largo de un año. Maxi cree en todo ese tiempo que el papá lo había abandonado y que no lo quería. Frente a la gran tristeza del niño y a las preguntas de porque su papá lo había abandonado, deciden decirle la verdad, que con sorpresa lo alivió.

Cuando Gladis relata con papel en mano estos datos… fechas de DNI, partidas de nacimiento, Fecha de matrimonio e inscripción del niño en la libreta como hijo de los dos, fechas tan cercanas, pensamos juntas….y dice “parece que mi primo quería dejar algunas cosas en orden, que no se dudara que Maxi era su hijo, salvaguardando la pareja hasta con el matrimonio”. Sin lugar a dudas, Maxi tenía un lugar muy fuerte en el deseo del padre.

Tiene una tía, Alicia, hermana del padre, quien “no lo quiere” ya que sostiene que el niño no es el hijo de su hermano. Lo maltrata, le pega, lo desprecia. Ella es uno de los personajes principales en los sueños de Maxi.

Gladis dice: ¿Qué importa si era el hijo biológico de mi primo? Él jamás dudo de que Maxi fuera su hijo, y lo crió como tal, lo quería mucho y le dio el apellido.

Tiene hermanos por parte de su madre, a los que vio solo una vez, encuentro este que no fue muy feliz, ya que al regresar del encuentro tenía otra ropa que no era la suya, rota y sucia y sin sus juguetes, magullado. No tiene relación con su familia materna.

Su abuela paterna fue asesinada por su abuelo cuando el papá de Maxi era un niño. Actualmente, continúa en prisión.

Tras la muerte de sus padres, queda al cuidado de su bisabuela paterna quién también cuidó al padre y a la tía de Maxi. Vive solo con esta mujer muy mayor. Ella lo cuida mucho y lo defiende de los maltratos que intenta profesar Alicia. En mayo de 2007, su bisabuela se enferma y la internan. Mientras tanto, Maxi se queda en la casa de su tía Alicia (hermana del padre) por unos días.

Gladis, quien asiste a la consulta, va al hospital a visitar a su tía (bisabuela de Maxi) y la misma le pide a modo de testamento su último deseo: que vaya a buscar a Maxi y que lo cuide por ella. Al otro día muere.

A partir de ese momento, Maxi se va a vivir con Gladis, quien dio su palabra y cumple con ella. Gladis vive con su marido y sus dos hijos adolescentes en un barrio muy carenciado de la capital federal. Todos los integrantes de la familia lo reciben con mucho afecto y lo aceptan rápidamente.

Interrogo un poco acerca de si ella quería llevarse a Maxi a vivir con ellos, y se emociona mucho y dice “Que voy a hacer… no lo voy a dejar en la calle”. Y empieza a contar las cosas que tiene destinadas para él: que vaya al mismo colegio secundario que su hijo mayor, que es una escuela técnica que le va a dar herramientas para la vida, me cuenta que le hicieron un cumpleaños sorpresa, que pidió la guarda del niño y que para él quiere lo mismo que para sus hijos: igual educación, cariño y crianza. Se comunicó con familiares para que entre todos le puedan armar un álbum de fotos para regalárselo a él.

Van a buscar sus cosas a la casa: ropa, juguetes, dinero…. Pero nada de eso encontraron. Solo había una bolsa con restos de juguetes, ropa sucia y rota. Lo bueno no estaba y sus ahorros tampoco – todo se lo habría llevado Alicia...

Cambio de escuela a mitad de año (de un colegio en monte chingolo pasó a un prestigioso colegio de capital) y ya no se queda solo. Tiene amigos en el barrio y hasta una novia.

Quiere cambiarse de nombre, ponerse como segundo nombre el nombre del padre.

Desde el nuevo colegio, fue entrevistado por el EOE ya que presentaba algunas dificultades en su aprendizaje. Allí el niño cuenta cómo se sentía y lo bien que le hizo hablar con alguien. Por este motivo, lo derivan del colegio ya que el manifestó “necesitar hablar con alguien de las cosas que le pasa y siente”.

Gladis aclara que Maxi estaba muy ansioso por conocerme.

Al momento de la consulta recién cumplía sus 10 años.

Los encuentros

Como anticipé en un comienzo de mi relato, los encuentros con Maxi transcurrieron entre sueños y recuerdos. La línea de mis intervenciones iba por el lado de acompañar el relato del niño y propiciar a que el mismo continúe en su máximo despliegue, tanto por medio del dibujo, la escritura y, por supuesto, no podía faltar el juego.

Luego de entregarme su sueño, me dice:

- Leélo en voz alta.

Comienzo a leer y él va agregando datos, al modo de detalles esclarecedores o quizá asociaciones. Paso a relatarlo.

Mi sueño… soñé que a mi tía yo la perdoné y ella sacó un cuchillo y me quería matar y apareció mi bisabuela y se puso en el medio… y yo estaba ahí pero ellos no me veían y yo me sentí mal. Este sueño para mí quiere decir algo pero no sé”.

Aclaraciones…

YO LA PERDONE… mi tía Gladis dice que no tengo que sentir odio, que tengo que perdonar. Mi tía Alicia no me quiere, me lo dijo en mi cara. Me pegó un cachetazo. Hacía llorar a mi bisabuela. Le hacía subir la presión a mi bisabuela.

BISABUELA…estaba sin su bastón. Hubiera querido tener ese bastón, porque en la punta tenía una forma que se parecía a un arma y jugaba mucho con el. Mi bisabuela siempre me defendió de Alicia.

La crueldad del personaje no tiene límites, él la perdonaba de los maltratos que ella profesaba, sin embargo ella arremetía con quererlo matar… y su bisabuela, fiel cuidadora lo defendía con uñas y dientes, como siempre.

Insistía que sus sueños significaban algo y que no sabía qué, marcaba una fuerte convicción en ellos. Compartí con él esta teoría y le dije que juntos íbamos a tratar de resolver estos enigmas.

Al siguiente encuentro dice que quiere hablar. Trae un muñeco de plástico y lo pone arriba del escritorio. Fue muy fuerte la presencia de ese muñeco. Era uno de esos muñecos de goma con chifle, un conejo, bastante maltrecho, sucio, roto, realmente horrible. Dice:

  • Es lo único que me quedó de mi bisabuela, se llama como ella, se lo regaló su perro que lo sacó de la basura y ella lo limpió y me lo regaló a mí.

- Tuve otro sueño.

Me pide que lo anote y empieza a relatar:

Estaba mi tía gladis que es un Médium –aclara que hay una serie televisiva que se llama médium donde hay una mujer que sueña y dice lo que pasó o lo que esta pasando, por ejemplo si un nene es secuestrado y esta en peligro- y esa médium sueña que hay una mujer que es su tía Alicia con un bebé en brazos, que era un muñeco, como éste- señala al conejo- Se tiraba ella al río y lo tiraba al muñeco que era yo. Para mí este sueño significa algo”.

Le pregunto si tiene algún muñeco con su nombre, y dice que tuvo uno que se subía a la mesa y picaba a ese muñeco que había traído. Era un gallito. Empieza a hablar de los gallitos que tenían los nombres de su familia. En su relato, los gallitos se empiezan a morir porque hay una rata que se los come, la rata mata a Maxi, a Pepe y a un gallito negro que le gustaba mucho, también mata a un pajarito que él cuidaba y estaba herido. Se angustia y dice: ¿Por qué se mueren todos los animales que quiero?

Me pregunto, ¿quién es la rata? La que traga y no devuelve nada, la que se lleva todo lo bueno, la que busca matar, la que quiere el mal como el personaje que encarna Alicia en sus sueños. Tanto la rata como Alicia vienen a representar el mal, contra el cual debe luchar.

¿Y el médium? El pasador, el que transmite algo de su propio decir. Ese que revela el enigma, lo hace público, lo descifra, lo dice. En este caso, representado por su tía gladis. Digo en este caso, porque mas adelante aparecen otros representantes que toman el lugar de médium.

Y se viene la confesión:

-Hay algo que no se lo conté a nadie… el muñeco- ese que estaba allí arriba- me habla en sueños.

- ¿Cómo es eso que te habla? ¿Qué dice?

- Habla, pero con la voz de mi papá, de mi mamá, de mi abuela. A veces sueño con mi papá, con mi abuela – se refiere a su bisabuela- , pero con mi mamá nunca. La quiero ver, ¿Por qué me habla a través del muñeco? Quizá para que no me asuste, no?

- Y… puede ser.

- Yo creo que el espíritu de la gente que me quiere utiliza distintos cuerpos para poder estar cerca mío. Por ejemplo, mi papá a veces está en el cuerpo de Frank, (un compañero de la escuela) cuando hace la vertical. Y mi abuela está en el cuerpo de Sebas cuando corre. Los espíritus entran y salen del cuerpo.

Aparecen otros pasadores representados por el muñeco, y sus amigos. En todos las situaciones que relata, los pasadores o médiums son personas queridas - amigos y Gladis- , u objetos preciados “lo único que le queda de su bisabuela”, ese muñeco que trae con él.


Con sorpresa, pero tratando de encontrarle también un significado a este fenómeno tan particular, dice:

  • Yo no sé por qué, pero siempre sueño uno o dos días antes de venir acá.

O sea, no sé porqué, pero seguro que por algo es. Es contundente el valor que le da a los sueños como producto enigmático: sus sueños algo quieren decir.

Trae su sueño anotado en un papel con forma de corazón, titulado “mi sueño”. Me pide que lo lea en voz alta.

- “Estaba en mi casa y sacaba los juguetes, los autos, uno que me regaló mi abuela y otros que me regalaron, los estaba ordenando. Había un auto rojo que era malo, era malo porque era Alicia y me convertí en un auto y Alicia me chocaba”.

A medida que iba leyendo, agarró espontáneamente una hoja y comenzó a dibujar la escena de su sueño.

Aquí observo que sucede algo distinto, aparece un hacer distinto con ese sueño, ya no solo lo escribe sino que va a trazar un dibujo espontáneo al modo de “vos lee lo que escribí que yo te sigo, dibujando - elaborando”. Otra vez Alicia, fiel representante del mal. Si bien, no sueña exactamente lo mismo, aparece una escena a repetición: el personaje de Alicia que lo quiere matar, siendo ella en persona o representada por distintos objetos (auto), animales (dinosaurio, dragón) y máscaras (mounstruo).


Tiene una billetera en la mano y me muestra que adentro conserva una tarjeta con sus datos personales, y del otro lado de la misma escribió algunas cosas. Me la arrebata de la mano y me dice: “no te la quiero mostrar”. Le digo que bueno, si no quiere está bien, pero que me causaba mucha intriga esa tarjeta, que dirá esa tarjeta!!! Y dice, bueno, te la muestro pero… no le cuentes a mi tía Gladis.

Para mi sorpresa allí estaba escrito su pequeño testamento, que decía: “Maxi Bolaño. Si me pasa algo le dejo la mitad de las cartas a Frank y la otra mitad a Sebas. Mis juguetes también. Firma y aclaración”.

- Le tengo miedo a la muerte. Si pudiera pedir tres deseos serían:

1- Vida eterna

2- Vida eterna para Sebas y Frank

3- Revivir a mi bisabuela, a mi papá y… a mi mamá no estoy muy seguro.

Y… como para no tenerle miedo, la muerte, se llevó a los que más quería y ahora lo acecha en sus sueños, personificados en la persona que no lo quiere y quien fue mala con él “su tía Alicia”, que le viene perfecto para encarnar a ese personaje.

Luego de este encuentro empezó a surgir en las sesiones la cuestión de él como el heredero de la casa de su abuela y de su padre. Quiere hablar… extraña la casa donde vivía antes, quiere ir a verla, porque se olvidó, porque quiere anotar las cosas que falta para poder decírselo al juez. Le pido que me cuente cómo es la casa y empieza a dibujar un plano muy minuciosamente con todos los detalles de las cosas que había y como los muebles estaban instalados. En un momento se cansa de dibujar y dice BASTA!!! Le pregunto que le falta, y señala en el plano: “acá hay un muerto, perdón me equivoque, un mueble. Un mueble donde había muñecos”.

Esa casa me pertenece, yo soy el… no me sale ¿Herededo?

Me pregunto ¿Que función cumple un testamento para este niño?. El armado del testamento viene a signar el destino de lo amado. Para la bisabuela de Maxi, lo amado era el niño y pensó que el mejor lugar que podía tener él era al lado de Gladis. Como si Maxi fuera su tesoro y lo dejara en buenas manos. Así como el padre deja un terreno fértil para su hijo, en la casa de su abuela la mujer que lo crió, además de no dejar dudas de que el niño fuera su hijo. Y Maxi… también arma su testamento con sus tesoros, sus juguetes!!! Para que queden en buenas manos, de sus mejores amigos.

Un día, debido a un feriado cambio el día, horario y lugar de atención. Él llega desorientado, y me dice “Silvana hoy no sé que pasó, no soñé nada”, con cierto dejo de desilusión.

Y luego, continuaron los sueños, donde luchan el hombre de acero (se identifica él) con el dragón de metal que lo quiere matar con un cuchillo, pero reviviendo gana la batalla él. Ahora los relata, yo los anoto y del otro lado del papel él los ilustra.

Me pregunta si guardo las cosas que hace él, sus sueños y dibujos. Le digo que sí y pide que se lo muestre. Se queda conforme con ello.

Trae un recuerdo ¿infantil? de la misma manera que trae a los sueños, escrito en una de sus hojas con dibujos. “Recordé cuando era chico me daba ganas de llorar”. Y escribe que recuerda que una vez estando en la casa de Alicia, ésta le pegó una cachetada y le hizo sangrar la nariz. Estaba tenso, enojado y angustiado. Le pregunté que quisiera decirle a Alicia. Y responde, todo lo que me hizo y PEGARLE. Le doy una muñeca y le dije, decile lo que quieras. Él buscó entre los juguetes y encontró un dragón. “este soy yo”. Estuvo durante toda la sesión luchando, yo manejaba a Alicia con sus indicaciones. Él la mataba pero ella revivía y la volvía a matar.

Luego de esta sesión, sigue soñando con Alicia que lo persigue y lo quiere matar, pero ahora empieza a defenderse. A medida que empieza a jugar se defiende en sus sueños del mal. Retorna al juego (de transferencia) que se va repitiendo sesión a sesión: las luchas con Alicia, hay amigos de cada uno que los ayudan a luchar, una máquina de hacer cosquillas que de repente pincha y tortura, ladrillos, palos, fierros, el placard de Alicia lleno de secretos terribles. El armado de la escena es siempre una casa. Se matan y reviven en sucesivas ocasiones. Finalmente, en cada juego Alicia muere.

Los sueños eran muy parecidos a su juego…hasta que finalmente solo quedó el juego para luchar con Alicia. Y empezó a soñar cosas lindas. Empezó a escribir canciones cuyos títulos eran “Peleados por un juego” (pelea de dos amigos que se vuelven a juntar), “Me gustas” (amor), “Mi familia y mis amigos”, “El sueño de nacer”.

Luego de varios meses con el mismo juego, dice: no soñé nada malo, ahora sueño cosas lindas, que me compro ropa, con Sofía.

Hasta que viene un día y me dice que me tiene que decir algo, pero que lo va a decir al final. Primero tiene que jugar con un juego que esté sano hasta el final. Después busca la muñeca que hacía siempre de Alicia y le dice “hoy va a ser la última vez que juego con vos”. Al terminar la sesión dice que no se anima a decírmelo. Le digo que si quiere lo puede escribir y acepta. Escribe “No quiero venir más”.

Le pregunto por qué y responde: Porque ya no sueño cosas feas y mis amigos me esperan para jugar a la pelota. Acepto su decisión y dejo abierto el espacio para consultas.

 



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