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La Verdad en Heidegger
Por María Carla Viera

El oscurecimiento del mundo jamás alcanza a la luz del ser.
Llegamos muy tarde para los dioses y muy pronto para el ser.
Cuyo poema comenzado es el hombre
Solo esto: Avanzar en una estrella
Pensar es limitarse al pensamiento, que,
como una estrella, queda, una vez en el cielo del mundo.
Heidegger (De la experiencia del pensar de 1947)

Pintura: Gustavo Lopez Armentia

 

Martín Heidegger, un filósofo alemán que generó controversias por habérsele relacionado con el nacional-socialismo lo cual no impidió que ejerciera gran influencia en los pensadores del siglo XX.

Su obra tuvo como eje la pregunta por el ser. Heidegger restituye la pregunta fundamental por el ser, como un preguntar acerca de la esencia de la verdad del ser.
Su propuesta fue salvar al ser del olvido en el que había quedado sumergido con la doctrina de Platón. Había quedado oculto bajo el ente1 y su utilidad, donde se interpela al ser desde un que-hacer, las respuestas al ¿para qué? ¿para qué sirve tal o cual ente? no dan lugar a ninguna pregunta más.
Por lo cual se propone retornar a los orígenes, antes del olvido, a “la palabra verdadera de los filósofos pre-socráticos”, y otorgarle al ser una verdadera primacía.

Voy a tomar especialmente dos artículos de Heidegger que me parecieron fundamentales en cuanto al tema de “La verdad”: “De la esencia de la verdad” de 1930 y “Hölderlin y la esencia de la poesía” de 1936. 

En “De la esencia de la verdad” hace un recorrido desde el concepto corriente de verdad, pasando por la “teoría de la adecuación”2 avalada por la fe cristiana que cierra la pregunta y no da lugar a otro cuestionamiento.

Heidegger busca en los discursos que hablan sobre la verdad del ser pero también busca en lo no-dicho y así llega hasta el origen de la metafísica. Los filósofos pre-socráticos le aportan el término de ALETHEIA (ἀλήθεια), que significa desocultamiento, desvelamiento. Visión de la forma o perfil de lo que “es” verdaderamente y que se haya oculto bajo el velo de la apariencia. Con el acto de desvelamiento, sacar el velo, nos transporta a una idea de verdad más originaria, diferente a la que encontramos en la proposición, en la conformidad del enunciado con la cosa que representa.
Dice Heidegger: “En el desocultamiento se puede ubicar el comienzo de la historia, cuando el primer pensador se pregunta ¿Qué es lo ente? despojándose de todo conocimiento previo, cuyo efecto es el encubrir”.
El encubrimiento es el no-desocultamiento y por ende la no-verdad más auténtica. Es a lo que Heidegger llama MISTERIO. Misterio que penetra y domina todo el “ser aquí”3 del hombre. Ese misterio es lo que aparece como lo primero que está oculto. Tanto la verdad presentada como aletheia (ἀλήθεια) como su contraparte la no-verdad se pertenecen mutuamente y remiten al ámbito aún no experimentado de la verdad del ser.

El hombre histórico tiene la tendencia a aferrarse al ámbito de lo factible y accesible por lo cual el encubrimiento se encuentra sumido en el olvido (en cuanto acontecimiento fundamental), situación que se admite de vez en cuando. Pero el olvido no consigue eliminar el misterio olvidado del DASEIN4,  sino que por el contrario le presta a la aparente desaparición de lo olvidado una presencia propia… Sin saberlo este modo de aferrarse se basa en la relación en la que consiste el Dasein y por la que no solo ex – siste sino que al mismo tiempo insiste, se pone terco y persiste en aquello que le ofrece el ente.
Ex – sistiendo el Dasein insiste. También en la existencia insistente predomina el misterio, pero en cuanto la esencia olvidada y por tanto inesencial de la verdad. El insistente entregarse a lo accesible y tomar medidas normativas aparta a la humanidad del misterio. Esto que hace el hombre ir de una cosa accesible a la otra pasando de largo el misterio es lo que llamamos ERRAR. Dice Heidegger “El hombre anda errante, en el sentido de equivocarse, pero también en el sentido de vagar y extraviarse. El ERRAR forma parte de la constitución íntima del ser – aquí en el que se haya inmerso el hombre histórico. Se trata de un errar que lo domina, lo confunde. Pero esta confusión que surge de vez en cuando contribuye a la posibilidad de no dejarse confundir, desde el momento en que se experimenta el propio ERRAR y no deja de mostrar el MISTERIO. Esto significa que algo del Misterio se devela.

Casi finalizando el texto dirá: La pregunta por la esencia de la verdad encuentra su respuesta en la frase: “La esencia de la verdad es la verdad de la esencia”.
El sujeto de la frase es LA VERDAD DE LA ESENCIA. No se trata de una frase en el sentido de un enunciado sino que es el decir de un giro dentro de la historia del ser. Y como al Ser le es inherente un cubrir que aclara, el ser se manifiesta inicialmente a la luz de la sustracción encubridora. El nombre de este claro es Aletheia (ἀλήθεια).

Les había comentado que Heidegger restituye la pregunta fundamental por el Ser, entendida como el preguntarse por la esencia de la verdad del ser. De aquí su interés por la poesía que lo lleva en la dirección al des – ocultamiento del ente.

Heidegger  toma a un poeta alemán llamado Hölderlin, su elección no fue por la belleza literaria de su poesía sino por un interés ontológico. Como él lo menciona: “…únicamente porque está cargada con la determinación poética de poetizar la propia esencia de la poesía. Para Heidegger, Hölderlin “es el poeta del poeta”, el poeta esencial.
¿Qué nos dice acerca de la poesía?
“La poesía se muestra en la forma modesta del juego, se trata de un juego de palabras sin lo serio de la acción y de la decisión. Según Hölderlin “la más inocente de las ocupaciones”. En contraposición Hölderlin también va a mencionar al lenguaje (material de la poesía) como “el más peligroso de los bienes”.

En el texto “De la esencia de la verdad” Heidegger  habla del límite del lenguaje cuando dice que “La verdad no habita originariamente en la proposición”. Con esto se refiere a la trabazón existente entre palabra y cosa. El lenguaje no puede decirlo todo.
Por otra parte, lo que ingresa en el discurso se dialectiza, se desgasta, se reduce. Introduciendo a la verdad del ser como esencia y como originaria nos remite a aquello que “permanece”. Desde el pensamiento griego La verdad era idéntica a la Realidad y esta a La Permanencia, a lo que “es” en el sentido de “ser siempre”. “Lo permanente” era concebido como lo verdadero frente a lo cambiante.
Dirá Heidegger: “Lo permanente lo instauran los poetas”, decíamos que no es el lenguaje lo que permanece. Entonces
¿Qué es eso que permanece? Lo que permanece es LA VERDAD. La verdad que surge en lo indecible de la poesía, que “se muestra” en los umbrales del lenguaje común. El decir poético lo intima a “SER” y a permanecer de acuerdo a un movimiento que le es propio, cuestionando toda lógica de sentido. Extrayendo algo del misterio… por obra del acto poético.

La investigación, la exploración, las teorías sobre la verdad quedan pegadas al ente, en tanto pensadas, ingresan al ámbito del decir, en el plano del conocimiento que  acota, cierra, lejos de la apertura necesaria para dar lugar al surgimiento de la verdad como  “algo que se dá”, como acontecimiento5, producto del preguntar fundamental. Allí reside el secreto, en el preguntar por la verdad del ser, es en ese mismo trayecto que algo de la verdad “se muestra”. Ese MOSTRAR consiste en “dejar-ver-algo”, distinto a mostrarlo deliberadamente, ese “algo” es lo que se muestra, pero lo que se muestra no es este o aquel ente según el modo común del aspecto y la apariencia, lo que se “muestra” es lo ente en “su pura presencia”6.

El hombre vulgar (aferrado al ente) degrada el lenguaje a un simple instrumento de comunicación, a un útil. Heidegger dirá: “Es el lenguaje quien habla” y cuando el ser escucha la exhortación del lenguaje que habla en lo poético y se consuma el poetizar, la relación de señorío queda invertida. Y es gracias a esta inversión que “…poéticamente habita el hombre sobre esta tierra”7.
Habitar poéticamente… significa estar en la presencia de los dioses y ser tocado por la esencia de las cosas. Se habla aquí de habitar no en el sentido de morada, de una espacialidad, sino en el sentido de “lugar existencial”, otro texto8 lo mencionará como “espacio de juego temporal de la verdad del ser”. Este es un habitar entre el cielo y la tierra. “Entre” como preposición ontológica que entrelaza. Una vez que se alcanza el espacio sagrado (donde los dioses y los hombres se reúnen según Hölderlin, dioses portadores de la verdad del ser, que no crean sino revelan, desocultan) y se habita en él, no hay ya diferencia entre el decir y el no-decir, entre el conocimiento y el no-conocimiento, sino un “ser” disponible, abierto a la corriente de la verdad del ser y a permitir su despliegue. 

En el primer texto citado Heidegger deja expresado: “La progresión del preguntar es, en sí misma, el camino de un pensar que en lugar de proporcionar representaciones y conceptos se experimenta y se pone a prueba como transformación de la relación con el ser”. Habiendo pasado por el pensar metafísico y sus distintas concepciones de verdad, como conformidad hasta llegar a la verdad como encubrimiento y errar pone en marcha una transformación en el preguntar que forma parte de la superación de la metafísica.

Por eso el decir metafísico, filosófico sobre la verdad del ser termina siendo solo eso: “un decir acerca de…”. La verdad del ser se da… como acontecimiento, como evento, una experiencia fuera de discurso… Este acontecimiento se pagará con el precio de la angustia (potencia ontológica del ser) que lo trae a la existencia genuina, en tanto experiencia de la nada que lo arranca al ser de su estado de caído en lo ente para conducirlo al camino del poder ser propio.

Para terminar cito a Rüdiger Safranski, un escritor alemán que escribió la biografía de Heidegger:
“El pensamiento del ser es para Heidegger este movimiento lúdico del mantener abierto el horizonte inmenso de las posibles relaciones con el ser. Por eso tampoco podemos preguntar a Heidegger que es el ser, pues entonces pediríamos una definición de algo que es ello mismo el horizonte de toda definición. Y porque la pregunta del ser es esta apertura de horizonte, su sentido no puede estar en que se le de una respuesta. Una de las fórmulas de Heidegger para el rechazo de la suposición de que se llega finalmente a dar respuesta a la cuestión del ser se encuentra en las lecciones sobre Nietzche: “con el ser no hay nada que hacer”…Esto significa: el ser no es algo a lo que podamos agarrarnos. Es lo simplemente disolvente en relación con las concepciones del mundo, que se encaminan a fijar y conceder seguridad. La pregunta por el ser ha de impedir que el mundo se convierta en imagen del mundo. Cuando Heidegger advirtió que este Ser mismo podía convertirse en una imagen del mundo, escribió SEYN con i griega y a veces recurrió a cruzar la palabra con una línea.”

 Bibliografía:

  1. Martin Heidegger:“De la esencia de la verdad”, conferencia de 1930.
  2. Martin Heidegger: “Hölderlin y la esencia de la poesía”, ensayo de 1936, en Arte y Poesía.
  3. Martin Heidegger: “Aportes a la Filosofía, acerca del evento”, 1989.
  4. Rüdiger Safranski: “Un maestro de Alemania. Martin Heidegger y su tiempo”, 1994.
  5. Sergio Albano: “Heidegger, Hölderlin y el Zen”, 2007.

1Ente: “cosa que es”, se contrapone al concepto de ser. Ser es siempre ser de un ente, pues no hay seres por sí solos, sino que el ser se da siempre en un ente que es.

2 En la teoría de la adecuación: la verdad es la adecuación de la cosa al conocimiento, pero también del conocimiento a la cosa. No son inversas, se piensan diferente en cada caso. El intelecto humano es creado por Dios y prestado al hombre por él, debe adecuarse a su idea, si todo ente es creado… entonces la cosa y la proposición son conformes a la idea… se encuentran mutuamente acomodadas las unas a la otra.

3 Ser-aquí, en contraposición al Ser-ahí, el Dasein.

4 Ser-ahí, traducido así por Gaos y la traducción más usada, aunque el DA, fundamental para Heidegger, no significa propiamente Ahí, sino abertura de un ente, el ente humano, al ser, SEIN.

5 llamado también evento.

6 El ente por si mismo, libre de su utilidad, un estar por estar y no en referencia a un servir para. Como es la cosa antes de haber sido.

7 Frase tomada de la poesía de Hölderlin.

8 Aportes a la filosofía: Acerca del evento.

 



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