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Objeto transicional y narcisismo

por Daniel Ripesi


En el primer parágrafo del famoso artículo "Objetos y fenómenos transicionales" (1), D. W. Winnicott nos dice: Introduzco los términos "objetos transicionales" y "fenómenos transicionales" para designar la zona intermedia de experiencia entre el pulgar y el osito, entre el erotismo oral y la verdadera relación de objeto, entre la actividad creadora primaria y la proyección de lo que se introyectado, entre el desconocimiento primario de la deuda y el reconocimiento de ésta ("di gracias..") . (2)


FOTOGRAFIA: P. Moska -
www.paulinhomoska.com.br


De modo tal que, tomando en cuenta las polaridades aludidas en esta cita y considerando los desarrollos de la teoría psicoanalítica, podemos señalar que en el lugar en el que Freud ubica al narcisismo, Winnicott situará a los aludidos objeto trancisional y fenómenos transicionales. Efectivamente, entre el autoerotismo (el "pulgar") y la libido de objeto (el "osito"), el psicoanálisis supone al narcisismo como a un momento necesario e intermedio en el proceso de subjetivación. Freud lo postula en 1914, en Introducción al narcisismo, como un momento de unificación de la libido (que, como sabemos, en el autoerotismo se halla distribuida en las diversas parcelas erógenas que diversifican al cuerpo pulsional). Una unificación de la economía libidinal que, por otra parte, comporta el advenimiento del yo como nueva instancia en la estructuración de lo psíquico. Momento intermedio, entonces, a partir del cual -desde ese reservorio libidinal que constituye al yo-, se llevará a cabo la diversa distribución libidinal que implica el investimento del mundo y sus objetos. El objeto transicional es, en consecuencia, un objeto para el yo, un especial objeto que se comporta como "mediador", destinado a oficiar de matriz simbólica que permitirá abrir en el sujeto las vías de todas las futuras investiduras libidales de objeto. Para que el universo objetal que rodea al infans se abra a una significación posible para él, para que los objetos se entramen de algún modo en su experiencia subjetiva, el narcisismo deberá contemplar una relación con el llamado objeto transicional. El narcisismo, además de tomar al yo como objeto libidinal, tendría relación con este "otro objeto", sin embargo, este objeto no sería lo que clásicamente se entiende por "objeto de libido", tendrá -como ya se verá- ciertos rasgos que lo particularizan de modo muy especial. Esto en cuanto al objeto transicional como intermediario entre el narcisismo y la libido de objeto, pero el objeto transicional también tiene su función como intermediario entre el autoerotismo y el advenimiento del narcisismo. Desde este punto de vista, el objeto transicional atenúa las exigencias de síntesis, unidad y autosuficiencia que busca y exige el narcisismo (aspiraciones que amenazarían con el peligro evidente de encerrar al sujeto en una adoración del yo como objeto privilegiado de carga libidinal). El objeto transicional permite una adecuada articulación, entonces, del placer autoerótico en las experiencias subjetivas donde ya se ha constituido una posición narcisista, dándole progresiva confianza al niño de no sufrir angustias de desintegración yoica relacionadas con las demandas de sus pulsiones parciales. Articula, entonces, una tolerable infiltración de placer autoerótico, lo que nunca deja de amenazar la integridad que logra la unificación libidinal en torno del yo -por un lado-, y habilita la pérdida de la autonomía narcisista en función del empobrecimiento que implica la libidinización de los objetos -por otro-.
Las demás polaridades que componen la cita del artículo de Winnicott también implican al narcisismo como momento intermedio de un movimiento en el que se inaugura una zona con sus fenómenos y objetos "transicionales". Recordemos dichas polaridades: (el objeto transicional emerge) entre la actividad creadora primaria y la proyección de lo que se ha introyectado... Es decir, entre el gesto espontáneo del infans que explora al mundo sin la menor premeditación, sin una fantasía establecida en lo psíquico que pudiera orientar o guiar los movimientos del infans, y el momento en que por fin se establece en la estructura psíquica dicha fantasía para una búsqueda en la que se intenta ya el "re-hallazgo" de un objeto perdido en el movimiento necesidad-deseo. Winnicott lo planteó del modo más claro en "Establecimiento de la relación con la realidad externa" (3), dice: (cuando el bebé se orienta hacia una primer mamada teórica, hace un movimiento hacia) un objeto presunto. Creo que no es importuno afirmar que el bebé está listo para ser creativo. Habría una alucinación de un objeto si existiera material mnémico para usar en el proceso de la creación, pero esto no puede postularse si se considera la primer lactación teórica. Ahí el nuevo ser humano está en condiciones de crear al mundo. La motivación es su necesidad personal; asistimos a la conversión gradual de la necesidad en deseo. Movimiento, entonces, desde cierta ingenuidad que confirma un encuentro inesperado con el mundo (por eso Winnicott dice "actividad creadora primaria) y el que confirma la decepción de un permanente desencuentro (porque la "proyección" por parte del infans de cierto objeto idealizado e "introyectado" -encontrado una vez y perdido en el acto-, nunca encontrará en la realidad el soporte adecuado para su encuentro.) Por eso Winnicott destaca que, perdida la mítica ingenuidad de una experiencia de "primera vez" con la que el sujeto inaugura el mundo, se da una "proyección de lo ya introyectado", es decir, un sacar de la galera lo que ya se había puesto con anterioridad en ella, una permanente anticipación a su encuentro con el mundo según sus fantasías inconscientes.
Finalmente Winnicott enumera la última polaridad: entre el desconocimiento primario de la deuda y el reconocimiento de ésta ("di gracias"). Aquí el objeto transicional articula la pérdida de la omnipotencia del infans, en la que éste ignora su dependencia absoluta al otro materno para alcanzar el reconocimiento de la deuda que implica el cuidado materno para sostenerse con vida.
Intentaremos ir situando cada una de estas articulaciones (4)que hacen del objeto transicional un objeto necesario para ingresar y salir del campo del narcisismo, asumiendo la dificultad teórica de que Winnicott, toda vez que se refirió a los procesos de subjetivación del infans, eludió en lo posible hablar narcisismo, prefiriendo la noción de "estado de dependencia absoluta". El objeto transicional, con esta articulación, permite dar una medida posible a las deudas y encontrar un vehículo adecuado para empezar a saldarlas.
Propongo un breve esquema para ayudarnos en este análisis:

Autoerotismo---------------------------(Objeto transicional)-----------------------Narcisismo
Narcisismo------------------------------(Objeto transicional)-----------------Libido de objeto
Gesto espontáneo-----------------------(Objeto transicional)-----Identificaciones primarias
Ausencia de fantasía-------------------(Objeto transicional)--------------------------Fantasía
(no-integración) (Integración)
Fusión------------------------------------(Objeto transicional)----------------------------destete
Dependencia absoluta-----------------(Objeto transicional)-----------------------------Deuda
Presencia materna----------------------(Objeto transicional)---------------Ausencia materna

danielripesi@hotmail.com

(1) En "Realidad y juego", D.W.Winnicott, Ed. Gedisa, Barcelona, 1979.
(2) Página 18
(3) La naturaleza humana, Paidós, Bs. As., 1993, pagina1148
(4) Este artículo forma parte de un escrito más amplio que trabaja al artículo que se está comentando "Objetos transicionales y fenómenos transicionales" de D.W.Winnicott (Ob. Citada)


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