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La vía freudiana 2-
La fábrica de pensamientos
Por Juan C. Pawlow
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Pintura: Estar como se está
-- Ariel Mlynarzewicz
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En el artículo anterior -primero de esta serie- anunciábamos
la intención de recorrer la vía freudiana
ubicando sus cimientos, los asuntos que consideramos nucleares
en ella.
Citábamos algunas frases del texto sobre el chiste
(1) que ubican una distinción
entre el hacer voluntario y la ocurrencia, que de un modo
simple dan a conocer la novedad freudiana, siguiendo la
letra de Freud, afirmábamos: "...alguien no
hace un witz, se le ocurre; no hay allí agente
voluntario de una producción, es la producción
de un ocurrente". En ese punto del artículo
una pequeña nota a pie de página anticipaba
la intención de este segundo artículo: precisar
la peculiaridad y localización de esa "fábrica
de pensamientos".
Vamos a partir entonces de allí, de esa expresión
entrecomillada que remite a "La interpretación
de los sueños" (2),
en el análisis del sueño de la monografía
botánica escribe:
""Botánico" es, entonces, un verdadero
punto nodal en que convergen para el sueño numerosas
ilaciones de pensamiento que, según puedo asegurarlo,
con pleno derecho se entramaron con aquella conversación.
Nos encontramos aquí en medio de una fábrica
de pensamientos en la cual, como en la obra maestra del
tejedor,
<< . . . un golpe del pie mil hilos mueve,
mientras vienen y van las lanzaderas
y mil hilos discurren invisibles
y a un solo golpe se entrelazan miles >>
Esa fábrica de pensamientos que Freud encuentra en
el sueño no responde a ningún proceso volitivo.
Así el sueño resulta un producto extraño
y sin sentido para el yo del soñante
(3), un producto ajeno, pero que
como tal llama a la interpretación.
Esta imagen del tejedor, no es ajena a quien haya transitado
los textos de Freud, especialmente aquellos que intentan
dar cuenta de las formaciones del inconciente. Es habitual
que Freud hable de hilos, nudos, tramas, anudamientos, así
también como nexo, cadena, enlace, es profusa la
utilización del término alemán bahn
que habitualmente tiene un uso extendido en la red vial
y ferroviaria. Queremos decir que el uso de estas imágenes
textiles por un lado y viales por otro, no es de ningún
modo casual, con ellas Freud enfatiza la relación
entre términos que hacen a una producción
del inconciente, por lo tanto, es un modo en el que Freud,
en estado práctico, va mostrando la estructura que
rige el psiquismo.
Sabemos que cuanto más ajeno a la conciencia resulte
un sueño, mayor fue la eficacia de la elaboración
onírica, de ahí que haya que recurrir a esas
"ocurrencias involuntarias" para volver a insertar
eso que resulta extraño dentro de la trama anímica
(4); es recorrer
en sentido inverso el trabajo del sueño.
Esta fábrica de pensamientos, esta elaboración
que se da sin injerencia de lo conciente, es llevada adelante
por dos maestros artesanos:
"El desplazamiento y la condensación oníricos
son los dos maestros artesanos a cuya actividad podemos
atribuir principalmente la configuración del sueño."
(5)
Freud encuentra que el trabajo del inconciente, esa fábrica,
que arroja como productos el sueño, el chiste, los
pequeños traspiés que da la conciencia en
la vida cotidiana -olvidos, lapsus, recuerdos falsos-, y
también los síntomas histéricos, las
representaciones obsesivas, las fobias, no son productos
azarosos de una función deficitaria de la conciencia,
sino que tienen una lógica en su factura dada por
la labor de esos "dos maestros artesanos", condensación
y desplazamiento.
Esto le permitirá a Freud afirmar que entre la multiplicidad
de sentidos que evoca el término inconciente el más
importante para el psicoanálisis, el más propio,
es el que lo entiende como un sistema, "un sistema
de actividad psíquica" (6).
Para Freud entonces cuando nombramos la palabra "inconciente"
el sentido que privilegiamos los psicoanalistas no es el
de inconciente como una propiedad sino como un sistema con
su propia legalidad.
(1) El chiste y su relación
con lo inconciente" Amorrortu editores VIII
(2) Amorrortu editores IV, pág. 291
(3) En el capítulo II de "Sobre
el sueño" Freud lo dice así: "Este
es el sueño íntegro, o al menos todo lo que
yo recuerdo de él. Me parece oscuro y sin sentido,
pero sobre todo extraño."
(4) Ibid nota 3
(5) Ibid nota 1 pág. 313.
(6) Nota sobre el concepto de lo inconciente
en psicoanálisis" Amorrortu editores XII pág.
277
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