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La Presencia del Analista
¿Política de lo Imaginario?


por Eduardo Smalinsky


La presencia es un término que alude a por lo menos dos sentidos, la presencia corporal y la presencia temporal
La presencia del analista, es una idea desarrollada por Lacan en el Seminario 11, que se contrapone a otra posición en donde el analista no se haría presente.
Correspondería, a la concepción Freudiana de pensar al analizante rememorando, asociando libremente y al analista atendiendo en forma flotante.
Las intervenciones, interpretaciones se realizarían en los momentos de detención y apuntarían a la prosecución del recordar.
Desde esta perspectiva y según diferentes teorizaciones el analista estaría en posición de objeto causa, de objeto parcial o de objeto transicional.
Desde "Recuerdo, repetición y elaboración" sabemos que los analizantes además de recordar, repiten, y es mas repiten como una forma de recordar lo que sólo es rememorable por vía de la repetición.
Podemos considerar, que así como el recordar alude a las formaciones del inconciente, el repetir alude a lo que se ha denominado formaciones de lo real.
Es posible pensar entonces como inherente al análisis el orientar no sólo al recordar sino también al repetir a través de lo que se ha llamado acting y pasaje al acto.
Es decir que cuando un analista pone a trabajar al sujeto del inconciente sabe que más temprano que tarde irrumpirá ese momento de detención y de repetición.
La clínica nos muestra también que muchos comienzos de tratamiento lo hacen a través de esos puntos de deconstitución subjetiva.
Ya sea en los comienzos o como producto de un análisis en curso, ese momento de desubjetivación en el que el paciente se manifiesta, llama, convoca a la presencia del analista.

En esos momentos la asimetría analítica se desdibuja, el analista puede estar llamado a ocupar el lugar de otro. El analista se sostendrá en la abstinencia, pero ya no podrá disponer de un semblante de neutralidad que lo proteja.
Lacan piensa la presencia del analista como la cubierta imaginaria de un pedazo de real que es el objeto a. Plantea que el acting es una transferencia sin analista y aconseja no prohibirlo, (no abusar inútilmente de la autoridad), no reforzar al yo, (no abusar de la sugestión) y no interpretar, (no hay sujeto del inconciente para hacerlo).
Por otra parte y aunque luego cambie de punto de vista en "Intervenciones sobre la transferencia" dice que la experiencia analítica se desarrolla intersubjetivamente y que el sujeto se constituye donde la presencia del analista aporta la dimensión del diálogo.
Podríamos pensar que se trata de que el analista se haga presente. Ahora cuáles podrían ser las modalidades, los modos de la presencia del analista.
Winnicott piensa diferentes transferencias, una preponderantemente simbólica, la de los análisis clásicamente entendidos y otra de un carácter más imaginario, se refiere a pacientes que han sufrido fracasos, no fallas a nivel de su constitución subjetiva, fracasos al nivel de la alineación que sin embargo han estructurado una neurosis.
El piensa que la presencia del analista consiste allí en atender a las necesidades del analizante, atender a esas necesidades primarias no implica el satisfacerlas sino y sobretodo el reconocerlas. Es decir que la presencia del analista desde esta perspectiva consiste en que el analista no interpreta desde afuera, sino que es interprete de las necesidades del analizante, siendo parte de la escena analítica. Desde esta perspectiva el analista es interprete, player, actor.
Lacan en "De un otro al Otro", en la misma línea, cuando habla de presencia, alude al actor, dice que presta su cuerpo, su presencia y su inconciente a la interpretación, y que esta mejor será en cuanto mas estrecha sea la relación con su inconciente.

Desde este punto de vista podemos considerar diferentes aspectos de la presencia del analista,

- El analista se hace presente sosteniendo, un marco, un encuadre o como prefiera llamárselo que funciona como una estabilidad ambiental, para que el sujeto se instale, se aloje.

- El analista se hace presente construyendo y constituyendo una continuidad del estar siendo, que fue primariamente interrumpida y que se manifiesta a través del repetir. Se tendrá que ocupar de modular el nivel de angustia ya que en este nivel la angustia tiene la categoría de impensable.

- Es deseable que el analista cuando se hace presente, no se comporte en forma errática o atormentadora, muchas veces llevado por su propia angustia. Es muy importante que el analista se ocupe de su propia sobrevivencia, pudiendo determinar cuáles son sus propios límites, sus condiciones para sostener el tratamiento en cuestión.

- Concluyendo pensaría la presencia del analista desde tres capacidades que considero necesarias para su sostén. Estoy hablando de capacidades del analista.

- La primera es la capacidad de estar a solas, esta capacidad consiste en poder estar, en poder estar a solas en presencia de alguien. Cuando un paciente aparece atravesado por fenómenos de desubjetivación, es frecuente que no pueda estar solo, que no se "banque", es importante allí que el analista pueda estar, en la medida que el paciente lo requiera, pero teniendo en cuenta que apunta a que el paciente pueda estar solo, es decir debe cuidarse de no demandar al paciente para justificar su presencia.

- La segunda capacidad es la de tolerar ser usado por el analizante y entendiendo que ese uso es lo que posibilitará que se constituya una experiencia. Es importante considerar que el analista tolere en alguna medida, ser usado, ser destruido y además sobrevivir a la destrucción. Esto es lo que hace que la experiencia tenga el atributo de realidad.

- La tercera capacidad del analista es que pueda tolerar sus fallas, que pueda reconocerlas y que pueda usarlas y permitir que el analizante las use para tener una experiencia objetiva de falla o de falta, allí donde hubo fracaso en el sentido de no-experiencia.
Por último quería mencionar un ejemplo quizás extremo y dramático de los problemas que se le presentan a la presencia del analista. En el artículo "El miedo al derrumbe" Winnicott menciona a una paciente que le dijo: "Todo lo que le pido es que me ayude a suicidarme por la razón correcta y no por una razón equivocada". Pienso lo incómodo y angustiante de soportar semejante demanda, Winnicott dice que lo intentó durante un cierto lapso, pero luego presa de su propia angustia decidió internar a la paciente lo que justamente precipitó el acto suicida de una manera desesperada.
Me parece muy valiosa su reflexión sobre si hubiera sido posible sostener ese recorrido, para encontrar esa buena razón correcta para matarse y su pregunta sobre:¿ si el buscar una buena razón para morir no puede abrir justamente la posibilidad de encontrar alguna razón para vivir?.
Quizás el problema con el que nos enfrentamos los que praticamos el psicoanálisis, es cómo prestar nuestra presencia, al desarrollo de una pregunta, que casi siempre nos confronta con el límite, de lo que podemos soportar. Al respecto Keats, poeta inglés del siglo 18 se refiere a la capacidad negativa "la capacidad de un hombre para permanecer en medio de la incertidumbre del misterio y de dudas, sin un ansia exacerbada por llegar al hecho y la razón".
Pensemos entonces la "capacidad negativa" como otra capacidad del analista.

 

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