La
presencia es un término que alude a por lo menos
dos sentidos, la presencia corporal y la presencia temporal
La presencia del analista, es una idea desarrollada por
Lacan en el Seminario 11, que se contrapone a otra posición
en donde el analista no se haría presente.
Correspondería, a la concepción Freudiana
de pensar al analizante rememorando, asociando libremente
y al analista atendiendo en forma flotante.
Las intervenciones, interpretaciones se realizarían
en los momentos de detención y apuntarían
a la prosecución del recordar.
Desde esta perspectiva y según diferentes teorizaciones
el analista estaría en posición de objeto
causa, de objeto parcial o de objeto transicional.
Desde "Recuerdo, repetición y elaboración"
sabemos que los analizantes además de recordar, repiten,
y es mas repiten como una forma de recordar lo que sólo
es rememorable por vía de la repetición.
Podemos considerar, que así como el recordar alude
a las formaciones del inconciente, el repetir alude a lo
que se ha denominado formaciones de lo real.
Es posible pensar entonces como inherente al análisis
el orientar no sólo al recordar sino también
al repetir a través de lo que se ha llamado acting
y pasaje al acto.
Es decir que cuando un analista pone a trabajar al sujeto
del inconciente sabe que más temprano que tarde irrumpirá
ese momento de detención y de repetición.
La clínica nos muestra también que muchos
comienzos de tratamiento lo hacen a través de esos
puntos de deconstitución subjetiva.
Ya sea en los comienzos o como producto de un análisis
en curso, ese momento de desubjetivación en el que
el paciente se manifiesta, llama, convoca a la presencia
del analista.
En
esos momentos la asimetría analítica se desdibuja,
el analista puede estar llamado a ocupar el lugar de otro.
El analista se sostendrá en la abstinencia, pero
ya no podrá disponer de un semblante de neutralidad
que lo proteja.
Lacan piensa la presencia del analista como la cubierta
imaginaria de un pedazo de real que es el objeto a. Plantea
que el acting es una transferencia sin analista y aconseja
no prohibirlo, (no abusar inútilmente de la autoridad),
no reforzar al yo, (no abusar de la sugestión) y
no interpretar, (no hay sujeto del inconciente para hacerlo).
Por otra parte y aunque luego cambie de punto de vista en
"Intervenciones sobre la transferencia" dice que
la experiencia analítica se desarrolla intersubjetivamente
y que el sujeto se constituye donde la presencia del analista
aporta la dimensión del diálogo.
Podríamos pensar que se trata de que el analista
se haga presente. Ahora cuáles podrían ser
las modalidades, los modos de la presencia del analista.
Winnicott piensa diferentes transferencias, una preponderantemente
simbólica, la de los análisis clásicamente
entendidos y otra de un carácter más imaginario,
se refiere a pacientes que han sufrido fracasos, no fallas
a nivel de su constitución subjetiva, fracasos al
nivel de la alineación que sin embargo han estructurado
una neurosis.
El piensa que la presencia del analista consiste allí
en atender a las necesidades del analizante, atender a esas
necesidades primarias no implica el satisfacerlas sino y
sobretodo el reconocerlas. Es decir que la presencia del
analista desde esta perspectiva consiste en que el analista
no interpreta desde afuera, sino que es interprete de las
necesidades del analizante, siendo parte de la escena analítica.
Desde esta perspectiva el analista es interprete, player,
actor.
Lacan en "De un otro al Otro", en la misma línea,
cuando habla de presencia, alude al actor, dice que presta
su cuerpo, su presencia y su inconciente a la interpretación,
y que esta mejor será en cuanto mas estrecha sea
la relación con su inconciente.
Desde este punto de vista podemos considerar diferentes
aspectos de la presencia del analista,
-
El analista se hace presente sosteniendo, un marco, un encuadre
o como prefiera llamárselo que funciona como una
estabilidad ambiental, para que el sujeto se instale, se
aloje.
-
El analista se hace presente construyendo y constituyendo
una continuidad del estar siendo, que fue primariamente
interrumpida y que se manifiesta a través del repetir.
Se tendrá que ocupar de modular el nivel de angustia
ya que en este nivel la angustia tiene la categoría
de impensable.
-
Es deseable que el analista cuando se hace presente, no
se comporte en forma errática o atormentadora, muchas
veces llevado por su propia angustia. Es muy importante
que el analista se ocupe de su propia sobrevivencia, pudiendo
determinar cuáles son sus propios límites,
sus condiciones para sostener el tratamiento en cuestión.
-
Concluyendo pensaría la presencia del analista desde
tres capacidades que considero necesarias para su sostén.
Estoy hablando de capacidades del analista.
-
La primera es la capacidad de estar a solas, esta capacidad
consiste en poder estar, en poder estar a solas en presencia
de alguien. Cuando un paciente aparece atravesado por fenómenos
de desubjetivación, es frecuente que no pueda estar
solo, que no se "banque", es importante allí
que el analista pueda estar, en la medida que el paciente
lo requiera, pero teniendo en cuenta que apunta a que el
paciente pueda estar solo, es decir debe cuidarse de no
demandar al paciente para justificar su presencia.
-
La segunda capacidad es la de tolerar ser usado por el analizante
y entendiendo que ese uso es lo que posibilitará
que se constituya una experiencia. Es importante considerar
que el analista tolere en alguna medida, ser usado, ser
destruido y además sobrevivir a la destrucción.
Esto es lo que hace que la experiencia tenga el atributo
de realidad.
-
La tercera capacidad del analista es que pueda tolerar sus
fallas, que pueda reconocerlas y que pueda usarlas y permitir
que el analizante las use para tener una experiencia objetiva
de falla o de falta, allí donde hubo fracaso en el
sentido de no-experiencia.
Por último quería mencionar un ejemplo quizás
extremo y dramático de los problemas que se le presentan
a la presencia del analista. En el artículo "El
miedo al derrumbe" Winnicott menciona a una paciente
que le dijo: "Todo lo que le pido es que me ayude a
suicidarme por la razón correcta y no por una razón
equivocada". Pienso lo incómodo y angustiante
de soportar semejante demanda, Winnicott dice que lo intentó
durante un cierto lapso, pero luego presa de su propia angustia
decidió internar a la paciente lo que justamente
precipitó el acto suicida de una manera desesperada.
Me parece muy valiosa su reflexión sobre si hubiera
sido posible sostener ese recorrido, para encontrar esa
buena razón correcta para matarse y su pregunta sobre:¿
si el buscar una buena razón para morir no puede
abrir justamente la posibilidad de encontrar alguna razón
para vivir?.
Quizás el problema con el que nos enfrentamos los
que praticamos el psicoanálisis, es cómo prestar
nuestra presencia, al desarrollo de una pregunta, que casi
siempre nos confronta con el límite, de lo que podemos
soportar. Al respecto Keats, poeta inglés del siglo
18 se refiere a la capacidad negativa "la capacidad
de un hombre para permanecer en medio de la incertidumbre
del misterio y de dudas, sin un ansia exacerbada por llegar
al hecho y la razón".
Pensemos entonces la "capacidad negativa" como
otra capacidad del analista.