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"DEL ESTAR VIVO AL SENTIRSE VIVO":
Los Ideales Parentales en el proceso de apropiación del cuerpo.
(1)

Dra. Sandra L.Press
(2)


A modo de Introducción
Habitualmente la clínica en su diversidad nos ofrece una amplia riqueza de situaciones que se nos presentan polifacéticas y enigmáticas.
Es quizá por ello que el título de este trabajo cita palabras del paciente que luego relataré, que me inspiraron a buscar caminos para la comprensión que hoy compartiré aquí.
Sebastián tenía 12 años en el momento de su consulta analítica. Sus padres destacaron en ella la historia de un trastorno psicomotor de tipo dispráxico diagnosticado y tratado en su temprana infancia.
La neuropsicología describe a estos trastornos como una perturbación, incapacidad y/o extrema torpeza en la ejecución secuencial de la motilidad adaptativa destinada a acciones elaboradas.
Ajuriaguerra
(3) (p.94) sigue para la evaluación clínica de las dispraxias, los postulados freudianos que proponen ir "más allá de la conciencia", buscando lo latente detrás del discurso manifiesto del síntoma. Por tal razón señala la importancia de dilucidar si se trata o no de un síntoma por fallas de la organización de la personalidad, que evidencie una pobre discriminación yo-no yo.
Es en este sentido que con el apoyo de la viñeta clínica, transitaré ideas que nos permitan ahondar "más allá" de la expresión sintomática motriz de nuestro paciente.
El gesto proposicional, (medio de exploración, de acción y de comunicación de alto valor simbólico), requiere de la indemnidad anatómica, de la integración de las funciones superiores del S.N.C. y de la capacidad representativa del niño. Intervienen la percepción, la vida pulsional, y la experiencia (4) (p119) desde los comienzos, en la interacción temprana con las figuras parentales. Cuerpo y psiquis retroalimentándose, sostenidos por el diálogo conciente e inconsciente con los otros.
El holding, handling, presentación de objetos darán cuenta de los Ideales parentales y de un modo de catectización libidinal, de una manera de lidiar con sus pulsiones, con la frustración, la castración y la prohibición, que favorecerá o no el desarrollo de las aptitudes del aparato psíquico para que el acto motor, la gestualidad, la palabra, el pensamiento tengan carácter metafórico en el vínculo con la realidad psíquica y material.

Partiendo de los Ideales
El término "Ideales" nos remite en Psicoanálisis al concepto de IDEAL DEL YO, que Freud fue elaborando junto con al noción de Superyo, Ello y Yo dentro de la segunda tópica.
Emana de la convergencia del narcisismo-yo-ideal, las primeras identificaciones yoicas y superyoicas, y las que advendrán más tarde tras la peripecia edípica consolidándose en las identificaciones secundarias que serán modelo para el yo.
Hablar de ideal del yo implicaría también considerar la dinámica de la represión y castración, que habilitará a lo largo del desarrollo libidinal sustitutos pulsionales simbólicos para el yo, relegando mecanismos arcaicos que sostienen la grandiosidad y omnipotencia.
En Introducción del Narcisismo el Ideal del yo designa la formación intrapsíquica sobre la cual el hombre se proyecta y que será edificada sobre ese narcisismo- yo ideal perdido de la infancia.
Este estado narcisista fusional es promovido desde la investidura parental que con sus Ideales reaniman expectativas y frustraciones con el bebé que nace, "lo redivivo" de su amor infantil que lo espera como hijo grandioso y lo ubica como "his majesty the baby". (5) (p.88)
Los IDEALES parentales invisten libidinalmente al tiempo que formulan la prohibición y la castración. Esto representa para Freud "la identificación primera y de mayor valencia" (6) constituyendose como la más temprana identificación con el padre, significativo refuerzo para la identificación primaria del niño. (p.33)
Desde la perspectiva edípica formularán lo que "el niño debe ser", limitará progresivamente al yo ideal infantil en su expectativa de grandiosidad fusional narcisista, de voracidad ilimitada, el deseo incestuoso, expresando lo que "no le es lícito ser." (p.36)
IDEALES y CASTRACIÓN presentes en los primeros intercambios con el objeto materno, en la presencia- ausencia, en la periodicidad, el ritmo, el movimiento, la satisfacción o frustración, la mirada, la voz. Inter-juego de habilitaciones y separaciones que desarrollan la capacidad representacional del niño, dando consistencia a objetos erógenos, al autoerotismo infantil y a los sustitutos simbólicos que irán constituyendo la identidad primaria.
En este proceso, la renuncia y sustitución de objetos primarios dan cuenta de cierto modo de enunciación de la prohibición por parte de las figuras parentales conformando el Ideal del Yo y Superyo (modelo para el yo e instancia prohibidora) cuya eficacia es desisiva en la génesis del yo-sujeto.

Cuerpo y Génesis del yo
En la génesis del Yo en sus funciones defensivas, instrumentales y cognitivas, Freud le adjudica un destacado protagonismo al cuerpo.
Para este autor, el Yo se constituye en la medida que se apropia del cuerpo por representaciones erógenas de las percepciones externas e internas. El Yo es "sobre todo una esencia cuerpo" (7) (p.27), deriva de las sensaciones corporales proyectadas en él.
Los órganos sensoriales, la atención, la memoria, la motricidad alcanzan un estatuto diferente cuando emergen como "funciones nuevas" ( p.225 y 226) (8) que aligeran las exigencias inmediatas del principio de placer y aplazan los estímulos pulsionales. Así por ejemplo, la descarga motriz se mudaría en acción volcada a una finalidad, representándose secuencias asociativas que en su progreso retroalimentan el desarrollo del yo.
Podemos pensar que esta transformación de la descarga en función instrumental dependerá de que la energía libre sea ligada por la libido para su representación erógena simbólica, constituyéndose como metáfora de una experiencia afectiva que irá dando espesor al Yo preconciente .

Me importa enfocar aquí sobre la fantasmática e Ideales parentales ejerciendo sobre este proceso su impacto según las cualidades de la investidura de la "identificación primera y de mayor valencia". Podríamos pensar que el sesgo libidinal o tanático, o el tipo de mecanismos defensivos parentales en juego, condicionarían al recurso motor proveniente de la organización biológica en su decurso como función motriz intencional hábil, simbolizada y simbolizante. Esta compleja retroalimentación es destacada por Bergés (9) cuando señala: "...el tratorno psicomotor va ligado a la vez a las condiciones práxicas asi como a las viscisitudes de lo imaginario fundado por el lugar y el deseo del otro". (p.84)

El caso clínico
Sebastián es el mayor de tres hijos y en la primera entrevista sus padres lo presentaron diciendo: "Tiene problemas motrices, torpeza desde chiquito, fue tratado por psicomotricistas desde los 6 años. Está exonerado en dibujo y en deportes en la escuela, es muy inmaduro, y que además él no tiene ninguna intención de crecer". Al nacimiento fue un bebé hipotónico y si bien creen que el sostén cefálico se demoró (no pueden precisar fecha), la marcha y el pedaleo se desarrollaron en plazos apropiados. La madre dice: "yo lo asistía en todo por inexperiencia, fue un bebote hasta los 5 años. Fue y es muy dependiente, pegado a mí". El padre agrega: "Creo que lo seguimos asistiendo, es un desparramo generalizado. Todo a su alrededor es un caos, le cortamos la milanesa y él no tiene interés de mejorar. Pierde todo, la ropa, la campera". Siempre ha tenido un rendimiento escolar adecuado a pesar de no terminar los trabajos, pero los docentes insisten en que debe cambiar de actitud. La madre vive pendiente de las tareas escolares y son sus padres los que hacen los resúmenes. Siempre de mal humor, no es buscado por sus pares, razón por la cual se angustia y se aisla.
Su madre no tolera verlo angustiado por lo que le evita las frustraciones, el fracaso o el esfuerzo para lograr algo por sí mismo. Al padre le costó mucho superar las diferencias que ya observaba a la edad de 4 años entre su hijo y otros niños y que no pudiera compartir intereses deportivos con él.
Sebastián tiene intensos miedos a dormirse solo por lo que tiene que hacerlo con la luz prendida y acompañado. Se alivia al conectarse a su walkman mientras se adormece.
Según la madre el embarazo de Sebastián fue "crítico, espantoso, hice reposo por riesgo de un parto prematuro".
A lo largo de la entrevista me llama la atención que los padres apelan a innumerables anécdotas en un tono jocoso, actitud que pareciera encubrir angustia y rechazo.

 

Sebastián
Al conocerlo parecía de menor edad, con aspecto extraño por su boca entreabierta y su cuerpo desacomodado. Lo más llamativo era su modo de hablar, con una prosodia y léxico característico de los dibujos animados de la T.V. Relataba sus peleas con el hermano y con sus amigos, utilizando en varias oportunidades la palabra "inmadurez" para describirse. Tenía miedo a los aparatos de gimnasia, rechazo al fútbol o cualquier actividad que involucrara al cuerpo. Desearía además "matar al profesor de gimnasia". Al adentrarnos en el tema de sus miedos nocturnos dijo: "No me gusta la oscuridad, me asusta. Me da la impresión que va a venir alguien, como al que gané en el Mortal Combat III, un hombre con armadura de pinchos con una cabeza calavera. Cuando lo maté en el juego dijo "me voy a vengar de ti", tuve taquicardias y me puse a llorar. Al
dormir tengo miedo porque no me puedo sentir más vivo, me siento como muerto, mis sentidos descansan. Lo más importante de estar vivo es sentirse vivo, ahora con el walkman y la radio se me pasó algo todo esto". "Durante el día mirándome al espejo me sentía vivo, me miraba las partes del cuerpo y me hacía sentir diferente, me ponía en contacto con mis sentimientos".

Los ideales parentales en el proceso de apropiación del cuerpo
Sebastián se encuentra en los umbrales de la adolescencia que conlleva cambios corporales, resignificaciones pulsionales, movimientos identificatorios.
En la primer entrevista, su lenguaje, sus miedos con vivencias crudas de muerte y retaliación, y cierta pérdida de discriminación entre realidad y fantasía dan cuenta de sus escasos recursos simbólicos para afrontar la etapa vital que a de transitar.
Señala además que el objeto y su sentimiento de sí se desmoronan cuando no están apuntalados por la percepción. Por ello, la separación con el objeto externo en los albores del sueño lo sumerge en vivencias terroríficas. Su frágil estructura yoica que funciona en gran medida gracias a la indiscriminación con su madre, se desborda.
Quisiera detenerme y referirme particularmente, a la brecha que para él existe entre "el estar y sentirse vivo", por parecer interrumpidos los caminos que van del cuerpo al Yo instancia psíquica.
Para comenzar, citaré a F.Doltó distinguiendo el concepto de esquema corporal del de imagen inconsciente del cuerpo.
El esquema corporal como "realidad de hecho, ...nuestro vivir carnal al contacto con el mundo físico" (10) (p.18), depende de la integridad del organismo, de potencialidades evolutivas y madurativas, de las sensaciones fisiológicas y cenéstesicas. (p.21)
La imagen del cuerpo ligada al sujeto, a su historia es eminentemente inconsciente, ocasionalmente preconciente y advendrá a la conciencia mediada por la metáfora y metonimia del gesto, acto o palabra.
Se funda en la interacción emocional y pulsional con la madre, en las experiencias de satisfacción erógena arcaicas resignificándose aposteriori. Experiencias que producen huellas, representaciones simbólicas que constituyen una memoria inconciente dinámica vinculada a la presencia- ausencia, placer- displacer- realidad, satisfacción- frustración, deseo - castración.
Esta imagen del cuerpo, soporte del narcisismo se entrecruza con el esquema corporal enlazando dinámicamente las imágenes de las funciones perceptivas, cenéstésicas, práxicas, con las erógenas y las del conflicto psíquico.(p.22) Se establecería así la ligazón, vinculación del sujeto a su propio cuerpo (p.121)
El Estadio del Espejo descripto por Lacan, enfatiza los momentos en que un niño logra este entrecruzamiento, al reconocer su imagen en el espejo a través de la mirada materna vehiculizadora del deseo. Secuencia transformadora que entre los 6 y 18 meses, le permite anticipar a nivel mental la unidad funcional de un cuerpo todavía inmaduro a nivel motriz. Esta primera experiencia de localización externa llena un vacío, le ofrece unificación y discriminación entre sensaciones propioceptivas e imagen. (11)
Esta Gestalt anticipadora y originaria de una imagen asociada a la sensación unificada del cuerpo propio, opera como " la victoria sobre la fragmentación de los miembros juntos y asegura la coordinación motriz..." (12) (p.37) engendrando y justificando la acción. (p.36)
De ésta unificación surge el Yo en su forma primordial, la matriz simbólica sobre la que se establecerá la identificación primaria.
Los Ideales parentales vehiculizando la catexis erógena, la imágen y cierto ordenamiento simbólico, tienen "el poder" de oficiar de motor y soporte en este proceso de entretejido de las variables funcionales del cuerpo con la identidad..
Sebastián señala fracturas en este proceso, al percibirse y haber sido percibido por sus padres sólo como un cuerpo fallante, "robótico", sin imagen libidinal que le permita habitar su cuerpo. Sin capitalizar totalmente la experiencia del espejo, vivencia al cuerpo escindido del psiquismo, fragmentado.
Winnicott recoge de la teorización lacaniana la importancia del papel de espejo de la mirada materna y lo define como precursor en este proceso. Este autor se pregunta:
"...¿ que vé el bebé cuando mira el rostro de la madre?" . (13) (p.148 )
Winnicott advierte con fineza acerca de los casos en los que el bebé sólo recibe el estado de ánimo materno, su rigidez defensiva o lo que es peor, no recibe nada. Serían bebés que "miran y no se ven a sí mismos", concluyendo que "si el rostro de la madre no responde, un espejo será entonces algo que se mira, no algo dentro de lo cual se mira".(p.149)(destacado mío)
La carencia o fisura del investimento erógeno parental lo privará de las representaciones que dan noticias del deseo que emerge del contacto materno cuando asiste al cuerpo, no tejiéndose la trama erógena sensible sobre la que asienta la vida psíquica. Lo dejará sin "poder", deprivado en acceder a sus emociones y a sus potencialidades libidinales y yoicas, sin eslabones para constituir lo que Winnicott define como personalización. (14) (15)
Los logros de la personalización, enraízados en el handling materno, se manifiestan en el vinculo con la realidad compartida, así como en el desarrollo de una coordinación, tono muscular y movimiento al servicio de metas específicas. (16) (p.54)

La escucha metapsicológica psicoanalítica y particularmente la captación de las vivencias en la transferencia son las que nos permiten la comprensión global del paciente y de las secuelas provocadas por un discurso y mirada parentales invalidantes.
Nos indica que la sintomatología psicomotora por la que fue asistido Sebastián desde pequeño, es la punta de iceberg de un trastorno psicopatológico complejo, que incluye fallas en la identidad primaria que han afectado su estructuración psíquica.
Cabe preguntarse además por los múltiples efectos en el psiquismo parental, desde los primerísimos encuentros con el niño , de la pérdida del "Ideal de hijo" manifiesta como ambivalencia, hostilidad y culpa inconscientes tras el curso de un embarazo "crítico" y frente a las dificultades del hijo real.
Terminaré comentando sobre la transferencia, que evidencia la fuerza de una imagen del cuerpo y mente inválidas.
Acostado en el diván Sebastián exigía muebles e instrumentos como apoyo imprescindible para sus cartas o piezas de juegos. Yo debía responder a sus órdenes inmediatamente y alcanzarle todo lo que excediera a la distancia de su brazo extendido.
Parecía buscar activamente ser considerado por mí como pasivo e inválido y que yo responda por él en una suerte de fusión e indiscriminación.
Señala las paradojas de su Narcisismo fallante: tras la ilusión omnipotente de dominio del objeto primario, de no discriminación y no castración encubre sus vivencias de fragmentación, desvalimiento, dependencia. El "no poder" de un Yo y objeto desfalleciendo en el acceso a la estructuración del Ideal del Yo.

(1) Trabajo para Congreso APU Agosto 2004: El poder de los Ideales-Idealización del Poder. Montevideo.
(2) Médico Psiquiatra Infantil- Asociación Psicoanalítica del Uruguay.
(3) Ajuriaguerra J.de: Manual de Psicopatología del Niño. Edit.Masson. Barcelona 1987
(4) Cambier, Masson, Dehen: Manual de Neurología.Edit. Toray Masson. Barcelona. 1981
(5) Freud, S.: Introducción del Narcisismo (1914) en O.C, TXIV, Amorrortu, Bs.As, 1992
(6) Freud, S.: El yo y el Superyo(ideal del yo) (1923) en O.C, TXIX, Amorrortu, Bs.As.,1992
(7) Freud.S: El yo y el Ello (1923), O.C, TXIX, Amorrortu, Bs.As., 1992.
(8)" Formulación sobre los dos principios del acaecer psíquico (1911), O:C, TXII, Amorrortu, B.As1992
(9) Bergès,J.: Los trastornos psicomotores del niño en Trat.de Psiquitría del Niño y Adolescente, B.Nueva

(10) Dolto F.: La imagen inconsciente del cuerpo, Edit.Paidos, Barcelona, 1986
(11) Lacan J:El estadio del espejo como formador de la función del yo tal comose nos revela en la experiencia psicoanalítica, en Escritos 1, Siglo XXI, España,2000
(12) Julien,P.: Mi querido semejante, mi espejo en El retorno a Freud de Jacques Lacan, Sitesa Eds.
(13) Winnicott D.W: Papel del espejo de la madre y la familia en el desarrollo del niño en Realidad y Juego, Granica Eds., Bs.As. 1g972.
(14) Psic. López de Caiafa,Cristina: El cuerpo, habitación, construcción, creación, en El cuerpo en Psicoanálisis, Montevideo,2002.
(15) Psic. López de Caiafa, Cristina: comunicación personal.
(16) Davis y Wallbridge: Personalización en Límite y Espacio,, Amorrortu, Bs.As.

 

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