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El infans, suma de principios

por Liliana Ripesi.

Una preocupación freudiana en los términos de Winnicott: "el desarrollo del yo". Desde "Introducción al Narcisismo" a los cuidados maternos, del niño al infans.

 

Freud en Introducción al Narcisismo se pregunta: "¿Qué relación puede existir entre el narcisismo, del que ahora tratamos, y el autoerotismo, que hemos descripto como un estado primario de la libido?... y luego "...con respecto a la primera pregunta, haremos ya observar que la hipótesis de que en el individuo no existe, desde un principio, una unidad comparable al yo, es absolutamente necesaria. El yo tiene que ser desarrollado. En cambio, los instintos autoeróticos son primordiales. Para constituir el narcisismo ha de venir a agregarse al autoerotismo algún otro elemento, un nuevo acto psíquico".

Del no - yo al yo.
Primer Tiempo.

En un principio es el no - yo, el ser biológico se afirma en la realidad de la cría, realidad que atestigua niveles de organización y niveles de desorganización, grados de madurez y grados de inmadurez. Terreno y cimiento de la subjetividad.
Freud es unívoco en este punto y da el punta pie inicial con el concepto de huella mnemónica (hm). Sabemos con él que el recién nacido experimenta una enorme perturbación de su economía biológica por acción de la tensión de necesidad que se va acumulando, que al sobrepasar un determinado umbral es percibido por el sistema omega, (sistema w que percibe únicamente cualidades de placer y displacer, anticipo del yo de placer), como molestia, disgusto, displacer.
A partir de aquí se suceden una serie de eventos que por intermediación de una persona experimentada lleva a la acción específica y con ella al descenso del nivel de Qn (cueta) en psi renovándose así la constancia en el nivel de tensión , manteniéndola además en una cantidad lo más baja posible.
Freud lo dice de la siguiente forma: " La totalidad de este proceso representa entonces una experiencia de satisfacción que tiene las más decisivas consecuencias para el desarrollo funcional del individuo. En efecto, tres cosas se producen en su sistema psi: 1) Se efectúa una descarga permanente poniendo fin con ello a la urgencia que generó displacer en omega, 2) Se produce la catectización de una o varias neuronas del pallium, que corresponde a la percepción de un objeto, 3) A otros puntos del pallium llegan las noticias de la descarga lograda mediante el desencadenamiento del movimiento reflejo que siguió a la acción específica. Entre estas catexias (2) y (3) y las neuronas nucleares (que fueron catectizadas a partir de fuentes endógenas durante el estado de urgencia) establécese entonces una facilitación.
( Las noticias de la descarga refleja surgen gracias a que todo movimiento, en virtud de sus consecuencias accesorias, da lugar a nuevas excitaciones sensitivas - de piel y músculos-, que producen en psi una imagen motriz [o quinestésica] )."
Se ha engramado una huella mnémica es decir que se ha establecido una disposición especial de facilitaciones que hacen que una determinada vía sea seguida con preferencia a otra. De manera que al restablecerse el estado de urgencia esta será la vía seguida por la tensión de necesidad en pos de restituir el estado calmo. Ha quedado constituido un vorstellungsrepräsentanz (representante representativo) donde vorstellung es aquello que del objeto queda engramado en los sistemas mnemónicos.
Continúa Freud: "Bajo el concepto de "instinto" no comprendemos primero más que la representación psíquica de una fuente de excitación (Reiz) continuamente corriente o intrasomática.
Instinto es, pues, uno de los conceptos límites entre lo psíquico y lo físico (somático). La hipótesis más sencilla y próxima sobre la naturaleza de los instintos es la de que no poseen por sí cualidad alguna debiendo considerarse tan solo como cantidad de exigencia de trabajo para la vida psíquica".
En el texto freudiano el objeto que es un externo, es ambiental marca presencia en el comienzo de todos los comienzos. Freud aclara que se trata de un objeto, dicho de otra manera no se trata de un objeto determinado, este o aquél, con tal o cual cualidad que lo especificaría, Freud no dice "pecho", señala simplemente el concurso necesario del ambiente que, por la disposición del auxiliar es colocado allí donde más conviene bajo la forma de un objeto. En palabras de Winnicott la madre suficientemente buena en preocupación maternal primaria coloca ahí el pecho, de manera que a partir de aquí y para este caso "un objeto" es el pecho, más específicamente el pecho del infans.
Gesto materno que restablece y garantiza la continuidad del ir siendo al restituir la constancia ( Principio de Constancia).
En cuanto a la fuente de excitación nos es aclarado que no posee por sí cualidad alguna, tan solo es (cantidad) de exigencia de trabajo para la vida psíquica. Es decir que es la madre (auxiliar, persona experimentada, con capacidad de reverie, en preocupación maternal primaria, etc), quien al atender el estado de urgencia (necesidad) de su infans presenta y especifica el objeto, quedando dicha imagen asociada por simultaneidad a la sensación de alivio de la tensión por descarga de la cantidad, (placer = tensión constante y en un nivel lo más bajo posible).
En la medida en que se preserve la continuidad del ir siendo, al encuentro de boca y pecho le irá correspondiendo, del lado del infans: experiencia de omnipotencia, experiencia de la paradoja de lo encontrado creado o de crear lo dado, experiencia de estados excitados sentidos como displacer y experiencia de estado calmo sentido como placer por retorno a la constancia.

De lo sexual
Primer Tiempo.

En relación a su recién nacido Freud dice que "parece cierto que el recién nacido trae consigo al mundo impulsos sexuales en germen que deberán pasar por un período de desarrollo", que "cabe admitir que la excitación sexual no está todavía tan localizada en la infancia como lo estará en épocas posteriores" y que en ella las zonas erógenas y "posiblemente la superficie entera del cuerpo, estimulan en cierta medida la producción de algo que puede considerarse análogo a la ulterior excitación sexual", y también que "de los órganos del cuerpo emanan excitaciones de dos clases fundadas en diferencias de naturaleza química: una de estas clases de excitación la designamos como la específicamente sexual y el órgano correspondiente como "zona erógena" del instinto parcial de ella emanado", "lo que diferencia a los instintos unos de otros y les da sus cualidades específicas es su relación con sus fuentes somáticas y sus fines", además "puede formularse el fin sexual diciendo que está constituido por el acto de sustituir el estímulo proyectado en la zona erógena por aquélla otra excitación exterior que hace cesar la sensación de prurito, haciendo surgir la de satisfacción" y que "los estímulos productores de placer están ligados a condiciones especiales que no conocemos. El carácter rítmico debe jugar entre ellas un importante papel. Menos decidida aún está la cuestión de si se puede considerar como "específico" el carácter de la sensación de placer que la excitación hace surgir. En dicha especificidad estaría contenido el factor sexual", "con respecto a la zona bucal, hemos visto ya que el dispositivo que llena esta función es la simultánea conexión de esta parte del cuerpo con la ingestión de los alimentos", "posteriormente la necesidad de volver a hallar la satisfacción sexual se separa de la necesidad de satisfacer el apetito" "se hace independiente", efectuada la separación "el niño no se sirve, para la succión, de un objeto exterior a él, sino preferentemente de una parte de su propio cuerpo", se trata de un succionarse una parte del cuerpo propio, "pudiera atribuirse al niño la frase siguiente: "Lástima que no pueda besar mis propios labios"", y finalmente "En este acto (succión productora de placer) se observan los tres caracteres esenciales de una manifestación sexual infantil: 1) Se origina apoyada en algunas de las funciones fisiológicas de mayor importancia vital. 2) No conoce ningún objeto sexual, es autoerótica, 3) Su fin sexual se halla bajo el dominio de una zona erógena".
Es decir que así como en un principio no existe una unidad comparable al yo sino que éste tiene que ser desarrollado, en lo relativo a lo sexual lo que es traído en germen también deberá serlo.
Sumariamente

1) Esbozos no integrados, núcleos de yo de realidad inicial.
2) Excitación de cualidad rítmica percibida por el sistema omega como placer "que necesita para cesar una segunda y nueva excitación producida en el mismo sitio". Surge en las mismas zonas corporales periféricas implicadas en las funciones vitales de conservación de la vida.
2) y 3) Deberán ser desarrollados.

Del niño al infans.

Freud teoriza y conceptualiza los eventos ocurridos desde el nacimiento hasta la primera lactación teórica, que me permito situar al momento de la efectuación del "nuevo acto psíquico constituyente del narcisismo, su observable es "el recién nacido", "el lactante" pues "el niño" freudiano ya habla. En otras palabras de lo que se trata es del no - niño, del no - yo, desarrollándose en dirección del niño y del yo.
Desarrollo que es una evolución, el yo evoluciona y se complejiza, "crece". Tiempo y espacio. Esta complejidad conserva, según tenemos sabido, todos sus estados anteriores, así en el niño vive el lactante y en él el recién nacido. En la organización lo no organizado, en lo integrado lo no - integrado, báscula donde se juega el ir siendo del ser. Concepto de transposición que conserva desarrollos y lugares.
Dice Freud: "En condiciones normales nada nos parece tan seguro y establecido como la sensación de nuestra mismidad, de nuestro propio yo. Este yo se nos presenta como algo independiente, unitario, bien demarcado frente a todo lo demás.... Prosiguiendo nuestra reflexión, hemos de decirnos que este sentido yoico del adulto no puede haber sido el mismo desde el principio, sino que debe haber sufrido una evolución, imposible de demostrar, naturalmente, pero susceptible de ser reconstruida con cierto grado de probabilidad. El lactante aún no discierne su yo de un mundo exterior, como fuente de las sensaciones que le llegan. Gradualmente lo aprende por influencia de diversos estímulos...De esta manera, pues, el yo se desliga del mundo exterior, aunque más correcto sería decir: originalmente el yo lo incluye todo; luego, desprende de si un mundo exterior. Nuestro actual sentido yoico no es, por consiguiente más que el residuo de un sentimiento más amplio, aún de envergadura universal, que correspondía a una comunión más íntima entre el yo y el mundo circundante...En la vida psíquica nada de lo una vez formado puede desaparecer jamás; todo se conserva de alguna manera y puede volver a surgir en circunstancias favorables, como, por ejemplo, mediante una regresión de suficiente profundidad...sólo en el terreno psíquico es posible esta persistencia de todos los estadios previos, junto a la forma definitiva..."
Sabemos además que el desarrollo del yo y la evolución de las etapas libidinales suponen un desarrollo relativo desigual:
"En tanto que el yo realiza su evolución desde el régimen del principio del placer al del principio de la realidad, los instintos sexuales experimentan aquéllas modificaciones que los conducen desde el autoerotismo primitivo, y a través de diversas fases intermedias, al amor objetivado en servicio de la función reproductora".
Ambos desarrollos parten de un estado de no unidad que en términos del yo designamos como estado no - integrado y en términos de la pulsión sexual como tiempo autoerótico, es decir sin referencia a una imagen unificada del cuerpo, a un primer esbozo del yo como el que caracteriza el narcisismo.
Desde este punto de vista el primer objeto de la libido, pero para llegar a esta instancia ha sido necesario el tiempo de la dependencia que posibilita la continuidad de estados integrados en la no integración, y de estados no integrados en la integración. Tal como dice Winnicott "La integración forma pareja con el sostén".
Digamos que, si bien Freud no profundizó en el estudio del desarrollo temprano del yo y sus funciones ha dejado el camino suficientemente balizado, de manera tal que ha habido quienes aceptaron el desafío, Melanie Klein, Winnicott, Bion, Bowlby, Mahler, Balint, etc, todos ellos con profundas diferencias teóricas entre sí pero obedeciendo a la misma provocadora inquietud teórica transitan los caminos de los orígenes.
Sin duda quien planta al que no habla, al bebé en el centro de la escena es Melanie Klein y lo hace introduciendo en el vocabulario psicoanalítico un adjetivo que deviene concepto: "early" "temprano". Winnicott sitúa a su infans en dependencia absoluta del ambiente planteando claramente una nueva tópica que piensa y estudia al psiquismo como necesariamente abierto, y, por primera vez se lo estudia como atravesado no ya por oposiciones sino por la lógica de la paradojalidad que desafía absoluta y totalmente la pretensión de síntesis y de unicidad de sentido de nuestro funcionamiento psíquico regido por los procesos secundarios de pensamiento más afines con la lógica aristotélica.
Este es su punto de partida y desde aquí estudia problemáticas tales como el narcisismo, la constitución de la subjetividad, la relacionalidad del yo, la experiencia agresiva, etc.
Definitivamente no es lo mismo pensar estas problemáticas desde la teoría pulsional que hacerlo desde la teoría de la dependencia simplemente porque son dos estados psíquicos distintos, porque el psiquismo no es uno, no hay tal unidad, el psiquismo es compuesto, proviene de experiencias heterogéneas que se traducen en teorías y experiencias correspondientemente heterogéneas.
En rigor hay zonas y estados que son diversos, así es claro que la teoría de las pulsiones en su enorme y provocadora riqueza no da cuenta del problema del ser, del ir siendo, algo que en efecto atiende la teoría de la dependencia, o por lo menos nunca fue enunciado con tanta complejidad.
El problema del ser en Freud está indicado en el concepto de identificación, pero luego al teorizar su interés se centra en las vicisitudes de la elección de objeto, es decir del tener y del Edipo.
Cuando Freud define el narcisismo primario no lo define como unidad sino que la situación es claramente la de dos que hacen uno, no hay diferenciación. Esta es también la situación para Winnicott para quien el diferenciar sujeto - objeto, fantasía - realidad, mundo externo - mundo interno, etc, en fin, todas las diferencias provienen de la experiencia de la no diferencia, del "resting state", del "resting space", de la "zona neutra", tercer área, "área de ilusión", "espacio potencial" del jugar, del fenómeno transicional.
Cualquier fenómeno transicional es la experiencia de una paradoja, es decir que la diferencia no existe. En Realidad y Juego nos dice que el ser humano tiene una condena perpetua, la de tener que diferenciar realidad propia de la realidad que no es él y que su lugar de descanso de la misma es el "resting state".
Al estado anterior a la diferenciación lo llamamos con Winnicott, dependencia absoluta estado que se conserva en la diferencia; el ser permanentemente oscila, pendula, va de la no diferencia a la diferencia y de esta a la primera.
Se trata de un narcisismo abierto (necesidad) que coexiste con un narcisismo pulsional (deseo). La tópica freudiana y la tópica winicotiana no se excluyen sencillamente plantean experiencias psíquicas distintas, de naturaleza diversa, reconocemos así la heterogeneidad radical de la materialidad de lo psíquico.
Winnicott no niega, no desconoce la teoría pulsional sino que la ubica, le otorga su valor afirmando que la sexualidad tiene pleno sentido en el contexto de la relacionalidad del yo:
"El desarrollo del yo se caracteriza por varias tendencias:
(1) La principal tendencia del proceso de maduración puede resumirse en los diversos significados de la palabra "integración". La integración en el tiempo se suma a lo que podríamos denominar integración en el espacio.
(2) El yo se basa en un yo corporal, pero sólo cuando todo marcha bien la persona del bebé empieza a estar vinculada con el cuerpo y las funciones corporales, con la piel como membrana limitadora. Para denominar este proceso he empleado la palabra "personalización", porque "despersonalización" parece significar fundamentalmente una pérdida de la unión firme del yo con el cuerpo, incluso con los impulsos y satisfacciones del ello. ( El término despersonalización tiene un significado más complejo en los escritos psiquiátricos.)
(3) El yo inicia las relaciones objetales. Con un quehacer materno suficientemente bueno al principio, el bebé no está sometido a las gratificaciones instintivas, salvo en la medida en que haya participación del yo. En este sentido, no se trata tanto de proporcionarle satisfacciones como de permitirle que encuentre y concuerde con el objeto (el pecho, el biberón, la leche, etcétera.)...Parece posible poner lado a lado esos tres fenómenos del crecimiento del yo con tres aspectos del cuidado del infante y el niño:
La integración forma pareja con el sostén.
La personalización forma pareja con la manipulación.
Las relaciones objetales forman pareja con la presentación objetal."

Conclusiones.

Creo que en los conceptos de pulsión o de libido también está planteado el concepto de continuidad, tal como se desprende de la lectura de Freud, algunas de cuyas ideas acompañan el presente trabajo.
La pulsión es el hacer y la continuidad es el ir siendo, el "to be being", así el asunto de que se trata es el de investigar en que puntos ser y hacer se conectan, o se separan, como se unen en la separación o se separan en la unión. Es necesaria la existencia del ser que contenga en la experiencia y en el sentido cada una de las alternativas posibles.
Diferenciar es un punto de partida y un punto de llegada, sujeto y objeto se diferencian conservando el estado anterior donde dos hacen uno o lo que es lo mismo la no integración en la integración; acoger como propia mi fragilidad, mi vulnerabilidad, soportar estados de lo inacabado, o de la inquietud o del desasosiego o del estar en barbecho según expresión de Masud R. Khan. Estados o zonas psíquicas que se conservan toda la vida y que se juegan en cualquier momento de la misma.
Dice Winnicott "La psicoterapia se da en la superposición de dos áreas de juego la del analista y la del paciente", es decir en la superposición de zonas de no integración recíprocas. Para decirlo en otras palabras, en la experiencia psíquica es la no forma y la no forma exige mutualidad y no diferencia.


Lic.Liliana Beatriz Ripesi.
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