>> IR AL ALTILLO
El estudio

PRINCIPAL
LA SALA DE ESTAR
EL ESTUDIO
EL PATIO DE ATRAS
LA COCINA
EL BARRIO
 
Descargar archivo

 

Psicoanálisis y Filosofia
por Paulina Spinoso

 


Sobre la filosofía que tomó nota del psicoanálisis, los filósofos para quienes el psicoanálisis no ha tenido lugar y aquellos que han pretendido reemplazar al psicoanálisis.

 


En la película Un Buda, que relata la historia de dos hermanos hijos de un desaparecido, uno de ellos, profesor de filosofía, en el contexto de un primer encuentro amoroso, debe responder a la probablemente no primera vez de la pregunta "por qué filosofía?"
"Por qué filosofía", responde en medio de un suspiro, "mi madre un poco venía preconfigurando mi cerebro y después, bueno, la búsqueda de la verdad, del ser, de lo que es, de lo que no es...todo lo que con los años te va dejando de importar."

Esa pregunta me la he, me la han, formulado muchas veces: por qué una chica de La Paternal, hija de un obrero gráfico y de un ama de casa -para señalar sólo algunas marcas-, a los 12 años decide estudiar filosofía?
La chica es ambiciosa: quiere saberlo TODO, pero en su debido ORDEN. Por eso es que piensa hacer todas las carreras elegidas por su compañeras (excepto Odontología, esa técnica despreciable) pero a su debido tiempo, después de haber establecido los sólidos fundamentos de todas ellas con el saber fundamental.
El de los últimos fines, de las primeras causas, de los valores más altos, de los cimientos más profundos.
Cómo hacer medicina sin saber qué es la vida, ejercer la abogacía sin saber qué es el derecho, Ambas sin saber qué es el hombre, y el mundo y Dios. Y cómo saber si lo que sabemos es verdad...qué es la verdad...Y el ser...qué coosa es el ser?
Estas no son preocupaciones teóricas sino que tienen una profunda incidencia en la práctica. Cómo reformar al hombre, cambiar el mundo, construir el Reino de Dios en este mundo?
(la chica también es militante católica).
Con el tiempo puedo mirar con cierta piadosa indulgencia a esa chica que ya no soy pero que soy, en la forma del haber sido (otra vez el ser!).
Qué hubo entre aquél y este tiempo? Psicoanálisis, el del diván y el de los libros. También filosofía. Ya que la filosofía, al menos parcialmente, ha podido curarse de sí misma.

Dejando un poco de lado la autorreferencia, voy a puntear algunos aspectos de la complicada relación entre Psicoanálisis y Filosofía.
O entre el Psicoanálisis y las filosofías, porque tampoco hay La Filosofía.


. La filosofía que tomó nota del psicoanálisis

Cualquier lectura de lo que se ha dado en llamar pensamiento posmoderno, conlleva, explícitamente o no, el registro del psicoanálisis.
Un par de ejemplos, no todos.
Franco Crespi en Modernidad: la ética de una edad sin certezas, señala estas características de lo que él llama modernidad tardía:
El reconocimiento de los límites del saber (junto con una apertura a un horizonte ilimitado de exploración, estamos más advertidos del carácter necesariamente limitado de cada forma de conocimiento, y de la inevitable autorreferencialidad de cada una de sus formas).
La ausencia de fundamento (imposibilidad de remitir el saber al campo de los fundamentos absolutos).
La desaparición del telos (la imposibilidad de asignar a la existencia
Individual, la evolución natural o la historia, un fin último absoluto).
La crisis de la subjetividad trascendental.

Esta cuestión la voy a ampliar un poco con otra referencia de la posmodernidad que es la del filósofo Gianni Vattimo. El propone un pensamiento débil (ontología del declinar, momento disolutivo, de debilitamiento del sentido).
Este pensamiento débil se opone al pensamiento fuerte, que otorga
caracteres fuertes al ser (los caracteres preferidos por la metafísica): unidad, totalidad, estabilidad, presencia desplegada, evidencia, finalidad.
En la concepción débil del ser y de la verdad el ser es lo que deviene, que nace y muere, y que precisamente así tiene una historia, una permanencia a través de la multiplicidad concatenada de los significados y las interpretaciones. En el pensamiento débil el ser es viviente, declinante, mortal. No hay una verdad sino juegos de apariencias, las entidades son sin la sustancialidad de la metafísica tradicional...del ser no se puede tener "prensión" plena sino huella, recuerdo.
A estas características débiles del ser y la verdad les corresponde la puesta en cuestión del sujeto que aparece ya no como originario sino como producido, no como condición de posibilidad sino como efecto, no como uno sino como múltiple y escindido.
Vattimo se apoya aquí en Nietzsche, pero podríamos extender esto a Freud, mostrándonos que lo interesante no es sólo abandonar la antigua concepción del sujeto sino exponer las condiciones de su producción como fábula, como ficción, hasta como fetiche.
El desenmascaramiento no es del ser en el fondo de las apariencia, sino de la actividad interpretativa misma.
El pensamiento débil renuncia también al ideal de conciliación: coincidencia del evento y el sentido, autotransparencia del espíritu, sujeto desalienado, emancipado de la división del trabajo, de las cadenas de la ideología.
La condición normal del hombre, aún la del Superhombre, es la escisión, el carácter constitutivamente escindido del yo.
Aquel ideal del sujeto como autoconciencia conciliada, como un yo reapropiado, nos dice Vattimo, "tanto la teoría de la ideología como el psicoanálisis nos han advertido del irremediable carácter de "máscara" que pertenece a este ideal."

He aquí el psicoanálisis como piedra de toque de la experiencia (para usar la expresión kantiana). La división subjetiva sería un concepto vacío si no se verificara en tantos y tantos análisis. Acá me refiero a eso que sucede entre un psicoanalista y analizante.

. Filósofos para quienes el psicoanálisis no ha tenido lugar:

Habermas, Apel, son filósofos que intentan rescatar la función fundamentadora de la razón.
Sostienen la teoría de la racionalidad comunicativa, la defensa de un diálogo entre voluntades inteligentes y libres con el propósito de construir un ethos de la universalidad y el consenso, basado en los apriori de la comunicación constituidos en reglas del diálogo.
Vemos reaparecer aquí la idea de un sujeto indiviso, centrado, estable, que sabe lo que piensa, coincidente consigo mismo y que está dispuesto a coincidir con los demás.
Lejos de ser un enfoque trascendental la ética de la racionalidad comunicativa se apoya en la Teoría de la Comunicación, mereciendo las mismas críticas y, según sostiene Scot Lash en "Posmodernidad y deseo", se sustenta en la psicología del desarrollo moral de Kohlberg.
De modo que no evita el psicologismo que critica en los demás.
Hay que decir que son Foucault, Lyotard, filósofos marcados por la impronta del psicoanálisis, el cual por otro lado no les impidió seguir pensando, los que señalan en estas filosofías el olvido del cuerpo, del deseo, del goce, de la escisión subjetiva, de la problemática del poder.

Ahora bien, no se trata de negar sus valores a la racionalidad. Veamos


. Qué queda de la razón

Me gustaría decir aquí que la casa de la razón tiene muchas mansiones.
El psicoanálisis ha ayudado a poner en cuestión algunos usos o modos de la razón. Sin embargo, lejos de incitar al "irracionalismo" convoca a explorar otras racionalidades.
Por ejemplo, el pensamiento paradójico. Leyendo estos días a Jacques Le Brun "El amor puro" de Platón a Lacan, a Zizek, "El títere y el enano", encuentro ejemplos de esta exploración, de los que tomaré algunos, no todos.
Pero antes, la obligada consulta al Ferrater Mora.
Paradoja: Etimológicamente "paradoja", paradoxa, significa contrario a la opinión, "contrario a la opinión recibida y común".
La paradoja propone algo que parece asombroso que pueda ser tal como se dice que es.
Tres nociones de paradoja: lógica y semántica, existencial y psicológica.
Quine: paradojas verídicas (lo que se propone establecer es verdadero) y falsídicas (lo que se propone establecer es falso).
lógicas, semánticas y de la confirmación: a) Lógica: ej. La paradoja del mayor número cardinal (Cantor) "hay un número cardinal que es y no es a la vez el mayor de los números cardinales".
b) semántica: la paradoja del mentiroso, Epiménides o el Cretense. Miento: es verdadera si es falsa y es falsa si es verdadera.
c) paradojas de confirmación, o de los futuros contingentes. Ej.: el hombre condenado a ser fusilado.
existencial: un "choque " que engendra, o refleja lo absurdo (San Agustín, Pascal, Kierkegaard, Unamuno).
La paradoja no es antiracional sino pre o transracional. Unamuno: "la paradoja es una proposición tan evidente cuanto menos como el silogismo, pero menos aburrida".
3) psicológica: cualquier proposición contraria a las "verdades del sentido común", que son cambiantes. Pero "toda proposición filosófica o científica que no haya pasado al acervo común ofrece un perfil paradójico. …Hegel decía que la filosofía es el mundo al revés, es paradójica en un modo constante y no sólo, como la ciencia, en ciertos momentos de su historia".

Jaques Le Brun: El amor puro, de Platón a Lacan hace el análisis , en las diversas figuras que ha ido tomando la idea del "amor puro", de lo que llaman "suposición imposible" (he ahí lo paradójico) de los místicos: "si por una suposición imposible Dios no recompensara, e incluso si condenara a penas como las del infierno al hombre que lo amaba perfectamente y hacía su voluntad, ese hombre amaría a Dios igual que si lo recompensara y le ofreciera todos los goces del paraíso".
Lo paradójico: La intención de elaborar una teoría sobre la noción del amor puro lleva a plantear dos proposiciones aparentemente contradictorias: La insistente exigencia de elaborar un sistema, dar una justificación teórica, fundar el amor puro en una teología o una filosofía, y, por otra parte, la imposibilidad de lograrlo sin cuestionar y hasta derrumbar los fundamentos de esa teología o esa filosofía, como si la inevitable teorización revelara una contradicción en el centro mismo del amor puro, su carácter paradójico, y condujera finalmente a la destrucción de ese amor.
Las figuras que se despliegan para ilustrar esta paradoja, son ficciones que permiten pensar lo impensable, un amor que pudiera ser goce en la ruina de todo goce.
La experiencia de místicos, poetas, los que se han perdido voluntariamente, muestran esta doble imposibilidad: de la experiencia y de su justificación (teodicea).
Estas cuestiones "imposibles", sin embargo, debido a su misma imposibilidad, debido a que imponen la negación de las verdades que suscitan, hacen posible el pensamiento y lo ponen en movimiento.
En su búsqueda de textos, Le Brun encuentra el uso reiterado del oxímoron,
esa figurar retórica que se define como "relación sintáctica de dos antónimos", como "oscura claridad", "música callada", "sana locura", "saber no sabido"…
Dice Le Brun: El oxímoron no es sólo una figura retórica; al disponer dentro de sí la negación, el oxímoron convierte lo imposible en pensamiento.
Hace también una reflexión sobre la contradicción. La suposición imposible conduce a un punto en que, como dice Lacan, no se puede decir nada sin contradecirse. Si Freud al descubrir el inconsciente pudo decir que "el inconsciente desconoce el principio de contradicción" no estaba fundando el desinterés por la lógica sino planteando los fundamentos de una lógica diferente.
En Lacan mismo se pueden rastrear muchas paradojas: amar es dar lo que no se tiene. Si no hubiera Dios nada estaría permitido. Lo ajeno a mí estando en el núcleo de mi yo, lo más íntimo y lo más ajeno, exterior íntimo.

En el libro El títere y el enano, Zizek recupera el pensamiento paradójico de Chesterton y nos ofrece algunas de su propia autoría.
Chesterton, en su defensa de la fe, denuncia un resultado paradójico de la Ilustración: a medida que desapareció la religión, desapareció también la razón. El pretende salvar la razón adhiriéndose a su excepción fundadora.
"Todo el secreto del misticismo consiste en que el hombre puede comprenderlo todo con ayuda de lo que no comprende. El lógico pesimista procura hacer que todo sea claro y lo consigue haciendo que todo se vuelva misterioso. El místico permite que algo sea misterioso y que todo lo demás se vuelva claro….La única cosa creada que no podemos mirar es la única cosa a cuya luz miramos todo lo demás. Como el sol del mediodía, el misticismo explica todo lo demás mediante el resplandor de su propia victoriosa invisibilidad".
Zizek nombra a este planteo como "doctrina del goce condicional" y pregunta:"Esta "doctrina del goce condicional" (o para decirlo en lenguaje lacaniano, la lógica de la castración simbólica) es efectivamente el horizonte último de nuestra experiencia? Realmente debemos sostener una limitación trascendental de nuestra libertad para poder gozar de una medida limitada de libertad real? ¿El único modo de salvaguardar nuestra razón es admitir que en el centro mismo de esa razón hay una isla de irracionalidad?".
Se ve aquí un aire de familia con "la paradoja básica de la castración simbólica como constitutiva del deseo, en la cual uno debe perder el objeto para poder recobrarlo en la escala inversa del deseo regulada por la Ley? Habitualmente se define la castración como la pérdida de algo que uno nunca poseyó, es decir, el objeto causa del deseo es un objeto que emerge a través del gesto mismo de su pérdida/renuncia".

En el plano ético Zizek plantea la paradoja de la "suerte moral", es decir, de la suerte que tenemos de poder ser morales, cuando la ética desde Kant intenta descartar todo elemento patológico, como es en más medida que todo lo demás, la suerte.
Así "nuestro orgullo y nuestra dignidad ética se basan en que obramos protegidos por la FICCION de que seríamos igualmente fieles a nuestra postura ética incluso en condiciones severas; aquí la cuestión fundamental no es que debamos desconfiar de nosotros mismos ni dudar de nuestra postura ética, sino, más bien, que deberíamos adoptar la actitud del filósofo Alonso de Cosí fan tutte de Mozart, quien aconseja a los dos amantes engañados: "Confiad en las mujeres, pero no las expongáis a demasiadas tentaciones!""
El campo de la ética incluye muchas paradojas. Como la conclusión que hay que sacar de la lectura de la Responsabilidad moral por el contenido de los sueños: Debemos hacernos cargo aún de lo que no sabemos.
Otra paradoja de Chesterton que tiene un aire de familia con la paradoja del goce: "con frecuencia he sentido deseos de escribir una novela sobre un "yatchman" inglés que erró levemente su ruta y descubrió Inglaterra convencido de haber descubierto una nueva isla en los mares del Sur…qué podría ser más agradable que sentir, simultáneamente y en pocos minutos, todas las fascinadoras angustias del partir, combinadas con toda la seguridad humana de volver a casa? Qué podría ser más agradable que felicitarse por descubrir Nueva Gales del Sur y comprender luego, con lágrimas de alegría que en realidad no era más que la vieja Gales del Sur?
Este, al menos a mi parecer, es el problema principal de los filósofos…
¿Cómo es posible que el mundo nos asombre y al mismo tiempo nos hallemos en él como en nuestra casa? ¿Cómo puede este pueblo cósmico, con sus monstruos y lámparas antiguas, cómo este mundo puede hacernos sentir simultáneamente, la fascinación de un pueblo exótico y el confort y el honor de ser nuestro propio pueblo?"

Goce: satisfacción paradojal que bordeándolo, encuentra al volver al lugar del que partió. (Motta)
En fin, el pensamiento paradójico es otro que el de la lógica aristotélica de la no contradicción. No por eso es ilógico sino que se esfuerza por pensar lo que de otro modo es impensable.


. Los filósofos que pretenden reemplazar al psicoanálisis

Badiou, en una conferencia dirigida a psicoanalistas habla en términos de "ustedes los psicoanalistas", "nosotros los filósofos", para distinguir entre el acto analítico y el acto filosófico.
En un momento dado dice "nosotros no abrimos consultorios privados". Sin embargo hay profesores de filosofía que sí los abren. Son los que se ofrecen como "consultores filosóficos". Lo hacen con cuidado, para no ofender cuestiones relativas a las incumbencias profesionales, pero lo hacen. Es un borde delicado. No es psicoterapia pero…
Es cierto que de algún modo en la filosofía hay una acumulación de sabiduría que enseña a vivir. Pero eso alcanza sólo un poco más que la lectura de un manual de autoayuda.
Podemos aprender por ejemplo con los estoicos que lo que nos afectan no son las cosas sino las opiniones que tenemos acerca de las cosas, pero eso no nos impide tenerlas y en cantidad, o con Wittgenstain que nada del mundo puede hacerme feliz o infeliz y a pesar de eso llorar amargamente porque el amado no nos miró como queríamos, o con Heidegger que "tan pronto un viviente nace, está listo para morir" y sin embargo parecernos más absurda la muerte del niño que la del anciano.
Justamente lo que podría hacer una diferencia no sería sólo un cambio de opinión, sino una redistribución de goce. Y los filósofos -algunos- "no quieren saber nada del goce", como cita Badiou. Escuché decir a un consultor que los psicoanalistas le cuestionan que no tiene en cuenta la singularidad pero que él piensa que justamente "personas hay muchas, pero formas de pensamiento hay pocas". Se trataría de cambiar unas formas por otras, más correctas.
Dejando de lado la dudosa ética de este cometido, parece ignorar la naturaleza de las neurosis, que no se fundan en generalizadas argumentaciones conscientes equivocadas.
La singularidad del caso en psicoanálisis no es sólo un postura ética, se funda en cuestiones teóricas, metodológicas, técnicas, a las que convendría que el consultor se acercara, pero en ese caso se haría psicoanalista, lo que nada le impide hacer, salvo la triple exigencia de analizarse, formarse teóricamente y supervisar, como todos.


. Un párrafo para el tercer término de esta mesa: La Religión.

Parafraseando al poeta Horacio quien decía "expulsad la naturaleza y retornará galopando", André Breton dijo "expulsad lo sobrenatural y retornará galopando".
Algo de eso parece estar ocurriendo a pesar del anuncio nietzscheano de la muerte de Dios, de la denuncia marxiana de la religión como el opio de los pueblos, de la pregunta freudiana sobre el porvenir de esta ilusión.
Galopa como los cuatro jinetes del Apocalipsis en los terrorismos, el del estado y los otros, todos arrogándose obrar en nombre de Dios.
Trota cínica y mercantilmente en la televisión de la medianoche y en los ex cines de barrio donde prometen, bajo la orden general "pare de sufrir!" salud, dinero y amor, en dosis proporcionales a las cantidades que se esté dispuesto a oblar.
Pero retorna también en las indagaciones de filósofos y psicoanalistas.
Con la distancia de quien ya no cree pero no cree tampoco en que se pueda no creer en nada, retornan viejos temas como el de naturaleza y gracia, fe y razón, amor interesado y amor puro, eros y ágape, el amor a la ley y la ley del amor...
Se tasan los valores de las distintas religiones: si es mejor el paganismo politeísta, en sus versiones alegre o melancólica, el judaísmo y la Alteridad radical de su Dios, el cristianismo y su radical humanidad de Dios...
Se relee a San Agustín (últimamente desde distintos lados me pidieron "De Trinitate", zás, hay que leer De Trinitate).
Se lee a San Pablo. Qué se busca en San Pablo. No sólo al inventor del Cristianismo como religión institucionalizada que nos pinta La última tentación de Jesucristo de Scorsese, sino también el que hizo de Jesús el Cristo, el resucitado, en quien es la humanidad la que excede lo biológico, el que elevó el cristianismo de una secta judía a una religión universal o religión de universalidad.
Se vuelve sobre la figura de Cristo, especialmente sobre la escena del "Padre, por qué me has abandonado", a partir de la cual Zizek encuentra otra paradoja:
"Sólo cuando experimento el infinito dolor de la separación de Dios, comparto una experiencia con Dios mismo (Cristo en la Cruz).


Para un final no tan infeliz se puede auspiciar un cruce sin fusión pero con encuentro entre una filosofía que no ignore el descubrimiento del inconsciente y que quiera saber algo del goce, un psicoanálisis que no pretenda la clausura del pensamiento con el de Lacan, ni constituirse en el discurso de los discursos y si es posible una religiosidad o una experiencia de lo sagrado o de lo santo que no se ampare en las seguridades del dios de la ontoteología ni en la lógica del mostrador.
El lugar para ese encuentro posible es, me parece, el de la ética.




Copyright © 2003/2006 - Todos los derechos reservados -