EP: ¿Tenían alguna consigna sobre la acción
inicial?
PR: Los trabajos tienen una consigna inicial. En general
partimos de un texto preliminar que nos da la cátedra
y que hace de disparador, tenemos la libertad de apropiarnos
de ese texto y de hacerle decir lo que nos interesa comunicar.
Desde allí investigamos sobre las formas textuales
que hay en la ciudad, la polusión visual que existe
generada mayormente por la publicidad, lo que escuchamos
y vemos en la urbe.
EP:
¿Qué técnicas usaron?
PR: La idea era retomar la misma materialidad y técnicas
usadas en la ciudad, en principio probamos con papeles pegados
con engrudo, cola, etc., luego nos dimos cuenta de que estos
materiales eran poco durables y sumamos pinturas, acrílicos,
aerosoles.. El San Martín además nos proveyó
de materiales que aportaron al proyecto.
EP:
La acción urbana no es en este caso pensada como
algo que deteriora a la obra sino como algo que la enriquece
PR: Sí, porque el proyecto tiene un aspecto social
dónde la opinión del otro cobra importancia,
entra en diálogo continuo. Más allá
de la respuesta que sea, si alguien pasa y lo arranca incluso,
queda expresado ese estado de la persona.
EP:
¿Y cuánto tiempo tardaron en llevarlo a cabo?
PR: Tardamos tres semanas, la mayor dificultad fue que éramos
180 personas para trabajar, para ponernos de acuerdo en
poco tiempo, en el sentido de generar algo que se viera
como un continuo, o sea mostrar algo integrado, entonces
meterse en los espacios de los otros y ponerse de acuerdo
fue un desafío y salió bien. Tuvimos que laburar
en distintas escalas, trabajar la mirada cercana, lejana,
puntos de vista, entre otras cosas.
EP:
¿Los graffitis también son una intervención?
PR: En países como Brasil, México o EEUU,
los graffitis, los realizan distintos grupos, tribus; y
se establecen diálogos entre sí, son códigos
entre graffiteros, pero es un diálogo cerrado, entre
ellos. Acá el grafitti todavía está
en una fase de experimentación que tiene que ver
más con lo estético que con lo social. Si
bien la estética del grafitti muchas veces connota
problemas sociales, ésta no responde a grupos organizados
como en otras partes del mundo.
EP:
Pero el graffiti parece una acción más marginal
que la intervención
PR: El grafitti es una intervención que puede ser
consensuada entre quienes quieren intervenir y la sociedad,
no necesariamente tiene que ser marginal. Un ejemplo claro
son las políticas que adoptó Alemania con
respecto a las intervenciones en espacios públicos,
previamente consensuados, donde el mismo está enmarcado
en un tema a desarrollar y subvencionado por el Estado.
Sin embargo, la intervención también
puede ser violatoria de la ley, puede ser una acción
transgresiva.. No sé, los límites son imprecisos.
EP:
Los fotógrafos de Curitiba nos decían que
ellos revelaban una ciudad aparentemente invisible, la muestran
,
en este caso de la intervención sobre el San Martín
¿habría un paralelo?
PR: La intervención revela un diálogo, una
forma de comunicación, es como lo que se da en las
puertas de los baños públicos, que generalmente
tienen inscripciones referidas a la sexualidad, como en
general en la vía pública, donde
se establece una secuencia a través de un disparador
que está a la espera de ser opinado.