En el mismo inicio de esta carta se nos impone un cierto
reparo: es que se ha escrito tanto en relación a
los "chicos de la calle", que nos preguntamos
¿de qué serviría un escrito más?.
Salvamos esta incomodidad diciéndonos que no vamos
a agregar aquí un "análisis" más
de este penoso fenómeno, tampoco una crítica
o algún tipo de interpretación sociológica,
pretendemos más bien convocar a una acción
que, creemos, ya no se puede postergar más. Como
ustedes, nosotros nos cruzamos con ellos en cada esquina,
vemos que, o bien ofertan limpiar el parabrisas de nuestros
autos, o intentan pasarle una franelita a los faros, o bien
hacen un elemental malabarismo con pelotitas improvisadas.
La mayoría de las veces simplemente mendigan. También
vemos a muchachas muy jóvenes pidiendo con bebés
en brazos. Nos conmueve tanta orfandad, pero nos intimida
el abordaje desafiante de sus servicios. Oscilando entre
ya condenarlos y el impulso paralizante de la culpa, los
sumamos al folklore urbano y seguimos adelante... Sabemos
que no cabe para enfrentar este problema el sentimentalismo
o las fórmulas simplistas de quien mira desde lejos.
Muchos de estos pibes están ya introducidos en la
droga o la prostitución. No sólo debería
movernos un mínimo de sensibilidad por la situación
actual de esos niños que tienen derecho a la dignidad,
sino que se trata también de una población
enorme de niños y adolescentes que en pocos años
constituirán un serio problema social asociado a
la delincuencia. No pretendemos tener la mirada arrogante
del académico que critica desconociendo todo el esfuerzo
que se está realizando al respecto. Los hay, pero
resultan esfuerzos que si bien son valiosos, generalmente
son aislados (vecinales, parroquiales, etc). Tenemos algunas
ideas que queremos compartir, queremos que nos acerquen
otras para empezar a coordinar una acción posible
en el sentido de iniciar una presión sostenida -sobre
la base de proyectos concretos- al principal responsable
de dar cobertura y contención social a estos niños:
el Estado Nacional. Quizás no haya que ser demasiado
original en este sentido, hay herramientas ya disponibles
para afrontar este tema, seguramente mejorables, pero desperdiciadas
o perdidas en redes burocráticas absurdas.
Nos gustaría intercambiar información e ideas
para iniciar una experiencia de ayuda y prevención
en este campo, a partir de los recursos específicos
que cada uno de nosotros pueda aportar para la elaboración
de alertas públicas sobre este tema. También
para la redacción de un proyecto viable a enviar
a las autoridades competentes.
Esperamos vuestras inquietudes para dar forma a esta iniciativa
coordinando esfuerzos.
Paula
Larotonda
Daniel Ripesi
buzon@espaciopotencial.com.ar